Seth se quedó de pie en su lugar en la puerta de la farmacia, viendo como aquel chico moreno dueño de sus sueños más preciosos y claro de los húmedos también, pensativo.
¿A quién quería impresionar su hermoso chico morenazo de fuego?
¡Vaya!
Sólo pensar en eso le rompió el corazón en mil pedazos y es que a él nunca le había gustado alguien tanto como el moreno y por eso se limitaba a observarlo desde la biblioteca, el lugar más cercano a la cancha de fútbol en donde pasaba largas tardes con sus amigos.
Aún recuerda con nostalgia la primera vez que se conocieron, parece que el destino siempre lo pondría a los dos en el mismo camino para así ayudarle a ese desastroso chico.
Estaba leyendo un libro de romance, de los que más le gustaban, y justo cuando estaba en la mejor parte, escuchó a lo lejos como se caía un estante con más de 100 libros en ella. Con miedo se acercó a ver, orando internamente para que no fuera algún espíritu inmundo, cuando lo vio en el suelo debajo de todos esos libros.
—Eso se ve muy doloroso —Se animó a decir cuando el chico se quejó por el dolor teniendo una pequeña cortada en su ceja derecha y ayudándole a ponerse de pie, le dijo —.Te ayudaré, tengo algo que puede ayudarte con eso.
¡Vaya, casi le dijo lo mismo que esa vez! Ese chico nunca cambia .
Y cuando Namul desapareció completamente de su vista, suspiro y sonrió muy enamorado como se sentía.
Al pasar unas horas, él creyó que Namul no volvería siquiera a mirarlo, pero ahí estaba enfrente suya con lágrimas en los ojos y lo que era un espléndido traje negro con detalles blancos lleno de basura, muy sucio, su aspecto ahora era lamentable en comparación al feliz chico que vio en la mañana.
¡Por Dios, el chico se veía mal e incluso estaba sollozando frente a él!
Así que tomó todo el valor que pudo, se acercó a él y lo abrazó con todas las fuerzas del mundo.
—Tranquilo —dijo acariciando los suaves cabellos negros ahora un poco sucio de Namul, metiendo sus largos dedos en el cuero cabelludo masajeando un poco —.Todo está bien, todo estará bien Nammie, shhh.
Siguió masajeando hasta después de unos minutos cuando sintió que el chico ya no sollozaba tanto como al principio, viendo como se alejaba limpiando el rastro de sus lágrimas se animó a preguntar:
—¿Qué pasó? —tenía una dulce sonrisa que hizo a Namul sonrojarse ligeramente por tanta belleza y amabilidad en un chico al que sólo había visto 3 veces.
—La chica, me engañó... ella... sólo me utilizó —al escuchar eso a Seth le dio una gran rabia.
¿Cómo se atreve esa perra a lastimar a su Nammie?
Pero obvio que él no le iba a decir eso a Namul, así que optó por algo más sutil.
—¿Que te hizo esa hija de puta? —bueno, tal vez no muy sutil pero estaba tan enojado que ni siquiera notó que dijo una mala palabra y él nunca las decía, pero cuando escuchó al moreno reírse, pareció que esa molestia sólo era un agudo chillido de zancudos que después de aplastarlo desapareció.
—Si eso es lo que es, al parecer uno de mis amigos le debe algo a su novio así que para cobrarlo fue a la iglesia, me enamoró y luego ahora me estaban esperando 3 matones para darme una paliza, pero no contaban de que soy el más matón de los matones, eso y que sé Kung Fu.
Ahora fue el turno de Seth de reírse a carcajadas, porque ¡Diablos! Namul en estos momentos no se veía que fuera capaz de matar a una mosca ni siquiera de ahuyentarlas.
—Qué bueno que te entretengo —quiso mantenerse serio y verse enojado pero ¡¿Cómo demonios iba a hacerlo si el chico frente a él se reía como si estuvieran limpiando unos vidrios a lo lejos?! Así que dejó de intentar parecer algo que no sentía y por primera vez en mucho tiempo comenzó a reír con todas las ganas del mundo.
—Lo siento —dijo limpiándose unas lagrimitas de sus ojos y sosteniéndose con las manos el estomago.
—Esta bien, es la primera vez que me río con tanta fuerza en mucho tiempo —y es verdad Seth que lo llevaba acosando desde hace 3 años podía asegurarlo, el chico reía mucho con sus amigos pero no como lo hizo en este instante con él —El amor es una mierda, amigo.
No sabía cómo reaccionar, su crush le dijo amigo y por un lado estaba feliz de que él le llamará su amigo pero por el otro estaba enojado porque le llamó amigo.
¡Diablos, lo tomaré pero estoy muy ofendido! Fue lo que pensó.
—El amor no es una mierda, más bien nosotros nos enamoramos de las personas equivocadas, el amor es algo maravilloso por que te lleva a lugares que jamás has conocido, maravillosos y cálidos y eso es cuando estás con la persona indicada —dicho esto dio la mejor de sus sonrisas, pero no se esperaba un beso en la mejilla y un apretado abrazo por parte de su moreno.
—Gracias por todo, ¿te molesta si te llamo Sethy?
¡Su crush le puso un apodo cariñoso! Juraba que moriría en ese preciso momento, pero en vez de eso un sonrojo apareció en sus mejillas y mordiendo su labio inferior dijo:
—No me molesta, Nammie —recibiendo de parte del moreno una cálida sonrisa y otro abrazo más apretado que el anterior.
Y ahí juntos y abrazados comprendieron que el amor es algo que llega en un momento inesperado, no toca las puertas de tu corazón, sino que entra como si este ya fuera su puta casa.
NOTA.
Hola, espero poder publicar en el siguiente horario:
-Martes
-Miércoles y
-Sabado.
¿Qué les esta pareciendo la historia?