Nuestro gran amor

Capítulo 6

Después de lo que pasó en la iglesia, una semana después Luce White se decidió a ir a la escuela de nuevo, lo que aseguraba como un acto de maduración, pero su madre molestando siempre le decía que por haber tardado tanto tiempo y teniendo la escuela a sólo unas cuadras era algo infantil.

Pero ahí estaba él, tan maduro como le fuera posible caminando con ayuda de sus fieles muletas a las cuales les puso por nombre: Tina y Pedro, sí muy maduro.

No había entrado aún a la escuela cuando recordó porque la odiaba tanto: habían muchas personas que entraban y salían de los salones de clase y a él secretamente le gustaban los lugares solos y en la escuela nunca podría tener un minuto de paz.

¡Todos son tan malditamente bulliciosos!

Y la otra cosa: allí esperándolo en la entrada estaban sus "amigos"

¡Putos, me dejaron sólo!

Pensó al ver los riendo y platicando como si nada en lo que todos acabaron involucrados hubiera pasado.

—¡Hey, Luce! —se decidió a hablar el primer hipócrita —¿Cómo estas, hermano? —nunca había sentido tantas ganas de moler a golpes a una persona como lo estaba haciendo con el idiota de Charlie, quién con una enorme sonrisa se acercaba lentamente a su posición.

—En muletas, pero bien —contestó con una sonrisa fingida pero que nadie vio como tal excepto Larry, que se encontraba sentado al lado de Namul.

¡Por todos los santos!

¿Cómo no saber si Luce estaba molesto, si convivió con el durante toda su infancia y parte de su juventud?

—Eso es bueno hermano, vamos entremos a la maldita prisión —dijo Charlie dándole la mano en forma de saludo con un abrazo incluido.

¡El maldito abrazo de Judas!

Tenía ganas de empujarlo lejos, de mandarlo a volar, había que ser lo suficientemente idiota como Charlie para no darse cuenta de que era obvio el rechazo que Luce emitia en ese momento hacia cualquiera de sus ¨amigos¨, por eso los demás parecían estar conteniendo el aliento mientras miraban la interacción a lo lejos.

Cuando iba por los pasillos escuchó como era llamado a la rectoría, vaya que sabía que se lo merecía, así que a pasos lentos iba hacia ella cuando tropezó con alguien que lo tiro al suelo y lo hizo quejarse del dolor.

—¡Vaya, idiota! ¿No sabes por donde caminas? —dijo enojado, sin siquiera voltear a ver a la chica en el suelo.

—Lo siento, no fue mi intención —cuando escuchó una voz conocida levanto la mirada y se sorprendió de ver a la chica que no tenía nada de especial, más que solo su voz por estar en el coro de la iglesia —Te ayudaré a levantarte, ven, dame la mano —hipnotizado por la voz de la chica acepto, dándole la mano para así ponerse de pie.

—Olvídalo —a su alrededor comenzaba a llegar gente de sus compañeros que pensaban en él de una manera cool y los demás que le veían de lejos con una mirada juzgadora por lo que pasó en el lago con el chico Cors sin saber todos los detalles de la historia. Y bueno, no es que la historia fuera buena en realidad, porque sus intenciones nunca lo fueron, pero, no quería que lo vieran de esa forma.

Diciendo eso comenzó a caminar hacia la rectoría, donde se sorprendió de ver a la maestra del club de teatro, al director y a su madre.

¡Demonios!

¡Su madre lo hizo caminar por gusto!

—Con permiso —dijo entrando muy despacio y haciendo un gesto como símbolo de respeto a sus adultos presentes — Ya estoy aquí, ¿Qué pasa?

—Señora White, señor Luce White —comenzó a hablar el director dado que se sentía una tensión muy grande en el ambiente, tanto que si prendías un fósforo en eso momento, todo explotaría o eso era lo que Luce pensaba tan incomodo como se sentía —. Los mandé a llamar porque la maestra tiene una idea para que su hijo cumpla su castigo, preceda, maestra Lee.

—Bien, como sabra señor White en la escuela siempre hay una obra escolar —... comenzó a decir la joven maestra Lee con una sonrisa en su rostro.

—¡Oh, no! ¡Por Dios, no! —. la maldita obra escolar haría que su estilo, y su reputación como el mejor rapero y compositor se fuera por la borda y él era muy pero muy popular, eso sería como... convertirse en un nerd.

¡Seria la maldita burla de la escuela!

—Hijo es una buena oportunidad para enmendar tu error —y ahí a su lado siempre iba a estar su querida madre a la cual solo le causaba problemas —Por favor, hijo —al ver el rostro suplicante de su madre no le quedó de otra mas que decir:

—Acepto.

Y no había nada mas importante en esa decisión que fue la correcta, para llevarlo a lugares desconocidos y maravillosos, porque el gran Luce White conocería sin duda el lugar al cual pertenece.




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