Nuestro Inesperado Caos

Capítulo 7

12 de junio, 2002

ALEXANDER

Mi padre me llamó una decena de veces e intentó persuadirme acerca de Scarlett. «¿Quieres recuperar la vida que tenías? Entonces tendrás que poner de tu parte», expresó. Mi madre —que jamás se niega a sus planes— se comunicó para reforzar la idea: «Es una chica fantástica. Sé de buenas fuentes que aún sigue enamorada de ti».

Es gracioso.

Es increíble que la reputación de mi familia dependa de una relación que nunca fue sólida.

Una relación que nació forzada por conveniencia de contactos.

El padre de Scarlett fue una pieza esencial para que mi padre pudiera avanzar en el mundo político. Obtuvo su apoyo público y, en consecuencia, el visto bueno de un gran porcentaje de votantes. Scarlett siempre tuvo interés en mí, sí. Éramos compañeros de instituto. Mis padres, en cuanto lo supieron, se ocuparon de marcarme el camino.

Te conviene.

Es maravillosa.

La prensa se va a enloquecer con ustedes.

Y sí, así fue.

Pero al menos de mi parte, siempre ha sido una manera de pasar un buen rato. Todo me indica que la situación, en general, es aún más mala de lo que creí. Mi padre está dando manotazos ahogados recurriendo a mí para salvar su culo. Es algo impensado teniendo en cuenta que cada vez que hago algo se encarga de hacerme saber cuánto lo avergüenzo —ha sido así desde que tengo memoria—. El desconocimiento es lo que me mantiene abrumado. No sé qué carajos esperar de la vida. No tengo certeza de lo que está sucediendo con mi familia. Permanezco en un limbo asfixiante mientras aguardo novedades. Es desesperante. Es como caminar en arenas movedizas todo el tiempo.

Bebo un largo trago —el último— de la botella de vino tinto que hallé en la reserva de la casa y la dejo vacía sobre el recibidor. Sostengo el teléfono móvil, me hundo en el sofá y marco el número. Minutos después, escucho una voz femenina del otro lado.

—¿Hola?

—Eh, Scarlett. Soy yo. Alex —digo, presionando el puente de la nariz. Odio hacer esto—. ¿Cómo estás?

—Qué sorpresa, Alex. Estoy bien, ¿tu? ¿A dónde te metiste?

—Bien. Mi padre, él... Bueno, me ha enviado a un sitio para mantenerme al margen de los problemas.

—Oh, sí. Lo imagino. Hizo bien en alejarte. Aquí todo es un verdadero escándalo. La televisión, las radios, las revistas... Tu familia está por todas partes.

—Ya lo olvidarán. Así son los medios, ¿no? Ocurrirá algo peor y todo esto quedará enterrado.

—¿La verdad? No creo que sea tan fácil. No esta vez —dice quitándome todo rastro de esperanza—. En fin, ¿llamabas por algo en especial?

—Te debo una disculpa.

—Dos meses tarde.

—Lo sé. Me gustaría... Me gustaría estar allí para poder arreglarlo.

Nada de eso es verdad.

—No parecía que tuvieras intenciones —reclama—. Parece que te divertías saliendo con todas esas chicas. Especialmente con esa modelo de lencería... ¿Cómo era su nombre? ¿Katie?

—Me equivoqué, Scar. Lo entendí con el tiempo. Sé que no lo merezco y entiendo sí ahora mismo quieres cortar el teléfono, pero... ¿Crees que podríamos retomar lo que teníamos? No sé. Hablar de vez en cuando hasta que pueda ir a verte.

—¿Intentas decir que quieres volver a salir conmigo?

—Sí, linda. Iría a verte ahora mismo si pudiera.

Lo sé. Iré al infierno por mentiroso.

—Bien. Podríamos intentarlo, ¿por qué no? —larga—. También hice lo mío. Me divertí.

—¿Eso es un sí?

—Siempre he sentido algo especial por ti, Alex. Lo sabes.

—Yo también, ¿sabes? Mi padre me dijo que preguntaste por mí.

También arderé en el infierno por jugar con los sentimientos de alguien más.

—Lo hice —asegura—. Traté de hablar con tus amigos pero a ninguno de esos idiotas pareció importarles demasiado. Eh, Alex. Debo dejarte. Hablamos más tarde, ¿de acuerdo?

—De acuerdo. Saluda a tu padre de mí parte.

Aparto el teléfono. La tarea está hecha. Mi padre estará satisfecho aunque no por mucho tiempo. Es posible que en los próximos días encuentre un nuevo motivo para joderme.

«Traté de hablar con tus amigos pero a ninguno de esos idiotas pareció importarles demasiado» aquella frase quedó resonando en mi cabeza. Los he llevado a todas partes conmigo. Viajes. Yates. Eventos. Fiestas. Han usado mi casa como si les perteneciera. ¿Y ninguno se dignó a preocuparse por mí? No digo que deberían hacerlo pero creí que había gente que notaría mi ausencia. Sin embargo... Nadie lo hizo.

Resoplo.

Elevo la mirada, encuentro a Dean de pie en el umbral de la sala como si no tuviera nada mejor que hacer. No sé qué pensaban mis padres cuando pensaron que era una buena idea dejarme en un pueblo desconocido con él. Apenas me dirige la palabra y casi siempre es para darme alguna orden o indicación. En general, me llevaba mejor con los otros matones que trabajaban para mí padre. Sin embargo, eligió el que menos trato tiene conmigo.

—Lo escuchaste. Me arreglé con Scarlett. Puedes correr a informar a tu jefe.

Silencio.

Me pongo de pie, recojo la billetera que está en el recibidor y la guardo en un bolsillo. Me dirijo hacia la salida, sin mirar atrás. No aguanto un segundo más dentro de este rejunte de maderas. No tolero el aroma. Tampoco los sonidos que produce cuando rechinan. Ni siquiera puedo soportar la textura. La falta de aire es una sensación que me persigue a donde quiera que vaya pero aquí dentro sin dudas que se ha vuelto más intensa.

—¿A dónde vas?

—No te importa.

—Tengo que estar al tanto de cada uno de tus movimientos. Es mi trabajo —advierte—. Tendré que seguirte si no me lo dices.

—No. No necesito que me sigas como si fueras mi maldito niñero, Dean. Voy a caminar. Eso es todo —respondo con frustración—. Ni que pudiera hacer mucho en este pueblo.

₊˚ ✧ ‿︵‿୨୧‿︵‿ ✧ ₊˚

«La Taberna» visualizo el letrero que cuelga de una cadena oxidada frente al recinto de madera oscura. Detrás, el sol cae ante un fondo de tonalidades púrpuras, azul oscuro y transiciones naranjas. Espectacular. No recuerdo la última vez que me tomé un minuto para apreciar algo tan mundano como un atardecer.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.