Alice sonríe con malicia, disfrutando cada palabra que acaba de decir. Hay algo en su mirada que me provoca ganas de borrarle esa expresión de la cara, pero me contengo.
—Si algo le sucede, tú vas a sufrir en vida —le advierto, dando un paso al frente—. Aparte, no tienes nada que perder.
Alice ríe suavemente, como si mis palabras fueran una broma.
—¿Sufrir? —ladea la cabeza—. No puedo sufrir más de lo que ya lo he hecho. Aparte, Dalisa no ha sufrido en toda su vida. ¿En serio crees que Dalisa te quiera ver después de todo lo que sabe? Puede que yo le haya dicho a la persona jodida que son los dos y ya no los quiera ver.
Mateo se coloca a mi lado.
—Ya no hay que seguir perdiendo el tiempo con ella. Alessandro y Jack se están yendo. ¿En dónde está Lisa, Alice? —me dice Mateo en voz baja y con la cabeza me los apunta.
—No sé, tal vez desangrada por jugar a ser una niña valiente. — responde Alice como si esto fuera gracioso.
—Te voy a decir algo una sola vez —continúo—. Tú ya no vas a seguir jugando, tu tiempo se acabó —termino de decirle.
—Sí, pero no sirve de nada acabar conmigo si hay más personas queriendo acabar con ustedes, incluso su propia familia —cuando termina de decir la frase, ve a Mateo.
Mi mano se cierra en un puño.
—Ven aquí, chiquilla.
Mi abuela, que salió de repente, toma el brazo de Alice y la jala.
Cuando cae al piso, un hombre le golpea y se desmaya.
—Abuela —le dice Mateo.
—Ve por tu hermano y Jack. Con esto desde la raíz, y voy a empezar con esta niña —nos dice mi abuela, y en su voz se escucha lo molesta que está.
—Vamos, hay que encontrar a Alessandro y Jack.— me dice Mateo.
Mateo camina por donde se fueron ellos dos y yo lo sigo.
Entramos a los pasillos; todo está silencioso.
Abrimos todas las puertas para ver en dónde está Jack. Mateo fue por otro pasillo.
Cuando abro una puerta, escucho que alguien grita y corro hasta donde proviene el grito. ¿Cómo es posible que nadie haga nada?
Cuando llegó Mateo, ya estaba allí.
Entro al pasillo, que es un pasillo secreto para salir sin que nadie te vea; en conclusión, solo los altos mandos pueden acceder a este pasillo.
Veo a una chica que creo que ya la había visto antes, ella se está desangrando al parecer la apuñalaron en el abdomen. En cuanto nos ve, ella se arrastra hasta quedar contra la pared.
Mateo se agacha y la toma de una pierna para evitar que se siga arrastrando.
—¿Sabes dónde está Dalisa?— le pregunta Mateo con voz seria.
Los ojos de la chica se llenan de lágrimas y niega.
—Más te vale que nos digas la verdad, porque si nos dices lo que queremos escuchar podemos intentar cambiar tu destino de pordiosera— vuelve a hablar Mateo.
—Alessandro y Jack— susurra la chica en voz baja y voltea a ver el pasillo.
—¿Se fue por este pasillo?— apunto a lo que ella está mirando.
—¿Alessandro y Jack van detrás de ella?— le pregunta Mateo.
Ella asiente con la cabeza.
—Sí— dice la chica entre lágrimas—, ayúdenla.
—Suficiente, estamos perdiendo el tiempo con ella— dice Mateo y suelta su pierna—. Le voy a decir a mi abuela que venga por ti.
__________________
Narra Dalisa
Minutos antes
Seguimos buscando en la oficina; sí, es la oficina de Jim, y descubrimos que el director Caruso, el maestro Sandro y Jim están allí. Al igual que el doctor Pietro, y lo que más me sorprendió fue que Alessandro también está buscando distinguir a su familia.
La puerta se abre de golpe; me sorprendió ver a la persona que está en la puerta.
Alice.
Alice está en la puerta viéndome con una sonrisa de superioridad.
—Ay, no— escuchó decir a Becky en un susurro casi audible.
—Hola, Lisa. Si pudistes llegar a mi— habla Alice y después de decir eso, se echa a reír; se ríe tan fuerte y falso como es todo en ella.
Me mira con felicidad, está feliz por qué caí en su trampa.
Todo el miedo que tenía se convierte en enojo.
Me enojo por saber que fui una tonta al confiar en ella. Debí suponer que no era de confianza cuando me enteré de que estaba teniendo un romance con el maestro de literatura, cuando supe que estaba al tanto de la relación que tiene su madre con el director Caruso y de que toda su familia está podrida.Saber que yo, ingenuamente, creí que le afectaba su situación familiar, pero al parecer ella la disfrutaba tanto.
—Hola Alice, o debo de decir zorra, porque te pareces en eso a tu mamá.— habla con voz seria que hasta yo me sorprendí —realmente escogiste un mejor destino, ser igual a ella.
—Vaya ya vas a mostrar tu lado oscuro— me dice con voz sería también — y tú escogistes el destino de tu papá, vas a morir por traidora y soplona. Ya te contó Jim la hermosa y trágica historia de tu papá.— termina con una voz fingida de tristeza.
—Todos tenemos un lado oscuro, Alice, y no creas que yo iba a ser la excepción. Tal vez sí caí en tu trampa, pero ya sé que, por el historial de mi familia en este lugar, no puedo estar aquí— la miro y en su mirada solo hay enojo, como si supiera que, si algo sale mal, va a perder todo su reinado.
—Apuesto a que estás pensando en los idiotas de Mateo y Dante. Realmente, yo todavía no entiendo qué pensó Dante al traerme a este lugar. Te digo que son idiotas y cobardes, porque al final le pidieron a Alessandro y Jack que se hicieran cargo de mí. Pero, oh sorpresa— dice feliz— Alessandro me contó todo, y aunque no confío del todo en Jack, ha sido un buen aliado. Dante y Mateo estaban al tanto de todo lo que pasaba en Valle Vigezzo. Y cuando la tonta de Dalisa me dijo que ella tenía la carta de Joseph, se lo dije a mi queridísimo Sandy, o mejor dicho, a Alessandro. ¿Sabes?— se cruza de brazos— fue Alessandro al que viste cuando Joseph se aventó, ¿por qué crees que Dante estaba desesperado por sacarte de la multitud? Porque sabía que Joseph ya estaba de boca suelta y tú ibas a querer saber más. No sabes la felicidad que me da saber que, por más que Dante intentó mantener todo este lugar podrido lejos de ti, yo logré que vieras todo lo que él no te mostraba. Y vaya que sabes guardar secretos, porque nunca le contestaste a Dante ni a Mateo todo lo que sabías. Hice bien mi trabajo; logré que desconfiaras de ellos.
#582 en Thriller
#283 en Misterio
misterios suspenso secretos, pasado dolor mentiras secretos, desaparicion e injusticia
Editado: 03.01.2026