Nuestro Lado Oscuro

Capitulo Final: El Despertar de la Mentira

Narra Mateo

Pero ¿por qué ellas no están en el registro donde deben estar con las demás? Miro el mueble y veo una memoria USB detrás de un jarrón; la guardo en mi pantalón.

Está claro que a ellas las tienen aquí porque son las protegidas de ellos y, así como ellas, hay más chicas.

Sigo metiendo más carpetas en la caja. Me siento para quedar enfrente de su escritorio, prendo su computadora, la hackeo para poder acceder a ella y, con una memoria USB, paso todos los datos para poder revisarlos más tarde.

Escucho cómo alguien grita que salgamos de las oficinas porque el incendio ya está llegando a esta parte y va a ser difícil salir. Me apresuro a meter todo en la caja y encuentro la información de Dalisa. Algunas partes de su información están enmarcadas en rojo; volteo la hoja y veo que dice que alguien hizo lo mismo. Al final de la hoja está el nombre de la persona.

—Luca, el papá de Dalisa —susurro, y más intriga me da saber.

Al parecer, Jim llevaba investigando a Dalisa desde hace tiempo, pero ¿por qué? Realmente no entiendo qué relación tiene Dalisa con Jim.

—Mateo, vamos. Yo ya dejé las cajas en los camiones, ¿te ayudo? —me sobresalto al escuchar la voz agitada de Dante.

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Todavía no han podido encontrar a Jim y a Lisa, y ya está empezando a oscurecer. Dante y yo estamos en la salida del almacén abandonado. El incendio consumió gran parte del lugar; por suerte, se logró evacuar a tiempo y ahora todo esto es otra parte de Valle Vigezzo, perdido entre el bosque.

Todos los traidores ya están empezando a pagar por su traición. Jack dijo que Alessandro estaba con Dalisa y, al parecer, Alessandro se quedó en el almacén abandonado y el fuego lo consumió.

—Mateo —volteo a ver a Dante—. Ya atraparon a Jim; a Lisa la encontraron inconsciente cerca de las afueras de Valle Vigezzo, por el lado norte —después de decir eso, miro a mi alrededor y veo las figuras tatuadas en los árboles.

—Hasta dónde llegó la curiosidad de Dalisa, siempre dándole importancia a todo a su alrededor y olvidándose de las consecuencias —le digo—. Ahora que Dalisa ya sabe de primera mano todo lo que hace nuestra familia, y que su familia también está involucrada en todo este imperio.

—Sabes, creo que ella no se va a quedar quieta hasta lograr la supuesta justicia. La chica que encontramos ya nos contó todo lo que hizo con Dalisa. Ambas saben más de lo que deben y sabes que siempre van a tener los ojos encima para que no hablen de más.

Yo asiento con la cabeza y empezamos a caminar hasta la salida.

—Pero la chica que no se va a ir al nuevo lugar —lo miro y él niega con la cabeza, pero en su mirada hay un destello de satisfacción.

—No, ella se va a quedar con mi mamá y conmigo —me dice sonriendo.

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Narra Dalisa

—No importa lo que hagas a estas alturas tu ya no deberías de estar viva— me escupe Jim.

Yo aprieto el tubo en mi mano derecha y la otra cierro en un puño por el enojo que me da al saber que realmente no va a importar lo que haga los malos siempre van a ganar y los buenos somos juzgados por querer cambiar algo.

—Yo voy a luchar por mi vida y si tú o alguien más me quiere muerta yo los voy a matar primero antes que intenten hacerme algo— respondo con enojo.

Él se ríe y me empieza a rodear.

—Mira niña, no estás entendiendo la gravedad de este asunto. Tú te pareces más a tu papá de lo que crees porque tú lograste lo que tu papá no pudo destruir, iniciaste un incendio y mataste a Alessandro ¿cómo crees que van a reaccionar los Fox al ver que tú les quitaste a un miembro de su apreciado clan? Pero al final vas a tener el mismo final que tu papá.

Cada palabra que me decía estaba cargada de odio.

Cuando vi que estaba muy cerca de mí, alcé el tubo con intenciones de pegarle, pero él fue más rápido y me aventó al piso.

—Espérate, que todavía hay mucho más. También por tu culpa los Fox ya saben de nuestro magnífico plan acerca de adueñarnos del negocio, y justo ahora han de estar torturando a todos los involucrados por suerte yo alcancé a escuchar a los tontos niños que juegan a ser los héroes Dante y Mateo— cuando dice lo último se ríe sarcásticamente— no sabes cómo se pusieron las zorras de Alice e Isabella y que probablemente para mañana ninguno de ellos esté respirando. Pero yo decidí que antes de morir tú vas a morir primero.

En un movimiento rápido y cuenta me doy cuando él me arrebata el tubo de las manos y me golpea con él, El golpe me debilita y poco a poco voy cerrando los ojos pero alcanzó a escuchar voces lejanas y después silencio.

Caigo de rodillas en la tierra húmeda, abrazando los papeles que son la sentencia de muerte de los Fox.

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Al principio pensé que seguía soñando. Todo era ruido y mucha luz, como si alguien hubiera encendido el mundo de golpe, sin avisarme. Había un pitido constante, insistente, que parecía venir de mi propia cabeza. Quise moverme, protestar, volver a cerrar los ojos, pero mi cuerpo no respondió como esperaba. Se sentía pesado, ajeno, como si no me perteneciera.

Desperté sin saber cuánto tiempo había pasado dormida.

Cuando finalmente abrí los ojos, el techo blanco me devolvió la mirada.

No lo reconocí.

El aire olía extraño, limpio y metálico al mismo tiempo. Cada respiración me ardía en el pecho y mi garganta estaba seca, como si no hubiera hablado en años. Parpadeé varias veces, intentando ordenar mis pensamientos, pero todo estaba roto, disperso. Había recuerdos, sí, pero flotaban lejos, borrosos, como fotografías mojadas.

Alguien hablaba, con una voz temblorosa, cargada de algo que sonaba peligrosamente a esperanza. Intenté responder, decir que estaba despierta, que podía oírlos, pero de mi boca solo salió un susurro débil, casi inexistente.

—Lisa, hija —escuché la voz distorsionada de una mujer.




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