Nuestro Lado Oscuro

Epílogo

Miro el bosque; las hojas bailan con el viento y el clima se siente agradable.

Estoy en la entrada del bosque y volteo a ver la ventana de mi habitación. Ya pasaron unos meses desde que me dieron de alta y apenas unas semanas desde que pude recordar mis recuerdos.

Antes de recordar, siempre soñaba con el mismo chico de ojos azules, idénticos a los de Mateo, y con él una cabaña. También soñaba mucho con la figura de un triángulo invertido con una F en medio.

Se empezaron a intensificar más cuando fui a la casa de Dante junto con Mateo. Le pregunté por su papá y él me dijo que se había separado de su mamá y que ahora estaba en otro estado. También le pregunté por Alice y por qué se había ido del pueblo, y Dante me respondió que ella y su mamá se fueron del estado porque la maestra Irina consiguió otro trabajo y se separó de su esposo.

Pero siempre que le nombraba a su papá o a Alice notaba que Dante se molestaba, al igual que Mateo.

También sentía que todos me estaban mintiendo, y el hecho de que no me dejaban ir al bosque porque, según ellos, mis pesadillas podrían regresar.

Mi curiosidad aumentó al igual que mis sueños. Cuando mi mamá y mi abuelita se fueron a comprar, yo aproveché para entrar al bosque y buscar algo que me indicara que mis sueños eran eso, solo sueños.

Ya estaba a punto de rendirme cuando me encontré con un árbol rayado, como si lo hubieran rayado para borrar algo, y algunos árboles también tenían eso. Hasta que llegué a la cabaña; estaba igual que en mis sueños, solo que en la entrada estaba la esposa del profesor Sandro con su hijo, sacando las cosas de la cabaña.

Sentía una opresión en el pecho, como si algo doloroso hubiera pasado aquí. Miro a mi alrededor y un recuerdo de Alice luchando con otro chico aparece, como si él le quisiera hacer algo malo.

Salí corriendo hasta mi casa, entré y fui hasta mi habitación.

Me limpié las lágrimas y miré el bosque desde mi ventana.

Entonces un dolor de cabeza me golpeó, un dolor fuerte; era tan intenso que hasta me agaché y me llevé las manos a la cabeza, y las lágrimas no cesaban. De golpe me llegaron todos los recuerdos que me hicieron entender que mis sueños en realidad eran recuerdos y que el motivo de mi pérdida de memoria fue un golpe en la cabeza.

Sentí un balde de agua fría al recordar todo lo que me sucedió en tan corto tiempo.

Después entendí que a todos les convenía que yo no recordara nada, y decidí no decirle a nadie que había recuperado mis recuerdos, los recuerdos que ellos querían que viera como una pesadilla.

—Lisa, ¿qué haces aquí? —escucho la voz de Dante.

Me volteo y él viene con una chica a la que reconozco de inmediato.

Becky.

La vi y una tranquilidad que no sabía que necesitaba me invade.

—Te conozco desde antes, ¿verdad? —le pregunté entusiasmada.

Le sonrío y ella me regresa el gesto. Dante me mira con duda.

—¿Te acuerdas de Becky? —me pregunta, dudoso, Dante.

—Realmente no estoy segura —trato de convencerlo.

—Ella es mi novia.

Los miro sorprendida.

___________

—Lisa, ¿estás bien? —me pregunta Mateo.

—Sí —le sonrío.

Veo a Becky y he notado que a veces se me queda viendo, esperando algo, esperando que la reconociera.

—Lisa, ¿puedo pasar a tu baño? —me pregunta en voz baja.

—Claro —me levanto del sofá.

—Te acompaño —responde Dante, también levantándose del sofá.

—No te preocupes, yo la encamino. Quiero ir a mi cuarto por algo —me mira dudoso y se vuelve a sentar.

Caminamos en silencio incómodo; la miro y ella se ve nerviosa.

—¿Cómo estás? —le pregunto antes de que ella entre al baño.

Me mira con esperanza en los ojos. Le sonrío para tratar de tranquilizarla.

—Bien y, tú —responde después de unos segundos.

Asiento despacio.

—También, aunque un poco confusa —digo mientras sostengo la puerta para que no la cierre—, ¿cómo fue que conociste a Dante?

Frunce ligeramente el ceño, como si la pregunta la hubiera tomado por sorpresa.

—En la escuela, él se acercó a mí—responde—. Y nos volvimos más cercanos hasta ser novios.

La palabra novios la dice en un susurro, como si estuviera triste.

—¿Y desde cuándo son novios? —pregunto, fingiendo curiosidad—. Es que, nunca los vi hablando antes.

—Desde hace poco —dice—. No muchos saben que desde hace tiempo nos conocimos.

Becky baja la mirada y juega con sus manos.

Quito la mano de la puerta.

—Lisa —dice en voz baja—, ¿de verdad no me recuerdas?

Mi corazón da un salto. La miro fijamente, manteniendo la calma que tanto me costó aprender a fingir.

—No —respondo con suavidad—. ¿Debería?

Becky aprieta los labios, como si estuviera luchando consigo misma.

—No, olvídalo —dice finalmente, entrando al baño y cerrando la puerta.

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Narra Mateo

El que Lisa perdiera su memoria nos beneficia a todos para poder eliminar cualquier vínculo con mi familia. También el que mi tía le recetara pastillas para que no pudiera recordar nada.

Lo que me preocupa es que Lisa no sea capaz de estar dentro de este lado, porque si una vez tuvo la intención de destruir este imperio, esas ideas no se le van a ir, o eso espero, una vez que tenga poder.

Los traidores ya pagaron por su traición, y el que Lisa no preguntara más por Alice ayudó a la mentira. También la esposa del maestro Sandro la está vendiendo, ya que se enteró de que allí era donde él llevaba a sus amantes y ya no quiere saber nada de él.

Ella cree que se fue con Isabella, su amante en turno. Realmente es una idiota.

Mi familia va a comprar esa cabaña a través de terceros, aunque realmente ya era de mi familia, pero por si se presentaba algún problema como este, no estuviera vinculada directamente a nosotros.

—Ya se tardaron, tal vez Becky le está diciendo todo lo que pasó en la cabaña a Lisa —hablo mirando por el paseo por donde se fueron ambas.




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