Terry siguió las pistas hasta una vieja casa.
Encontró a Belén allí.
—¡Terry!
Corrió hacia él.
Terry la abrazó con fuerza.
—Pensé que te había perdido.
—Estoy bien.
—Nunca vuelvas a hacerme esto.
Belén sonrió entre lágrimas.
—Yo no desaparecí por voluntad propia.
Ambos escucharon un ruido.
Entraron en una habitación.
Las paredes estaban cubiertas de fotografías.
Fotografías de Terry.
Fotografías de Belén.
Fotografías de sus familias.
Alguien había estado investigándolos durante años.
Editado: 23.08.2026