Nuestros sueños

Capítulo 12

  • La confesión de Sera - Hazbin Hotel, temp. 2

Audrey no dio oportunidad de seguir hablando con el nuevo grupo que se estaba formando, y se fue, por lo que Frost fue detrás de ella; Nola, Celeste y Tao tampoco se quedaron en ese sitio específico, ellos sabían que no eran bienvenidos dentro de ese lugar por lo que preferían pasar el menos tiempo posible para ellos.

Dago los dirigio a uno de los pasadizos secretos, buscando la mayor privacidad, un lugar donde pudieran hablar, sin ser espiados, todos lo siguieron sin oponerse. Al estar todos dentro del lugar, Dago cerro el lugar vigilando que nadie los hubiera visto entrar.

–Aquí podemos hablar con más tranquilidad– dijo Dago después de cerrar por completo el pasadizo –¿Dónde está Evangeline?, ¿ella está bien?– Conall estaba extrañado por la preocupación del príncipe pero aún asi decidio responder

–Si, ella está bien, fue a Impius para darle a la reina la “encantadora” noticia– contestó Conall.

–Entonces es cierto, ¿cuál es el plan? por que no creo que Evangeline lo invite a unirse sólo por la gentileza de su corazón.

Los dos peliblancos miraron a Conall, esperando que él tomara la decisión de decirle o no lo que ayer se había hablado.

–Disculpe lo que le voy a decir, pero no se si pueda confiar en usted por los motivos que ambos sabemos y no quisiera repetir.

–Majestad, entiendo su posición pero le aseguro que todo lo que pasó allá afuera, no fue un montaje. Lo que viví y lo que he vivido todos estos años ya no puedo sostenerlo, quiero un cambio, no solo por mi, si no por mis hermanas, mi hermano y quiero hacerlo antes de que sea demasiado tarde.

–Conall, no se con seguridad como pasaron las cosas, ni lo que él haya hecho en el pasado pero puedo asegurar que el muchacho de verdad demostró que está intentando cambiar— aseguró Rafferty.

Como un voto de confianza Conall decidio creer en Dago y contarle el plan completo, por lo que también se comprometio a buscar a Audrey y cotarle lo que hablaron en esa junta improvisada.

–Dicho esto, aún queda una cosa que no está del todo clara. Rafferty– hablo Cedric, lo que hizo que todos lo voltearan a ver –¿Porque el rey Kellan y usted se conocen?.

–Es una larga historia, que no creo tener el valor para contar.

–¿Fue demasiado malo estar en el camino que el rey?– preguntó Cedric murmurando.

–Todos los que hemos estado en el camino de Kellan hemos perdido algo, hijo. Una vida.

–Libertad– agregó Dago.

–Un amor– sollozo Rafferty – Jovén Cedric, tal y como Evangeline y tú se conocieron, yo conocí a mi Sella.

El silencio reinó por unos instantes, en la mente de Rafferty recuerdos melancólicos inundaban su mente, una mujer rubia de largo cabello vivía en su mente, el recuerdo de un alma libre se repetía constantemente pero al final, era solo eso, un recuerdo.

Dago abrio la puerta del pasadizo dejandolos salir, les pidio que lo siguiean, él les asignaria una habitación, un lugar donde nadie los molestaría al menos en lo que Evangeline aparecia y deciden que hacer todos juntos. Ya todos afuera Dago volvio a cerrar el compartimento.

–Cedric– habló Dago, que se encontraba al final del grupo y Cedric se detuvo para escuchar lo que tuviera para decir –Solo quería decir que lo que Trsitan dijo es completamente mentira, tú no eres su reemplazo. Más bien está celoso, por años ha intentado que Evangeline se fije en él de nuevo pero a ella no le interesa.

–Gracias por querer aclararlo Dago, Evie ya me había contado como pasaron las cosas y yo se que no debo confiar en lo que él dice.

Al terminar de asignarlos a un lugar para descansar, Dago fue diracto a buscar a la adoración de sus ojos, su hermana con la que tenía una conversación pendiente.

Cedric estaba muerto de cansancio aunque Nola fue él quien voló todo el tiempo, hubo momentos en los que Evangeline se quedó dormida y él la tomó en sus brazos enviando que ella callera, poniéndolo en vela toda la noche; por lo que al tocar la suave cama quedó profundamente dormido.

Rafferty no se quedó encerrado, él salió al jardín, todo el que lo veía lo miraba con asombro, con desdicha o con pre causación o podían ser las tres opciones juntas sin embargo poco le importaba; no caminaba sin rumbo, todo lo contrario parecía tener un mapa en su mente, uno que lo llevaba exactamente a dónde quería ir, entro al laberinto donde hace siete años Evangeline entró para perderse, y llegó a esa misma fuente.

No se acercaba, no se alejaba, solo la observaba, cerró los ojos dando un gran suspiro, al abrirlos había una mujer rubia, joven, triste, estaba sentada en la orilla de la fuente, llorando, su cabello estaba totalmente desarreglado, como si alguien o algo hubiera querido quitarle su cabeza, en la escena apareció un jovén se arrodillo frente ella como si esperará que lo viera, o que le dijera algo pero no fue así, ella solo seguía llorando, ese muchacho tomó su rostro en sus manos, limitándose a solo limpiar sus lágrimas. Ella como si tuviera un peso que ya no podrá soportar, se arrojó a sus brazos abrazándolo, abrazo que él correspondió, en ese abrazo pudo reconocer el rostro de ese muchacho, era él, era Rafferty cuando era más joven.

Eso que veía solo era un recuerdo, un doloroso recuerdo. Finalmente Rafferty se acercó a la fuente, el agua caía con tal delicadeza, esa tranquilidad le daba nostalgia, esa tranquilidad era como una cicatriz que volvieron a abrir. Se sentó en esa orilla y las lágrimas cayeron por sus mejillas pero esta vez, no había manos que las limpiaran.



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En el texto hay: dragones, drama amor, magia reina

Editado: 22.02.2026

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