Nuevo Código De Sangre

Mi Solitaria Vida

Me desperté a las seis de la mañana en Córdoba. El ambiente era frío a pesar de estar en plena primavera.
La ciudad estaba tranquila a pesar de estar pasando por una crisis de inseguridad.
Acababa de levantarme.
Pasé mis dedos por mis ojos y suspiré.
Me levanté despacio en ropa interior y empecé a estirarme abriendo mis piernas con una flexibilidad increíble. Me flexioné hasta tocar mis pies en cada lado.
Me puse de pie y empecé a vestirme. Suéter rojo, falda de colegiala, botas góticas y mi diadema de diabla con cuernos curvos y negros.
Tenía un gran fanatismo por el anime, los vampiros y demonios. Tenía posters y figuras de acción.
Caminé hasta el baño, peine mi cabello naranja largo y me puse mis lentes de contacto de tono rojo.
Ahora parecía una vampira...
¿De dónde viene mi fanatismo?
Me encanta la estética de esos seres fantásticos, elegantes e imponentes al mismo tiempo. Amo a las súcubos, me parecen una pareja ideal.
Tengo posters de súcubos sexis en mi habitación.
Me puse mis lentes antes de salir del baño.
Me cepille los dientes mientras pensaba.
¿Este día será diferente?
¿Ahora que voy a empezar la universidad me van a dejar de molestar por ser una nerd?
¿Tendré amigos y novia luego de haber sufrido tantas traiciones?
No lo sé...
Caminé hasta la cocina y agarré una tasa. Me hice un café con leche y luego unos sándwiches de jamón y queso.
El desayuno completo. No quería desmayarme de nuevo en medio de la clase.
Comi sola en mi departamento en Córdoba.
Use mi imaginación para pensar en mi mama.
Ella me preguntaba.
-¿Estas bien, hija?
Respondi.
-No... soy una perdedora y estoy al borde de cometer una locura.
Me abrazó.
-Hijita... no lo hagas, nosotros te queremos.
Empecé a llorar.
-Ustedes no están conmigo. No están vivos...
Estoy sola en medio de una ciudad nueva. No sé hacer nada y soy una inútil.
Apenas pude sobrevivir con mi abuela adoptiva en un pueblito pequeño como Impira.
Segui imaginándome una familia.
Mi madre falsa menciono.
-No quiero que hagas una locura.
Respondí, aun con las lágrimas en mi rostro.
-No aguanto más este mundo. Todo es tan cruel. Los malos siempre ganan.
-¿Y por qué elegiste ingeniería genética para estudiar?
Respondí.
-Porque tengo esperanza, además se me daba bien esas materias en la secu.
Mi padre respondió.
-Marina... ¿cuánto daño te hicieron?...
Respondo.
-Demasiado. Muchas falsas amistades y noviazgos.
Hubo un largo silencio mientras procesaba que todo era mi imaginación.
-Las mujeres también son crueles...
Seguí comiendo mi desayuno.
No podía tragar por mi ansiedad y me empezó a doler el estómago sin razón.
Dejé de comer y me guardé el sándwich para después. Lo comería cuando este más tranquila.
Antes de salir, imagine como seria mi madre.
Se acerco a mí, dándome un beso en la frente.
-Hijita, cuídate y que tengas un buen día en la universidad.
Yo tenía un tic. Siempre hacia un leve quejido agudo luego de hablar. Era como si el aire saliera solo.
Me sentía bien pensando en eso. Ya no tenía a nadie.
Guardé mi cartuchera y una carpeta. Me fui rápidamente.
Mientras bajaba las escaleras, me encontré con la vecina, Rihana Grimorio, una chica pelirroja, de ojos celestes y grandes atributos. Actriz y modelo de páginas para adultos.
Me saludó.
-Buenos días, Marina Radith.
No pude evitar ver sus pechos debajo de ese escote.
-Buenos días... ¿saliste a trotar?
-Si, desde temprano.
Me generaba una fuerte atracción, pero era muy insegura para decirle algo.
Me toco de la barbilla para que la mire a la cara.
Preguntó con una sonrisa.
-¿Quieres?
Me puse muy nerviosa.
-No... no, no sé de qué me hablas.
Empezó a reírse a carcajadas.
Me agarró de mis manos.
-¿Por qué tienes cara de depresiva?, la vida es una, Marina Radith.
Me puse melancólica.
-No tengo familiares, estoy sola.
Respondió con una pregunta.
-¿No te gustaría venir a mi departamento?, podríamos tomar unos mates, facturas, y hacer otra cosa.
Me confundí un poco y acomodé mis lentes.
Me puse nerviosa y cambié de tema.
-Yo... tengo que ir a la universidad.
Salí corriendo del edificio por la ansiedad. Ella me veía por el balcón de su casa como si se burlara.
Camine por el centro de Córdoba. No sabía a donde ir.
Me encontré a un vagabundo, usaba ropa negra ancha para cubrirse del frio.
¿Debia darle algo de dinero?
No pude evitarlo. Le di cien pesos.
Seguí caminando, pero el me tiró del hombro.
Me miro con cara de odio. Estaba drogado.
-¿Solamente cien pesos miserables?
Me agarraba del cuello de mi suéter y me empujaba.
Me asuste mucho e intentaba quitármelo de encima, pero el era mas fuerte.
De repente, alguien lo empujo.
-Ya basta... ella fue bastante amable al darte dinero.
Él se terminó yendo.
Mire a mi lado. Era una chica gótica de pelo azul hasta los hombros.
Me la quede mirando.
Ella extendió su mano.
-¿Estas bien?
La tomé de la mano y me levanté.
¿Quién era esta chica?
Dije.
-Gracias...
Me peine mientras miraba al piso.
Ella también se acomodó el flequillo.
-¿Tenes que ir a algún lugar cerca de acá?, te puedo acompañar para que no te moleste.
Mencione con timidez.
-Tengo que tomar el colectivo para ir a la universidad nacional.
Sonrió.
-Yo también voy ahí, podemos ir juntas.
No soltó mi mano.
-Me llamo Yus Himeno, mucho gusto.
Sonreí después de mucho tiempo.
-Me llamo Marina Radith... Un placer.
Hice un quejido agudo.
-Perdón, es que tengo un tic.
Ella rio y dio unas palmadas en mi espalda.
-No te disculpes por todo. No te voy a hacer daño.
Me acomode los lentes.
-Qué bueno... que bueno es encontrar a gente amable.
-No te encontraste con mucha gente buena, ¿verdad?
-No...
El colectivo llego a la parada. Lo vi desde la otra cuadra.
Grite.
-Vamos a perder el transporte.
Ella me agarró de la mano y fue a máxima velocidad.
Llegamos justo a tiempo al colectivo.
-Disculpe la demora.
Yus pago con su tarjeta, y yo paso mi tarjeta de transporte educativo, permitiéndome viajar gratis.
No iba a llegar tarde a mi primer día de clases.
Nos quedamos mirando junto a Yus. Nos sentamos al lado.
Le mencione tímidamente.
-Eres muy fuerte. Ese hombre era más grande y ancho que vos.
Ella menciono.
-Hice muay thai y voy al gimnasio, por eso puedo con gente más grande.
No dije nada más sobre el tema.
Ella me pregunto.
-¿Que Practicas?
Respondo.
-No practico ningún deporte, soy escritora web y hago streams.
Hice una pausa.
-Aunque antes hacia acrobacias, parkour, danza árabe, en telas y contorcionismo… me arruine.
-¿Con eso te alcanza para vivir?
Respondo.
-Si, porque mi primer y único libro llamado nuevo código de sangre empezó a estar en varias librerías. Exprese y proyecte varios de mis problemas en esa serie.
Ella se soprendio.
-Qué bueno, me encantan las personas que escriben. ¿De qué se trata nuevo código de sangre?
Dije con orgullo.
-Se trata sobre una chica depresiva y ansiosa que se convierte en una especie de vampira, demonio o súcubo, que y debe preocuparse por alimentarse de sangre, sexo y carne humana. Debe buscar la manera de controlarse y no matar inocentes. Además, debe enfrentar a criaturas biológicas, y seres de otra dimensión.
Yus entendió y asintió con la cabeza.
Preguntó.
-¿La protagonista eres tú?, proyectaste tus miedos, deseos y problemas en tu historia. Eso vale mucho.
-Gracias, pero no pienses mal de mí.
-No hay drama, todos tenemos deseos y miedos ocultos.
Esta chica me entendía. Me sentía bien a su lado. Estaba sonriendo sin darme cuenta.
Alguien nos interrumpió. Un vendedor ambulante y aparente padre de familia quiso vendernos algo.
-Buenos días, estoy vendiendo estos alfajores a mil pesos. Muy barato.
Yus sonrio.
-Dame uno para mí y uno para mi amiga.
El hombre se puso contento y nos dio un alfajor a cada una.
-Muchas gracias, dios las bendiga.
Yus también le sacaba conversación al vendedor.
¿Hace cuánto tiempo estas vendiendo en los colectivos?
¿Por qué alfajores?
El hombre se retiró en la próxima parada.
¿Yus será muy amable con todos?
No tendría nada de malo. Eso la haría más especial, pero yo no tengo nada que le pueda atraer.
Mi inseguridad no me permite imaginarme estar con ella o con Rihana.
No sabía si a Yus le gustaban las mujeres también.
Pregunte.
-Disculpa, Yus... ¿A qué te dedicas?, ¿qué vas a estudiar?
Respondió riendo.
-Demasiadas preguntas. Me dedico al arte, y ahora voy a hacer diseño de indumentaria. Soy una prodigio con las máquinas y las telas.
La felicite. No sabia que decir.
-Bien, es hermoso.
Ella pregunto.
-¿Que estudiara la señorita Radith?
Le dije.
-Ingeniería genética.
Respondió.
-¿Vas a estudiar eso y eres insegura?... no puede ser.
El colectivo llego a la parada de la universidad. Nos bajamos juntas.
Yus me seguía agarrando de la mano como si fuéramos algo más.
¿Le había gustado o solamente era muy confianzuda?
Nos quedamos mirando todo a nuestro alrededor. Las facultades eran blancas y rojas.
Yus me solto la mano.
-Bueno, creo que aqui nos despedimos, Marina Radith. Me gusta repetir tu nombre.
Hizo una pausa.
-Me hace recordar a Candyman, repetías su nombre frente al espejo tres veces.
-¿Eres fan de películas de terror?, a mí me dan miedo.
Me dio unas palmadas en la espalda.
-No te preocupes, yo te cuidare de Candyman.
Me dio risa. Me sentía bien mientras me hablaba.
Ella preguntó.
¿Quieres que intercambiemos números?
Acepte.
Saque mi celular, pero mientras anotaba su número, ella pudo ver unos cortes en mi muñeca.
Me tomo del brazo fuerte y miro con detenimiento.
-Marina... no me digas que intentas...
Mire para otro lado.
-Lo siento...
Ella respondió con empatía.
-No hace falta que te disculpes. Eres una chica increíble, Marina. Tal vez tu obra les salve la vida a muchos.
Hizo una pausa larga mientras seguía mirando los cortes en mi muñeca.
-Deberías volver a practicar algo, te lo recomiendo. Así te liberas de la depresión y socializas con gente amable.
Acenti con la cabeza.
Ella se despidió de mi cordialmente.
Me fui caminando a la facultad de ingeniería.
¿Lo arruine todo?
¿Esta relación iba a evolucionar?
¿Era mejor estar con Yus o con Rihana?
No supe responder...
¿Qué desafíos me esperan?
¿Qué tipo de materias y profesores tendré?
Al entrar al edificio de ingeniería, vi a muchos chicos muy masculinos y chicas muy femeninas.
¿Sera que la apariencia iba de la mano con la inteligencia?
A mi madre no le gustaría que tuviera este tipo de pensamientos.
Se me habían olvidado todos mis problemas gracias a Yus.
Pasé al aula y me senté detrás de todo.
El profesor paso adelante. Era un tipo viejo y bien peinado.
-Buenos días, soy el profesor Miguel Batista. Les voy a dar la clase de introducción a la genética. Todos pasaron su curso de ingreso, así que les advierto que se viene algo fuerte.
Vio a una compañera tomando un mate.
El profesor preguntó.
-¿Me das uno?
Parecía estricto pero buena onda.
Toda la clase fue un espectáculo. El profesor daba ejemplos muy prácticos, incluso con películas.
Termino la clase. No pude acercarme a ningún compañero por miedo. Todos eran muy serios y ya tenían grupos armados.
Me acerque al profesor cuando todos se fueron.
-Profesor, ¿puedo decirle algo?
Él dijo que sí.
Mencione.
-Su clase fue muy buena. Creo que nadie explica mejor que usted.
Preguntó.
-¿A qué quiere llegar con esto, señorita?
Respondo.
-Necesito amistades. No piense mal, solo lo halago ya que es un gran profesor.
Él sonrió.
-Me parece bien. Entre el alumno y el profesor también debe haber una pequeña amistad. Estoy para lo que ustedes necesiten.
-Gracias...
Preguntó.
-Te vi muy atenta a pesar de que estabas en el fondo. ¿Te sale?
Respondo.
-Si, en mi escuela era la mejor en química, biología y física. Tal vez superaba al profesor.
Miró mis muñecas.
-Me gusta esa seguridad. No pareces alguien que se cortaría las muñecas.
Lleve mis manos detrás de mi espalda.
Él se molestó un poco.
-Mira... una muchachita como tú no debería hacer esas cosas. Libérate, Marina Radith.
Salí del aula caminando. Intente encontrarme de nuevo con Yus en la parada de colectivo, pero no apareció. Igualmente, tenía su número, podría mandarle un mensaje casual más tarde.
De repente, quede sola en la parada de colectivo. Nadie caminaba cerca.
El profesor había terminado la clase mucho antes, y por eso me estaba yendo en un horario inusual.
Apareció un hombre de pelo largo rubio, con sombrero y una túnica gótica. Se sentó a mi lado. No parecía universitario.
Me puse muy nerviosa y empecé a sudar.
¿Quién era ese hombre y por qué me daba miedo?
El me miro fijo a los ojos, eran rojos.
Empecé a temblar.
Abrió su boca y mostro sus colmillos de vampiro.
Grité y me caí al piso por el susto.
Se levanto del asiento. Media dos metros.
No podía moverme, quede paralizada.
Él se desplazó hasta morderme. Enterró sus colmillos en mi cuello mientras yo seguía pidiendo auxilio.
En un momento deje de gritar por el terror. Sentía que mi sangre y mi energía eran drenada.
Ahí no termino...
En el momento en el que quede débil, él quiso desabrocharse el pantalón para abusar de mi.
Se me estaba por tirar encima.
De la nada, alguien apareció y escuche su voz. Era Yus, y tenía una pistola.
-¡Deja a la chica o disparo!
Empezó a aparecer más gente.
El vampiro le grito y generó unas garras largas y afiladas.
Yus se asustó y le disparó, pero este la esquivo agachándose.
La bala hizo volar su sombrero, causando que la luz del sol impacte contra su piel.
Empezó a quemarse lentamente mientras le salían ronchas. El vampiro escapo como un cobarde.
De todas formas, ya había cumplido su objetivo.
Todo se volvió negro, perdió el conocimiento.
Soñé con ese hombre. Me estaba triturando con sus dientes afilados.
Todo mi cuerpo era un festín para él.
El sujeto rubio estaba por desabrochar su cinturón.
Era lo peor que podía sufrir un ser humano.
Todavía tenía mi ropa, pero no tenía brazos ni piernas, y tenía escrito en mi abdomen las palabras “Soy una perra abusada”
Todo se volvió negro antes de que suceda lo más asqueroso.
Desperté en la cama de un hospital.
Mire a mi alrededor, Yus estaba a mi lado.
Se sorprendió al verme.
-Despertaste... vine a verte varias veces.
Vi a mi costado. Ella había dejado flores en la mesa de noche.
Pregunté.
-¿Cuánto tiempo estuve dormida?
Yus miro preocupada.
-Llevas varias semanas dormida. Tuvieron que buscar a muchos donadores de sangre porque ese hombre te dreno casi toda la sangre.
Hizo una pausa.
-Sobre eso... ¿¡cómo es posible que pueda existir un vampiro como el de tu historia!?
¿Mi historia se estaba haciendo real?
Le dije a Yus.
-Gracias por defenderme...
Ella me respondió.
-No hay de que. Mi papá es policía y siempre estoy armada.
Hizo una pausa.
-Salió en todos los medios. Joven es atacada por vampiro en una universidad.
Pregunté.
-¿Por qué no me sacaron la diadema de cuernos?
Mire mi cuerpo,
¿Por qué estoy más musculosa?
Me puse de pie porque tenía mucha energía.
Podría jurar que antes media un metro cincuenta y cinco, y ahora era diez centímetros mas alta. Era de la misma altura que Yus.
Me mire al espejo y mi mandíbula estaba más marcada. Mis atributos eran más grandes, tenía el abdomen y los músculos marcados.
Ya podía ver sin mis lentes.
¿Qué me paso?
Yus se acercó.
-Eso es lo que los doctores no pudieron explicar. Te salieron cuernos, colmillos y tus ojos se volvieron naturalmente rojos.
¿El cuento se estaba haciendo real?



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En el texto hay: demonio, sucubo, vampira

Editado: 26.06.2026

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