Nuevo Destino pt1

Capitulo 3- cuatro dias

Habían pasado varios días desde aquella discusión.

Para Aron, el tiempo parecía haberse detenido.

Su habitación permanecía casi siempre a oscuras. La única luz provenía de la pantalla de su computadora, que permanecía encendida durante horas.

Aron estaba sentado frente al escritorio.

Jugaba, pero apenas prestaba atención.

Cada cierto tiempo dejaba el control sobre la mesa y se quedaba mirando la pantalla sin hacer nada.

No podía dejar de pensar en Lucía.

En aquella conversación.

En las últimas palabras que se habían dicho.

—Quizás fue lo mejor... —murmuró.

Pero ni siquiera él parecía convencido.

A sus pies, Mochi permanecía acostado.

El pequeño gato levantó la cabeza al escuchar la voz de Aron.

—Miau.

Aron lo miró.

—¿Vos también pensás que hice mal?

Mochi simplemente se acercó y apoyó una pata sobre su pierna.

Aron soltó una pequeña sonrisa.

—Supongo que no tenés una respuesta.

El gatito volvió a acomodarse junto a él.

Durante esos cuatro días, Mochi prácticamente no se separó de Aron.

Cuando Aron jugaba, permanecía cerca de la computadora.

Cuando dormía, se quedaba junto a la cama.

Y cuando Aron apenas quería moverse, Mochi permanecía a su lado.

Mientras tanto, María observaba preocupada desde fuera de la habitación.

Todos los días dejaba comida cerca de la puerta.

—Aron, te traje algo para comer.

A veces no recibía respuesta.

Otras veces escuchaba un simple:

—Después.

Pero ese "después" nunca parecía llegar.

Al cuarto día, María volvió a tocar la puerta.

Esta vez esperó varios segundos.

—Aron... ¿podemos hablar?

Silencio.

María abrió lentamente la puerta.

La habitación estaba desordenada y las cortinas permanecían cerradas.

Aron seguía frente a la computadora.

—Hijo...

Aron no respondió.

María se acercó unos pasos.

—Sé que algo te pasa.

Aron mantuvo la mirada en la pantalla.

—No tenés que contarme todo si todavía no estás preparado.

María se sentó cerca de él.

—Pero no quiero que tengas que pasar por esto solo.

Aron apretó ligeramente el control.

—Estoy bien, mamá.

María lo miró.

Sabía que no era cierto.

Pero tampoco quería presionarlo.

—Está bien.

Se levantó lentamente.

—Cuando quieras hablar, voy a estar acá.

Antes de salir, miró a Mochi.

El pequeño gato estaba junto a Aron.

María sonrió ligeramente.

—Parece que él tampoco piensa dejarte solo.

Aron miró a Mochi.

—Supongo que no.

María salió y cerró la puerta.

Aron volvió a mirar la pantalla.

Pero esta vez no continuó jugando.

Se quedó sentado en silencio.

Por primera vez en cuatro días, comenzó a preguntarse si realmente quería seguir encerrado allí.

Miró hacia la ventana.

Afuera, el mundo continuaba.

Personas caminaban por las calles.

Los autos pasaban.

La vida seguía.

Aron se levantó lentamente de la silla.

Mochi lo siguió con la mirada.

—Creo que necesito salir un poco.

Mochi maulló.

Aron tomó su billetera y unas llaves.

Después de cuatro días, abrió la puerta de su habitación.

Y sin saberlo...

estaba a punto de comenzar el último día de su primera vida.




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