Nuevo Destino pt1

Capitulo 4 - el ultimo camino

Después de cuatro días prácticamente encerrado en su habitación, Aron finalmente decidió salir.

Abrió la puerta y salió al pasillo.

La luz del día entraba por las ventanas de la casa, haciendo que todo pareciera mucho más brillante de lo que recordaba.

María, que estaba en otra habitación, escuchó sus pasos.

—¿Aron?

Él apareció en el pasillo.

—Voy a salir un rato.

María lo observó sorprendida.

—¿A dónde vas?

—Al supermercado. Ya casi no queda comida.

María asintió, aunque seguía preocupada.

—Está bien. Pero no tardes demasiado.

—Sí, mamá.

Aron tomó algo de dinero, guardó las llaves en su bolsillo y salió de la casa.

Por primera vez en varios días, sintió el aire fresco en su rostro.

Se quedó unos segundos frente a la casa.

La ciudad seguía exactamente igual.

Era extraño pensar que, mientras él había permanecido encerrado durante días, el mundo había continuado avanzando como si nada hubiera pasado.

Comenzó a caminar hacia el supermercado.

Durante el camino, intentó despejar su cabeza.

—Quizás debería empezar a salir más...

Miró hacia el cielo.

—No puedo seguir encerrado para siempre.

Al llegar al supermercado, tomó un carrito y comenzó a recorrer los pasillos.

Compró comida, bebidas y algunas cosas más que necesitaba.

Después de pagar, salió con varias bolsas en las manos.

El cielo comenzaba a oscurecerse.

Aron miró la hora.

—Debería volver.

Comenzó a caminar de regreso.

Por unos minutos todo estuvo tranquilo.

Hasta que escuchó el ruido de un motor.

Una motocicleta apareció a lo lejos.

Aron no le prestó demasiada atención.

Sin embargo, el vehículo comenzó a reducir la velocidad.

Finalmente, se detuvo delante de él.

Dos individuos bajaron.

Aron se quedó quieto.

Uno de ellos se acercó.

—Eh, pibe. Dame todo lo que tenés.

Aron miró a los dos hombres.

—No me molesten... no tengo ganas de problemas.

—Dale, rápido.

El segundo individuo miró las bolsas que llevaba Aron.

—Agarrá sus cosas y vámonos antes de que aparezca la policía.

Aron retrocedió un paso.

—Solo quiero volver a mi casa.

La situación se volvió tensa.

Uno de los individuos intentó quitarle las bolsas.

Aron trató de apartarse.

Todo ocurrió rápidamente.

Hubo un forcejeo y Aron terminó cayendo al suelo.

Las bolsas se abrieron y varias de sus compras quedaron esparcidas por la calle.

Los individuos tomaron sus pertenencias y regresaron rápidamente a la motocicleta.

El motor volvió a escucharse.

En cuestión de segundos, desaparecieron por la calle.

Aron permaneció en el suelo.

Intentó incorporarse, pero apenas tenía fuerzas.

La ciudad continuaba moviéndose a su alrededor.

Los sonidos comenzaron a sentirse cada vez más lejanos.

Las luces de los edificios se volvieron borrosas.

Aron pensó en su casa.

En María.

Y, sobre todo, en Mochi.

—Mochi...

Fue lo último que logró decir.

Su vista comenzó a apagarse.

El ruido de la ciudad desapareció.

Todo quedó en silencio.

Y, por última vez, Aron cerró los ojos.

Sin saber que, cuando volviera a abrirlos...

ya no estaría en su mundo.




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