Nuevo Destino pt1

Capitulo 7- El mundo que nunca conoci

Habían pasado algunos días desde el nacimiento de Aron.

Aunque todavía era un bebé, conservaba todos los recuerdos de su vida anterior.

Recordaba Argentina.

Recordaba su antigua casa.

Recordaba a María.

Recordaba a Lucía.

Y, sobre todo, recordaba la vida que había dejado atrás.

Pero ahora tenía una nueva familia.

Su madre era Lyra Vareth.

Su padre era Aldren Vareth.

Y aunque todavía le resultaba extraño llamarlos "mamá" y "papá", poco a poco comenzaba a acostumbrarse a ellos.

Una mañana, Lyra entró en la habitación con una sonrisa.

—Buenos días, mi pequeño.

Eiden la observó desde la cuna.

Había algo extraño en aquel momento.

En su vida anterior, jamás había imaginado despertar en un mundo completamente diferente.

Lyra lo levantó cuidadosamente.

—Hoy voy a llevarte a conocer un poco el reino.

Eiden abrió los ojos con curiosidad.

¿El reino?

Hasta ese momento solamente había visto aquella casa y los alrededores.

Tenía demasiadas preguntas.

¿Qué clase de mundo era ese?

¿Existían realmente la magia y las criaturas fantásticas?

¿Había otras razas?

Y, sobre todo...

¿qué tan diferente era de Argentina?

Lyra preparó algunas cosas y salió de la casa con Eiden en brazos.

Mochi los acompañó.

El pequeño gato llevaba aquel extraño collar dorado con la esmeralda en el centro.

Aldren se quedó en casa aquel día, ocupado con algunos asuntos.

Lyra caminó por un sendero rodeado de árboles.

Eiden observaba todo con atención.

El paisaje era completamente diferente al que recordaba.

No había edificios enormes.

No había autos.

No había cables eléctricos atravesando las calles.

En cambio, había extensos campos verdes, pequeños caminos de tierra y bosques que parecían no tener fin.

A lo lejos podía distinguirse una enorme ciudad rodeada por una muralla.

Torres de piedra sobresalían por encima de los edificios.

Eiden abrió los ojos sorprendido.

Así que esto es un reino de verdad...

Lyra sonrió al notar su expresión.

—Ese es el Reino Humano.

Eiden continuó observándolo.

La muralla era gigantesca.

Sobre ella podían verse guardias vigilando desde las torres.

Grandes banderas ondeaban con el viento.

A medida que se acercaban a la ciudad, comenzaron a aparecer más personas.

Había comerciantes transportando mercancías en carros tirados por animales.

Campesinos llevando productos.

Caballeros vestidos con armaduras.

Artesanos trabajando en pequeños puestos.

Niños corriendo por las calles.

Y personas que llevaban ropas completamente diferentes a las que Eiden había conocido en Argentina.

Todo parecía pertenecer a otra época.

Pero había algo todavía más sorprendente.

Los animales.

Eiden vio criaturas parecidas a caballos, aunque algunas tenían pequeñas placas de escamas en el cuello.

También vio aves de colores brillantes que jamás había visto.

Una criatura parecida a un zorro caminaba junto a su dueño.

Pero sus orejas eran mucho más grandes y tenía una pequeña cola cubierta de un extraño brillo azulado.

Eiden no podía dejar de mirar.

¿Qué clase de animales son estos?

Mochi caminaba junto a Lyra.

—No te alejes demasiado —le dijo ella.

Mochi respondió con un maullido.

Eiden soltó una pequeña risa.

Finalmente llegaron a una de las plazas principales.

Era enorme.

En el centro había una fuente rodeada de flores.

Alrededor había varios puestos donde los comerciantes vendían frutas, carnes, telas, armas, objetos extraños y pequeñas piedras brillantes.

Eiden observaba todo desde los brazos de su madre.

Entonces vio algo que llamó especialmente su atención.

Dos personas estaban paradas en medio de la plaza.

Parecían estar practicando.

Una de ellas extendió la mano.

Una pequeña esfera de fuego apareció sobre su palma.

Eiden abrió completamente los ojos.

¿Eso es... magia?

La segunda persona levantó ambas manos.

El aire comenzó a moverse alrededor de ella.

Una pequeña corriente de viento levantó algunas hojas del suelo.

Eiden no podía apartar la mirada.

¡Es magia de verdad!

En su antiguo mundo, algo así solamente habría existido en videojuegos, películas o historias de fantasía.

Pero allí estaba.

Frente a él.

Era real.

Lyra notó su reacción.

—¿Te llama la atención?

Eiden movió las manos emocionado.

Lyra soltó una pequeña risa.

—Algún día aprenderás a usarla, si tenés talento.

Eiden se quedó sorprendido.

¿Yo también puedo usar magia?

La idea comenzó a darle vueltas en la cabeza.

De repente, una de las personas hizo aparecer una pequeña llamarada más grande.

La gente alrededor comenzó a observar.

Eiden sonrió.

Aquel mundo era mucho más increíble de lo que había imaginado.

Después de observar la demostración, Lyra continuó caminando.

Le mostró diferentes lugares del reino.

Pasaron frente a una enorme biblioteca.

Luego por una tienda llena de objetos mágicos.

También vio una construcción donde entrenaban los caballeros.

Más adelante había un mercado de criaturas y animales, donde Eiden pudo ver seres que jamás habría imaginado que existieran.

Había animales pequeños que parecían hechos de cristal.

Otros tenían cuernos.

Algunos podían cambiar ligeramente de color.

Eiden no podía creerlo.

Cada rincón del reino escondía algo nuevo.

Y mientras avanzaba en brazos de su madre, comenzó a comprender algo.

Su antigua vida había terminado.

Ya no estaba en Argentina.

Ya no era Aron.

Ahora tenía otro nombre.

Uno que sus nuevos padres habían elegido para él.




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