Nuevos Rumbos (rev.2)

1 - Shin - 1 #2

Saltó directo dentro de la taberna para que su madre ponga la bandeja en sus manos mientras lo arrastraba a la barra; el lugar estaba atestado. La mesera, y amiga de la infancia, lo estaba mirando con recelo; el hijo de la dueña no tenía que cumplir horario.
—Shin Aleaus Karadin… —Había envidia en su voz. —Al fin.
—Ya va…
Saltó entre las mesas para poner al día a su amiga y terminó juntando la basura de la cocina. Besó a su madre a la pasada para llevar todo al quemador. Asomó la cabeza por el callejón para notar a su tío, Cen, hablar con su padre.
—¡Cen!
Shin estaba más interesado en el speeder que tenía enfrente. Tenía una raya en uno de sus lados.
—¿Ya lo rayaste?
—Estaca en el camino, Shin… ¿Cómo estás?
—Bien, recién tuvimos un caso de hielo en el lugar equivocado. Es la primera vez que pasa.
El hombre sonrió divertido.
—Cierra la boca, hijo. No lo hagas, Cen.
Su tío estaba revolviendo su chaqueta en busca de algo.
—No puedo, Shintou… es mi sobrino favorito.
—Más bien tu único sobrino.
—Es lo mismo… Toma, Shin. —El muchacho saltó frente a él para recibir una castigada caja. —Me costó un poco más de lo que esperaba encontrarlo, pero aquí está.
—¿El regulador?
—El mismo, casi nuevo.
Abrió la caja para revisarlo; solo necesitaba una limpieza profunda.
—¡Gracias!
—De nada, Shin. Tengo que atender a mi mecánico favorito. Que no te escuche alguno de los míos. ¿Cuándo me lo vas a dar, hermano? Ya debe estar aburrido de esta bola de hielo.
—Shin, no dejes esperando a tu madre.
—Ya voy… voy a estar ocupado a la noche. ¿Quieres que revise el speeder?
—Por favor. Me lleva uno de los muchachos hasta la mina; parece que tengo trabajo. Mañana vengo a cenar.
—Mara estaba preguntando por ti.
—¡Gracias! —Shin apretó a su tío con cariño. —Mañana estará listo.
—No te apresures, Shin… hasta luego, mecánicos.
Su padre lo envió de vuelta a la cocina; ya tenía un pedido para la mesa de la esquina. Una rubia con uniforme imperial lo recibió con una mirada.
—Mira al mozo, es bastante lindo.
—Mejor que estos alienígenas.
—Cierra la boca. —Un tercer tipo gritó de un costado.
“Ignora a nuestra amiga, muchacho. ¿Qué hacen en este pueblo para divertirse?
—No mucho, debería probar la ciudad.
Shin estaba sirviendo los pedidos con prestancia.
—Bosan es un pueblo de trabajadores, lo más interesante es la mina.
—Qué aburrido. —La rubia tenía los ojos clavados en él. —Tal vez… ¿Quieres venir a la fiesta? Parece que tendremos que hacer nuestro propio evento.
—Pasa por el hotel, muchacho. Tenemos música y tragos.
—Veré si tengo tiempo, señorita.
Sonriente, volvió a la barra para ser juzgado por su madre.
—Ten cuidado con los imperiales… No han hecho nada, pero tú sabes cómo es su reputación.
—No te preocupes, madre. ¿Necesitas algo más?
—No, gracias. —Su sonrisa era magistral. —Ve, tu tío ya me mostró el regalo que tenía para ti, pero vuelve a cenar.
Shin salió despedido por la cocina; después de saludar a su madre, era hora de trabajar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.