Nunca debí abrir ese chat

Capítulo 9 - La decisión que no escribí

Pasé todo el día sin responder.

No porque fuera valiente, sino porque estaba paralizada. El celular permanecía sobre la mesa, boca abajo, como si así pudiera silenciar todo lo que estaba pasando. Cada pocos minutos sentía el impulso de tomarlo, de revisar si había llegado algo nuevo, aunque sabía que eso solo empeoraría las cosas.

Las dos notas seguían ahí.

Una al lado de la otra.
Como si fueran dos versiones del mismo peligro.

Deja de contestar.
No confíes en quien responde demasiado rápido.

Las leí tantas veces que las palabras empezaron a perder sentido. ¿Y si ninguna decía la verdad? ¿Y si ambas eran trampas distintas?

Salí de casa para despejarme. Caminar siempre había sido mi forma de ordenar pensamientos, pero esta vez no funcionó. Cada persona que pasaba a mi lado parecía sospechosa. Cada mirada, una posibilidad.

Sentí el celular vibrar en el bolsillo.

No lo saqué.

Seguí caminando.

Vibró otra vez.

Nada.

En la tercera vibración, me detuve. Respiré hondo y lo saqué lentamente.

Número desconocido.

No abrí el mensaje.

Guardé el celular otra vez, con el corazón acelerado. Sentía que, si leía lo que decía, algo cambiaría. Y no estaba segura de querer eso.

Entré a una tienda solo para estar rodeada de gente. El aire acondicionado me heló la piel. Caminé entre los pasillos sin mirar realmente nada, fingiendo normalidad.

Cuando salí, el cielo ya estaba oscureciendo.

Entonces lo vi.

No era el hombre del café.
No era nadie que reconociera.

Era alguien apoyado contra una pared, mirando su celular, demasiado quieto para estar esperando a alguien. Cuando levantó la vista, nuestros ojos se cruzaron por apenas un segundo.

Fue suficiente.

No sonrió.
No se movió.

Yo sí.

Me di la vuelta y caminé rápido, sin correr. El corazón me latía tan fuerte que me dolía el pecho. Sentía sus pasos detrás de mí, aunque no me atreví a comprobar si era real o solo otra invención de mi miedo.

El celular vibró.

Esta vez no pude ignorarlo.

"No mires atrás."

Me detuve en seco.

¿Cómo sabes?

La respuesta llegó de inmediato.

"Porque no lo hiciste."

Tragué saliva y crucé la calle sin mirar. Entré al primer edificio que encontré y me apoyé contra la pared, tratando de recuperar el aire.

¿Eres tú el que estaba ahí afuera?

Tardó más de lo normal.

"No."

Entonces, ¿por qué sabes lo que pasa?

Los puntos aparecieron lentamente.

"Porque tú decides cuándo darme acceso."

Sentí un nudo en el estómago.

Yo no te di nada.

La respuesta fue corta.

"Sí."

Miré la pantalla, confundida.

¿Cuándo?

La vibración llegó como un golpe.

"Cuando respondiste por primera vez."

Cerré los ojos.

Eso fue un error.

"No."
"Fue una elección."

Salí del edificio y caminé directo a casa, sin detenerme. Cerré la puerta con llave y apoyé la espalda contra ella, agotada.

Esto tiene que parar, escribí.

Esta vez tardó más.

Mucho más.

Cuando finalmente respondió, el mensaje fue distinto. Más serio. Más directo.

"Entonces deja de decidir a medias."

¿Qué significa eso?

El celular vibró una última vez.

"O confías... o te apartas."

Miré la pantalla durante varios segundos.

No respondí.

Pero tampoco bloqueé el número.

Y en ese silencio entendí algo que me dejó sin aliento:

No decidir también era una decisión.

Gracias por leer, Curiosos.

¿Creen que ella todavía puede salir de esto o ya cruzó el punto de no retorno?



#1225 en Fantasía
#298 en Fanfic

En el texto hay: misterio, haccion

Editado: 26.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.