Nunca debí abrir ese chat

Capítulo 10 - El momento en que respondí

No contesté de inmediato.

Por primera vez desde que todo empezó, dejé el celular sobre la mesa y me obligué a respirar. Diez segundos. Veinte. Treinta. Sentí la urgencia crecer como una presión en el pecho, una necesidad absurda de responder aunque no supiera qué decir.

Eso fue lo que más me asustó.

La dependencia no llegó de golpe. Se instaló despacio, como una costumbre.

Tomé las dos notas y las volví a leer. Deja de contestar.
No confíes en quien responde demasiado rápido.

Las palabras parecían escritas para este exacto momento.

El celular vibró.

"No te estoy apurando."

Lo levanté de inmediato, furiosa conmigo misma.

Eso es exactamente lo que haces.

La respuesta tardó más de lo habitual.

"No."
"Te estoy observando decidir."

Me levanté y caminé por el apartamento, incapaz de quedarme quieta. Revisé la ventana. La puerta. Las luces. Todo seguía en su lugar. Yo no.

¿Qué pasa si no respondo nunca más?

Esta vez respondió rápido.

"Entonces alguien más lo hará por ti."

El estómago se me cerró.

¿Quién?

Los puntos aparecieron y se detuvieron, como si dudara.

"La persona que dejó la primera nota."

Sentí un frío seco recorrerme la espalda.

¿Quiere hacerme daño?

La respuesta llegó sin rodeos.

"Quiere que desaparezca."

Me senté lentamente.

¿Y tú?

Hubo silencio. Largo. Insoportable.

"Yo quiero que sobrevivas."

Esa palabra se me quedó atravesada.

Sobrevivir implica que algo malo va a pasar.

"Siempre pasa."

Me cubrí el rostro con las manos. Estaba cansada. Asustada. Y, aun así, una parte de mí quería creerle. No porque fuera lógico, sino porque era la única voz que nunca me había mentido de frente.

O al menos, eso pensaba.

Dime algo que solo yo sepa.

La respuesta no llegó por mensaje.

Llegó en forma de vibración larga.

Una llamada entrante.

Número desconocido.

El corazón me golpeó las costillas.

No voy a contestar.

El teléfono dejó de vibrar.

Respiré.

Y entonces llegó el mensaje.

"Te muerdes el labio cuando estás nerviosa."
"Y acabas de hacerlo."

Miré el reflejo oscuro de la pantalla.

Era verdad.

¿Desde cuándo me ves?

La respuesta fue simple.

"Desde que empezaste a responder."

Apreté el celular con fuerza.

¿Eres el hombre del café?

"No."

¿Eres el que deja las notas?

"Tampoco."

Entonces, ¿qué eres?

Los puntos aparecieron lentamente.

"Soy el que sabe cuándo vas a ceder."

El teléfono vibró otra vez.

Una notificación nueva.

Una foto.

La abrí con las manos heladas.

Era mi edificio.
La entrada.
Tomada desde afuera.

El mensaje llegó justo después.

"Ahora."

Y sin pensarlo más...

Respondí.

Gracias por leer, Curiosos.

¿Creen que responder fue el error más grande... o la única forma de saber la verdad?



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En el texto hay: misterio, haccion

Editado: 26.05.2026

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