Nunca debí abrir ese chat

Capítulo 12 - La primera vez que dudé de él

No dormí.

Me quedé sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la puerta, escuchando un silencio que ya no era tranquilo. Cada pequeño ruido del edificio me hacía levantar la cabeza, esperando volver a escuchar esos pasos.

No volvieron.

Pero la sensación de que algo había cambiado... sí.

El celular seguía en mi mano.

No había más mensajes.

Ni advertencias.
Ni órdenes.
Ni esa voz que ya empezaba a reconocer incluso sin leerla.

Eso también me asustó.

Amaneció lento, gris. Me levanté con el cuerpo entumecido y una idea que no quería aceptar: no podía seguir así.

Antes de salir, revisé el piso frente a mi puerta.

Nada.

Ni nota.
Ni papel doblado.
Ni rastro.

Eso no me tranquilizó.

En el trabajo —o en clase, ya no sabía ni dónde estaba parada— cometí errores tontos. Olvidé una contraseña, envié un archivo mal, confundí nombres. Mi cabeza estaba en otra parte, repasando cada mensaje, cada palabra, cada silencio.

Al mediodía, fui al baño y cerré la puerta con seguro.

Saqué el celular.

¿Sigues ahí?

No debía escribir.

Lo sabía.

Pero lo hice.

Tardó.

Mucho.

Cuando apareció la respuesta, fue distinta.

"Siempre."

Tragué saliva.

Anoche...
¿me mentiste?

Los puntos aparecieron y desaparecieron varias veces.

"No."

¿Seguro?

La respuesta no fue inmediata.

"No de la forma que crees."

Eso me hizo fruncir el ceño.

Dijiste que no estabas aquí.

"No lo estaba."

Entonces, ¿cómo supiste lo de los pasos?

Los puntos tardaron en aparecer.

Demasiado.

"Porque no es la primera vez que pasa."

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

¿A quién más le ha pasado?

La respuesta fue corta.

"No importa."

Sí importa.

Esta vez respondió rápido.

"Para ti, no."

Me apoyé contra la pared.

Eso no es justo.

"Nada de esto lo es."

Guardé silencio unos segundos.

Anoche...
si no te hubiera escrito...
¿habría sido diferente?

Los puntos aparecieron lentamente.

"Sí."

Esa palabra me golpeó.

¿Cómo?

La respuesta fue lo que terminó de romper algo dentro de mí.

"No te habrían encontrado."

Me quedé helada.

¿Encontrado?

El celular vibró otra vez.

"No por completo."

Me llevé una mano a la boca.

Me estás usando como cebo.

La respuesta llegó sin rodeos.

"No."

¿Entonces qué soy para ti?

El mensaje tardó más que nunca.

"Una variable."

Sentí rabia.
Vergüenza.
Miedo.

Todo junto.

Eso no suena a protección.

"Nunca dije que fuera eso."

Cerré los ojos con fuerza.

Pero me lo hiciste creer.

No respondió.

Por primera vez...

No respondió.

Guardé el celular con un nudo en la garganta.

Y entendí algo que no quería aceptar:

la persona que más me había tranquilizado...

era la única que siempre supo cómo ponerme en peligro.



#1225 en Fantasía
#298 en Fanfic

En el texto hay: misterio, haccion

Editado: 26.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.