Nunca debí abrir ese chat

Capítulo 24 - Alguien más lo ve

No tapé la marca.

No la cubrí con la manga ni intenté borrarla con agua fría. Me quedé mirándola, como si hacerlo suficiente tiempo fuera a cambiar algo.

No cambió.

Siguió ahí.
Fina. Roja. Real.

Eso era lo peor: no dolía.

El dolor habría sido más fácil de explicar.

Me senté en la cama con la muñeca apoyada sobre las piernas, sin apartar la vista. Intenté recordar en qué momento exacto pudo haber aparecido.

Nada.

No había caída.
No había golpe.
No había descuido.

Solo... estaba.

El celular vibró en el suelo.

No lo recogí.

Vibró otra vez.

Cerré los ojos.

—No —murmuré.

Pero el silencio después de esa palabra no me dio paz.

Me dio la sensación de que estaba ignorando algo importante.

Suspiré, me incliné y tomé el celular.

Pantalla encendida.

Mensaje nuevo.

No eres la única que puede verlo.

El corazón se me apretó.

¿Quién más?

Los puntos aparecieron.

Depende de cuánto te mires.

Fruncí el ceño.

Eso no tiene sentido.

Para ti todavía no.

Apreté el celular.

¿Esto va a empeorar?

La respuesta tardó.

Va a hacerse visible.

Sentí un escalofrío.

¿Visible para quién?

Silencio.

Luego:

Para quien sepa dónde mirar.

Me levanté de golpe.

No quería estar sola.

No con eso.

Tomé la chaqueta y salí sin pensarlo demasiado.

El aire de afuera me golpeó la cara, frío, real, distinto. Caminé rápido, sin rumbo claro, solo con la necesidad de estar rodeada de gente.

De no ser la única.

Entré a una tienda cualquiera.

Luces blancas.
Música baja.
Personas normales.

Respiré mejor.

Caminé entre los pasillos fingiendo interés en cosas que no veía.

Hasta que alguien habló.

—Oye.

Me detuve.

Giré.

Una chica. No la conocía.

Me miraba... directamente a la muñeca.

—¿Te hiciste eso ahora? —preguntó.

El corazón se me detuvo por un segundo.

—¿Qué cosa?

Señaló.

—Eso.

Miré mi muñeca.

La marca.

Más visible que antes.

Más definida.

Como si hubiera esperado ese momento.

Tragué saliva.

—No... no sé —respondí.

La chica frunció el ceño.

—Parece reciente.

Asentí sin saber qué decir.

—Deberías limpiarla bien —añadió—. A veces esas cosas se infectan.

Cosas.

Como si fuera algo normal.

Como si tuviera una explicación.

—Sí... gracias.

Se fue.

Y me dejó con algo que no había sentido hasta ahora:

confirmación.

No era solo yo.

El celular vibró.

Lo saqué lentamente.

Ahora ya sabes.

Sentí el pulso en la garganta.

¿Qué cosa?

La respuesta apareció.

Que no está solo en tu cabeza.

Miré alrededor.

Las personas seguían en lo suyo.

Nadie más mirando.

Nadie más notando.

Pero alguien sí.

¿Quién más puede verlo?

Escribí.

El mensaje tardó.

Los que ya están cerca.

Un frío lento me recorrió el cuerpo.

¿Cerca cómo?

La respuesta fue corta.

Más de lo que te gustaría.

Apreté el celular.

¿Eres tú uno de ellos?

Silencio.

Luego:

Yo soy el que te avisó.

No me tranquilizó.

Salí de la tienda sin comprar nada.

El mundo afuera seguía igual.

Carros pasando.
Gente caminando.
Conversaciones normales.

Todo intacto.

Menos yo.

Miré mi muñeca una vez más.

La línea ya no parecía solo una marca.

Parecía... un inicio.

El celular vibró una última vez.

No es la única.

Sentí que el cuerpo se me tensaba.

¿Dónde más?

La respuesta llegó lenta.

Como si supiera exactamente lo que iba a provocar.

Todavía no lo has notado.

Me quedé inmóvil en medio de la acera.

Porque entendí algo que no quería pensar:

si eso era lo primero que otros podían ver...

entonces lo siguiente...

no iba a poder ocultarlo.



#1225 en Fantasía
#298 en Fanfic

En el texto hay: misterio, haccion

Editado: 26.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.