Nunca me dejes ir

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Las sirenas de las ambulancias siguen sonando sin parar, observo la hora en el pequeño reloj colgado en una de las paredes del hospital....ya son 3 A.M....Observo a Jonathan acostado en mis piernas, y a dos sillas de distancia se encuentran Jane y Jessica, tirado en el suelo cubierto con una mantita se encuentra el que hasta ahora era el menor de la familia, William.

Suena mi teléfono, al ver que es un mensaje de mi hermano me dan ganas de lanzarlo, o decirle que me deje de una maldita vez en paz, pero en vez de eso me limito a solo contestarle.......

 

Tobías: Padre me dijo lo de mamá, voy para allá.....

Elizabeth: Ok.

Tobías: Lizzy....estas bien?.....tú y los niños se encuentran bien?......(visto)

Tobías: Lizzy.........(visto)

Tobías: Ya estoy llegando....Steve está conmigo....aguarda.....(visto)

 

Guardo mi teléfono y me aseguro que Jonathan siga dormido, está bien que venga....es su madre la que está a punto de morirse...pero tenía que traer a Steve con él?, de todas las personas del mundo...tenía que ser él?

-Ten- Salvador me ofrece un café, él y Christian habían ido a la cafetería para distraerse un poco pero al parecer no funciono de nada.

-Ya dijeron algo de mamá?- pregunta angustiado Cristian.

-La niña está bien- digo lo más tranquila posible- pero mamá....- guardo silencio para tranquilizarme, no me puedo quebrar, no con ellos aquí......Salvador ya va a la universidad, él entendería pero Christian aun es un niño...está lo suficientemente grande para comprender pero lo suficientemente pequeño para dejar que esto lo lleve a un hoyo oscuro donde no habrá salida.

Como si fuera el momento más oportuno llega mi hermano con mi primo.

Ambos empapados por la tormenta, mi hermano abraza a los más pequeños murmurando palabras de consolación como si fueran a ser de ayuda, ese sentimiento que te aborda cuando alguien te está observando se asoma en todo mi ser.

Subo la vista y me encuentro con la mirada de Steve, me observa de arriba abajo, su mirada atónita al verme después de tantos años.

Desvió la mirada, dándole gracias a Dios de que mi padre venga.....pero no tantas cuando observo su rostro perplejo, no hay color alguno, observo sus mejillas mojadas lo que significa que ha llorado.

Me levanto de mi asiento teniendo el cuidado de no despertar a Jonathan y me acerco a mi padre.

Él se encuentra dándoles un cálido abrazo a Tobías y a Steve, al separarse me observa, sé lo que piensa, no hay necesidad que lo diga, soy la viva imagen de mi madre.

-mamá....- 




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