Nunca pensé volver a tu lado

Extra

Un extra muy triste:(
 


Siete años atrás.

Allyson.

Dos años, solo dos años para que termine este contrato que ha arruinado mi vida. Ryan no es el mismo que conocí, se ha vuelto peor. No se si solo es así conmigo pero lo es, no me mira, no me dirige la palabra y cuando lo hace es para pelear por cosas sin sentido.

Me ha obligado a dejar el instituto, porque Sophie, su madre le ha metido ideas en la cabeza; quiere que sea una esposa ejemplar, que cocine todos los días y que espere a mi marido en casa siempre. Que yo no debería estudiar, ni forjar una carrera porque será Ryan quien mantenga este hogar.

Ramona no estuvo de acuerdo y se lo hizo saber. Lo convenció de que tuviera clases particulares en casa pero después de que Sophie le metió la idea que lo estaba engañando con el profesor lo despidió y sin decirle a su madre volví al instituto y en poco tiempo lo terminaré. Ella es la nana de Ryan y en todo este año es quien me ha apoyado junto con mi madre, a quien he visto muy poco.

Hoy es su cumpleaños, Ramona me ha ayudado a escojerle un regalo. Le ha dicho a Ryan qué ira conmigo a casa de mi madre para su festejo y la sorpresa es que ha accedido, me ha ayudado también a cocinar la tarta favorita de mamá, cada año con mi padre la cocinabamos juntos aunque era el quien siempre hacia todo. También le he comprado las flores que le compro en casa fecha especial.

Guardo la tarta en una caja rosada que en la superficie dice feliz cumpleaños mamá.

Ramona esta vistiéndose para la ocasión mientras yo la espero en la cocina.

La puerta principal se abre, dándole paso a Ryan y su madre quien me mira con desprecio como siempre que viene a visitarlo, mira la caja que hay sobre la barra y después mi atuendo.

Un lindo vestido azul, liso de tiras finas sobre los hombros.

—¿A dónde piensas ir así vestida?—cuestiona antes de querer abrir la tarta de mi madre.

No dejo que lo haga, aparto su mano cuando esta apunto de abrirla y ella me desafía con la mirada.

—Responde, niña—deja su bolso en una de las sillas—¿Y que se supone que es esto?

Intenta de nuevo abrir la caja.

—Basta—le pide su hijo.

—Solo quiero ver que es lo que hay dentro—alega.

—No es de tu interés, Sophie—la toma de la mano y sube con ella.

Admito que le agradezco el que se haya llevado a su madre, todo este año ha sido un dolor de cabeza para mi tener que lidiar con ella y sus humillaciones.

Los gritos en la oficina de Ryan no tardan en hacerse presentes, decido ignorarlos y Ramona baja lista para irnos juntas.

Toma la caja con la tarta mientra yo voy en busca del obsequio de mi madre.

Sophie baja las escaleras furiosa y me empuja por el hombro antes de salir de la casa. Detrás de ella, Ryan me mira furioso, llega hasta el íntimo escalón donde se queda.

—No iras a ningún lado—dice.

—¿Qué?

A zancadas llega hasta mi, me arrebata el obsequio de mamá arrojandolo al sofa bruscamente.

—Que no iras a ningún lado—repite.

—Es el cumpleaños de mi madre, le prometí que iría.

—No me importa, no vas y punto.

Ramona ha desaparecido en la cocina.

—No puedes hacer esto—niego sintiendo el nudo instalarse en mi garganta—hace meses que no veo a mamá.

—Ese no es mi problema, te dije que no vas a ir a ningún lado, así que quítate ese horrendo vestido y deja de hacer berrinches.

Ignoro la punzada en el pecho.

Se da la vuelta para regresar por donde vino pero mis palabras lo detienen.

—Voy a ir te guste o no, es mi madre y ni tu, ni tu madre me impedirán ir a visitarla.

Tensa los músculos de la espalda.

—Atrévete a desobedecerme y-

—¿Y que? ¿Me vas a golpear?—le interrumpi—Anda, ¿qué esperas? hazlo. Es lo único que falta para que te ganes completame mi odio y desprecio.

Gira y su cuerpo se alza sobre mi. Es muchísimo más alto que yo por lo tanto me intimida un poco. Odio a mi corazón por quererlo aunque sea un poco, por tener la esperanza de que el Ryan que conocí hace años vuelva, por ser tan debil.

Alza la mano lista para darme una bofetada, año que cierro los ojos esperando el impacto contra mi cara que nunca llega.

—Pones un pie fuera de esta casa y me vas a conocer realmente, Allyson, —espeta, lo único que veo en su mirada es ira—vas a subir, te vas a quitar ese maldito vestido que te hace ver como una cualquiera y te vas a meter a la cama.

Paso saliva.

—Idiota—musito con lágrimas en los ojos.

Caminos hacia las escaleras enfadada, y triste a la vez.

—¡¿Pero que es lo que te pasa a ti por la cabeza, niño?!—escucho la la voz de su nana desde las escaleras.—¡No puedes prohibirle nada!

—No te metas en esto, nana.—le responde él.

—¡A mi no me vas a dar ordenes!—se escucha un golpe—¡Te estas comportando como un hijo de puta con ella que no tiene la culpa de absolutamente nada de lo que pasa con tus padres!

—¿Tú que sabes?

—¡Yo se todo lo que pasaba en esa casa y si no me fui fue por ti!—espeta—No te voy a permitir que pages tus frustraciones con ella ¿me entendiste?, porque al igual que tu, tampoco quería esto.

Él no le responde nada.

—Es la primera y última vez que amenazas con golpearla, y si llegas a hacerlo, te juro Ryan, aun asi te ame como a mis propias hijas que te denunció por maltrato doméstico.

—¿Me estas amenazando?

—Te estoy advirtiendo.

Sigo hasta mi habitación, la cabeza me duele y el llanto no cesa.

De verdad que quería ver a mi madre hoy, abrazarla y que no me suelte nunca más. La extraño un montón igual que a papá. Pocas veces han venido, no porque ya se hayan olvidado de mi sino porque no quiero que estén aquí cuando Ryan y yo discutamos.




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