Nunca sabrás cuánto te amé.

"viviré mil vidas y en cada una de ellas te amaré."

“Hoy, 2 de noviembre de 2003. Yo, Evan, con 23 años de edad, dejo este mundo para ir a buscarte en mi próxima vida. Aunque no estés conmigo, quisiera confesar lo que siempre guardé en el fondo de mi corazón, que te pertenece a ti, M.”

«—Mark, ¿por qué dejaste que te golpearan de nuevo? —Estaba molesto; siempre sale herido por mi culpa. —Te dije que yo podía resolverlo.»

Era 1987; vivíamos cada momento de nuestra vida como si el mañana no existiera; al fin y al cabo, dos pequeños de 7 años no tenían preocupaciones en la vida.

Desde que tengo memoria, siempre he sido demasiado introvertido; jamás podía hablar primero bajo ninguna circunstancia. Me costaba mucho hacer amigos debido a mi timidez, pero eso cambió desde que conocí a Mark, que principalmente, no éramos amigos. Mark era lo contrario a mí; vivía causando alboroto en cualquier lugar que pisaba. Parecía un niño poseído cuando lo retaban. Mi vida de infante era muy solitaria y aburrida; gracias a Mark podía olvidar lo que sucedía en casa. Nuestros compañeros siempre se burlaban de mí. Yo era demasiado miedoso; era difícil hablar con otras personas; siempre que lo intentaba, terminaba tartamudeando. Él me defendía siempre que eso sucedía.

«—Déjenlo en paz, cabezas huecas —gritaba y amenazaba cada que me molestaban. —Se burlan, pero saben que él es más listo que todos ustedes juntos.”

—Evancito, eres demasiado inteligente, no les hagas caso. —Siempre me lo decía mientras sonreía de oreja a oreja.»

En primaria todo era diversión para los niños. No era lo mismo para mí, o al menos solo cuando estaba en casa. Mi padre me abandonó y formó una nueva familia olvidándose de mi madre y de mí. Ella nunca estaba en casa, así que la soledad se convirtió en mi única familia.

Después de terminar la primaria, mi madre enfermó. Le diagnosticaron cáncer de mama; a veces solía pensar que era mi culpa. Ella me abandonaba cada que quería para irse con sus parejas y solía odiarla por eso. Vivía prácticamente solo, pero ahora que ella enfermó, empezamos a convivir un poco más. Solía acompañarla al médico y a sus quimioterapias. Era difícil vivir sabiendo que ella probablemente moriría; mi madre me dejaría completamente solo. Cuando Mark se enteró, estuvo para consolarme y tratar de levantarme los ánimos. Aunque éramos muy jóvenes, me demostró lo bueno y gentil que alguien puede llegar a ser.

Pasábamos todos los días juntos, en la secundaria y fuera de ella. Salíamos a patinar y conversábamos sobre todo..

«—Espero que incluso casados y con hijos sigamos siendo amigos». «AMIGOS» «A-MI-GOS». Ese “amigos” resonó muy fuertemente en mi cabeza; me causó algo que jamás había sentido en el pecho.Mi familia era complicada, pero él no era la excepción. Sus padres eran demasiado estrictos con él. Era un milagro que dejaran que fuéramos amigos, aunque seguramente ni siquiera saben sobre mí. Mark no era un sabelotodo, pero siempre lograba aprobar con grandes calificaciones. Me había dicho que su vida ya estaba planeada desde antes que él naciera.

Su padre era el peor; no le permitía cometer ni un más mínimo error. Era un hombre respetado por la sociedad, conocido como un político decente, y no le gustaría que un hijo como él manchara su imagen. Y su madre solo seguía las órdenes de su padre; ninguno de los dos teníamos padres correctos.

Como su vida estaba planeada desde antes de nacer, probablemente lo obligaron a seguir los pasos de sus padres. Se casaría con la hija de alguno de sus colegas.

Era mucha presión para aquel adolescente de 13 años. Y de alguna forma también para mí.

—Probablemente me case con Samantha. —Ella era compañera nuestra e hija de los colegas de su padre, pero nunca cruzamos palabra con ella.

—Últimamente dicen cosas raras sobre mi futuro. —dijo afligido.

—Aún es muy pronto para pensar en eso, ¿no crees? Apenas tenemos 13 años.

—Mi madre dijo que debo pensar más en mi futuro, aunque cuando crezca, tal vez cambien de parecer. Eso quiero creer.»

A la mañana siguiente en la secundaria empezó a correr el rumor sobre Mark y Samantha. Según lo que escuché de algún compañero, decían que ellos eran novios y que se casarían de adultos. Eran puras tonterías de adolescentes precoces; aun así me disgustaba.

En el descanso, Mark y yo fuimos a comer a un lugar tranquilo lejos de los chismes.

—Estoy seguro de que las amigas de Samantha se lo contaron a todos. —Sonaba molesto, pero en calma. —Qué chismosas.

—¿Crees que le gustas a Samantha? —dije, tratando de no sonar tan interesado.

—No sé, pero tampoco me interesa. —Realmente parecía desinteresado. —Aún somos muy chicos para pensar en relaciones y esas cosas. —dijo mientras daba un mordisco a su sándwich.

—Tienes razón. Estoy seguro de que la próxima semana se les ocurrirá un nuevo chisme. —Eso esperaba, realmente esperaba que todos lo olvidaran.

Me aliviaba la respuesta de Mark y tenía mucha razón. Somos muy jóvenes para pensar en novios y relaciones, pero

el sentimiento permanece en mí.



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En el texto hay: lgbt, frienship, lgbt+

Editado: 15.01.2026

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