NUEVO NOMBRE
El avión aterrizó sin sobresaltos.
Nadie la esperaba.
Y ese era el punto.
Jenny caminó por el aeropuerto con pasos firmes, pero por dentro todo se sentía distinto. No había escoltas. No había miradas vigilantes que respondieran a una orden. No había seguridad.
Por primera vez en mucho tiempo… estaba sola.
El pasaporte en su mano no tenía su nombre.
Lo observó apenas un segundo antes de guardarlo.
—Sofía Rivas —murmuró.
Sonaba extraño.
Ajeno.
Pero era necesario.
El aire fuera del aeropuerto era frío. Diferente. Nada que ver con la ciudad que había dejado atrás. Nada que ver con él.
Un auto la esperaba.
Sin preguntas.
Sin palabras.
Subió.
Durante el trayecto, miró por la ventana sin realmente ver. Las calles, las luces, la gente… todo parecía normal.
Demasiado normal.
Y eso la inquietaba más que cualquier otra cosa.
Porque su mundo… nunca había sido normal.
Cuando llegó al apartamento, lo primero que hizo fue cerrar la puerta con seguro.
Luego revisó cada rincón.
Ventanas.
Baño.
Closet.
Respiró.
Silencio.
Pero no era paz.
Era vigilancia… aprendida.
Se sentó en la cama.
Y por primera vez desde que se había ido…
pensó en él.
No en el hombre frío.
No en el líder.
Sino en el momento en que la dejó ir.
Cerró los ojos.
—No vuelvas por mí… si no vas a terminarlo —susurró.
Pero en el fondo…
sabía que él lo haría.