Algo no cuadra
Jenny no podía dormir.
No era miedo.
Era instinto.
Se levantó de la cama y caminó descalza hasta la ventana.
La ciudad estaba tranquila.
Demasiado.
Frunció el ceño.
Ahí.
Un carro.
Mismo lugar.
Misma posición.
Desde hacía horas.
No era coincidencia.
Su pulso no se aceleró.
Se volvió más preciso.
Se alejó de la ventana lentamente, sin hacer ruido.
Tomó su teléfono.
No llamó.
No aún.
Pero por primera vez desde que llegó…
consideró hacerlo.
Miró la pantalla.
El número no estaba guardado.
Pero lo sabía de memoria.
Su dedo se quedó suspendido.
Duda.
Orgullo.
Necesidad.
Todo en un segundo.
Bajó la mano.
—No —susurró.
Si iba a sobrevivir en ese mundo…
no podía depender de él.
Pero mientras regresaba a la cama…
una certeza se instaló en su mente:
No estaba sola.