La primera señal
El mensaje llegó a las 2:13 a.m.
Sin número.
Sin identificación.
Solo una línea:
“Sabemos quién eres.”
Jenny no reaccionó de inmediato.
Miró la pantalla.
Una vez.
Dos veces.
Respiró hondo.
Y entonces hizo lo único que ese mundo enseñaba a hacer:
No mostrar debilidad.
Borró el mensaje.
Pero no lo ignoró.
Se levantó.
Abrió su bolso.
Sacó el pequeño dispositivo que Andrés había insistido en que llevara.
Nunca pensó usarlo.
Hasta ahora.
Lo activó.
Una señal silenciosa.
Directa.
A un solo lugar.
—Si esto es una prueba… —murmuró— entonces ya empezó.
Y muy lejos de ahí…
en la mansión…
un sistema se encendió.