Señal recibida
El teléfono vibró.
Una vez.
Andrés lo miró.
No necesitó más.
Eliander lo notó de inmediato.
—¿Qué pasó?
Andrés ya estaba caminando.
—La encontraron.
El ambiente cambió en segundos.
—¿Confirmado?
—Confirmado.
Se detuvo.
Su mirada era distinta.
Más oscura.
Más peligrosa.
—Preparen todo.
—¿Vamos a sacarla?
Andrés negó.
—No.
Eliander frunció el ceño.
—Entonces…
Lo miró directamente.
—Vamos a usarlos.
Silencio.
—Que crean que la tienen —añadió—. Que se acerquen.
Su voz bajó.
Pero se volvió más letal.
—Y cuando lo hagan…
No terminó la frase.
No hacía falta.
Porque esta vez…
no iba a dejar que nadie escapara.