Impulso
—Quiero su ubicación exacta.
La orden cayó pesada en la sala.
Los hombres dudaron apenas.
Un segundo.
Suficiente.
—Ahora —repitió Andrés.
No levantó la voz.
Pero no hacía falta.
Las pantallas comenzaron a moverse.
Datos.
Rutas.
Señales.
Eliander lo observaba.
—Estás rompiendo el plan.
—El plan cambió.
—Eso no estaba previsto.
Andrés lo miró.
—Nada de esto lo estaba.
Silencio.
—Te estás moviendo por emoción —insistió Eliander.
Error.
Grave error.
El aire se tensó.
—No confundas emoción… con prioridad —respondió Andrés con frialdad.
Eliander sostuvo su mirada.
Pero no insistió.
Porque entendió algo:
Esto ya no era estrategia pura.
Esto era personal.
Y cuando Andrés Wilson convertía algo en personal…
no quedaban reglas