Nueva rutina
Consiguió trabajo en pocos días.
Nada importante.
Nada peligroso.
Una galería pequeña.
Arte.
Silencio.
Perfecto para desaparecer.
—Sofía, ¿puedes organizar estas piezas? —le dijo su jefe.
—Claro.
Respondía sin pensar.
Actuaba sin destacar.
Aprendió rápido.
Sonreía cuando debía.
Callaba cuando era mejor.
Se adaptó.
Pero no encajó.
Porque cada vez que el silencio era demasiado largo…
su mente volvía a él.
A su voz.
A su forma de mirar.
A la manera en que todo se sentía… intenso.
Aquí no había intensidad.
Y eso…
le dolía más de lo que esperaba.