Él tampoco
A kilómetros de distancia…
Andrés tampoco dormía.
Pero no era por nostalgia.
Era por control.
Pantallas.
Reportes.
Movimientos.
Todo bajo vigilancia.
Todo… excepto lo que importaba.
—Está estable —dijo uno de sus hombres.
Andrés no respondió.
—No hay amenazas activas.
Silencio.
—Está viviendo una rutina normal.
Eso…
le molestó más de lo que debería.
—Bien —respondió finalmente.
Pero no sonó satisfecho.
Porque la verdad era simple:
Prefería verla en peligro…
que saberla lejos.
Y eso…
era un problema.