Dos mundos
Al día siguiente…
volvió a la galería.
Sonrió.
Trabajó.
Habló con clientes.
Todo normal.
Pero por dentro…
todo era distinto.
Porque ahora sabía:
No tenía una sola vida.
Tenía dos.
La que intentaba construir…
y la que nunca la iba a soltar.
Y en medio de ambas…
él.
Siempre él.