Fantasmas que regresan
El nombre cayó como un peso.
Víctor Karev.
No era un desconocido.
Era un error del pasado.
Uno que Andrés creyó cerrado.
—Desapareció hace años —dijo Eliander—. Nadie lo había visto desde entonces.
—Porque estaba esperando —respondió Andrés.
Jenny lo observó con atención.
—¿Qué le hiciste?
Él la miró.
—Lo suficiente para que quisiera destruir todo lo que me importa.
Silencio.
Eso lo explicaba todo.
—Entonces esto no es solo negocio —murmuró Jenny.
—Nunca lo fue —respondió él.
Eliander cruzó los brazos.
—Si es Karev… no va a detenerse.
Andrés negó lentamente.
—No hasta que me rompa.
La mirada de Jenny se tensó.
—Entonces se equivocó de estrategia.
Ambos la miraron.
—Porque no estás solo.
Por un segundo…
nadie habló.
Pero algo cambió.
Porque esa no era una frase emocional.
Era una decisión.