Nunca te olvidé

capitulo 33

fue real.

Solo fue una pausa.

Y esa pausa… terminó esa misma noche.

El teléfono sonó en la sala principal.

No era una llamada común.
No era una línea cualquiera.

Era una de esas que solo se usaban cuando algo… estaba mal.

Muy mal.

Eliander fue el primero en responder.

—Habla.

El silencio al otro lado duró apenas un segundo.

Pero fue suficiente para tensar el aire.

—Tenemos un problema.

Minutos después, todos estaban reunidos.

Andrés de pie, con la calma que siempre precedía a algo grave.
Eliander a su lado, serio, atento.
Vanessa y Jenny un poco más atrás… pero ya no apartadas.

Esta vez, nadie las excluyó.

Porque esto… también era suyo.

—Habla —ordenó Andrés.

Uno de sus hombres dio un paso al frente.

—Interceptamos una señal hace menos de diez minutos. No viene de los rusos… ni de ningún contacto anterior.

Silencio.

—¿Entonces? —preguntó Eliander.

El hombre dudó apenas.

—Viene de dentro.

El aire se volvió pesado.

—¿Dentro de qué? —preguntó Vanessa, frunciendo el ceño.

—Dentro del país —aclaró—. Pero eso no es lo importante.

Andrés lo miró fijamente.

—Dilo.

El hombre tragó saliva.

—La señal está vinculada a archivos internos… de la mansión.

El silencio que siguió fue distinto.

No era tensión.

Era comprensión.

Alguien sabía demasiado.

Jenny dio un paso adelante.

—¿Qué tipo de archivos?

Nadie respondió de inmediato.

Hasta que Eliander habló.

—Rutas. Contactos. Movimientos.

Vanessa lo miró.

—¿Todo?

Eliander no respondió.

Pero su silencio fue suficiente.

Andrés caminó lentamente por la sala.

No había enojo en su rostro.

Había algo peor.

Frialdad.

—Eso no se filtra por accidente —dijo.

—No —respondió Eliander—. Alguien lo entregó.

Jenny sintió un nudo en el estómago.

—¿Otra vez un infiltrado?

—No —dijo Andrés—. Esto es diferente.

Se detuvo.

—Esto es alguien que ya estaba dentro… desde hace tiempo.

Un sonido interrumpió el momento.

El teléfono volvió a vibrar.

Esta vez… en la mesa central.

Nadie se movió al principio.

Hasta que Andrés lo tomó.

No dijo nada.

Solo escuchó.

Su expresión no cambió.

Pero el ambiente sí.

—Ponlo en altavoz —dijo Eliander.

Andrés lo hizo.

Y entonces…

la voz se escuchó.

Desconocida.

Pero segura.

Demasiado segura.

—Sabemos quiénes son.

Silencio.

—Sabemos cómo operan.

Jenny sintió cómo su respiración se detenía.

—Y sabemos dónde golpear.

Vanessa apretó los puños.

Andrés no habló.

No todavía.

—Esto no es una amenaza —continuó la voz—. Es un aviso.

Eliander dio un paso al frente.

—¿Qué quieres?

Una leve risa se escuchó del otro lado.

—Ya lo entenderán.

Un segundo de pausa.

Y luego…

—Empieza ahora.

La llamada se cortó.

Nadie habló.

Nadie se movió.

Pero todos entendieron lo mismo.

Esto no era un enemigo cualquiera.

No era una guerra externa.

Era algo más cercano.

Más preciso.

Más peligroso.

Jenny fue la primera en romper el silencio.

—No van a parar.

Andrés la miró.

—No.

Vanessa respiró hondo.

—Entonces nosotros tampoco.

Eliander giró levemente la cabeza hacia ella.

Y por primera vez…

no la detuvo.

Andrés dejó el teléfono sobre la mesa.

—Refuercen todo —ordenó—. Comunicaciones, seguridad, accesos. Nadie entra, nadie sale sin mi autorización.

—Sí, señor.

Los hombres se dispersaron de inmediato.

Pero el aire no cambió.

Seguía igual de pesado.

Jenny se acercó a Andrés.

—Esto no terminó.

—Nunca terminó —respondió él.

Pero esta vez… había algo diferente en su voz.

No era solo estrategia.

Era decisión.

Vanessa miró a Eliander.

—Esto es lo que querías evitar.

—Sí.

—Y ahora estamos dentro.

Eliander la sostuvo por la mirada.

—Ahora estamos juntos.

El silencio volvió.

Pero no era el mismo.

Ya no era incertidumbre.

Era preparación.

Porque todos lo sabían.

Esto no era una continuación de la guerra.

Era otra completamente distinta.

Más inteligente.

Más personal.

Más peligrosa.

Y esta vez…

no venía desde afuera.

Venía desde las sombras que ellos mismos no habían visto.

🔥 Y así…

la historia cambió.

Porque cuando el enemigo conoce tus movimientos…

ya no se trata de atacar.

Se trata de sobrevivir



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En el texto hay: amor mafi

Editado: 10.04.2026

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