Con mucho orden y delicadeza, los meseros dejan en la mesa la comida de langosta en salsa, con una ensalada especial de la casa y vino.
Karla le expresa a Ángel:
— Vaya, que bonito, sigo sorprendiéndome, esto se ve muy bien.
— También, un arreglo especial para ti.
En seguida, Karla prueba la comida junto con su esposo, y queda fascinada con el sabor de todo, que le dice:
— ¡Wau! Esta comida esta mejor que la que comimos hace tiempo en otro restaurante.
— Si, esos días estábamos celebrando tu triunfo con un caso de una señora.
Karla deja de comer y se pone un poco seria. Cuando Ángel le pregunta:
— ¿Qué paso? ¿Dije algo malo?
— No, no... es que me acorde que tengo muchos meses que no me sale un cliente.
— No te preocupes amor, tú eres una abogada capaz, ya llegaran clientes, como el último caso que ganaste.
— Gracias amor.
— Ahora sigamos disfrutando de esto.
— Si...
Karla y Ángel disfrutan de un buen momento, y después de eso, pasan muchas horas compartiendo en los alrededores del centro de Bogotá. Apreciando la bella noche que les está haciendo...
El día siguiente, Ángel se despierta, y siente que es tarde para ir a trabajar y rápidamente se levanta. Cuando Karla se despierta, diciéndole:
— Hoy es sábado, tú puedes quedarte hasta horas más tarde.
— No, amor; aunque quisiera quedar me más tiempo contigo, tengo trabajo con ese proyecto.
— Bueno, bueno, todo sea para que triunfes en ese proyecto.
— Gracias amor, eso espero...
Corporación de Arquitectos, los otros dos grupos de arquitectos están más adelantados que el grupo de Ángel, y madrugaron a trabajar en sus respetivos espacios...
Minutos después, Ángel llega a la empresa, y saluda al vigilante de turno y a otros empleados. Cuando se encuentra de frente con una de sus compañeras, pero que está en otro grupo, y esta le dice:
— Hola Ángel.
— Hola Carmen. Buenos días.
— Muy buenos días a ti, por ahí me contaron que andabas de prisa porque estabas de aniversario.
— Oh, si, cumpliendo dos años con mi esposa.
— Te felicito.
— Gracias, voy deprisa a reunirme con los demás.
— Ah. ¿Espero que no se hayan atrasado con el proyecto español?
Ángel se devuelve y le dice a Carmen:
— ¿Cómo así? Que yo sepa este proyecto es de Bogotá.
— Era, un amigo del jefe que viene de Madrid, lo quiere.
— Ah.
— Nosotros ya acabamos.
— ¿Cómo? ¿Ya acabaron?
— Si, tú sabes que en mi grupo esta Miriam, y ella al igual que tú, siempre ha presentado los mejores proyectos.
En ese instante, Luis Aristobulo llega en su vehículo a la empresa junto a su amigo el español. Cuando Ángel siente que está muy quedado con los demás grupos, y le expresa a Carmen:
— Hablamos después.
— Bueno.
Ángel se va corriendo hacia la oficina donde están trabajando Francisco y los demás, y entra y los encuentra en la mesa enredados con el proyecto; y todos le reclaman del porque llega tarde...
En ese momento, Carmen entra a la oficina donde está su grupo, y les dice a sus compañeros:
— Le dije a Ángel que ya habíamos terminado.
De inmediato, Miriam le dice a Carmen:
— ¿Por qué hiciste eso?
— ¿Ya no terminamos?
— Prácticamente sí.
— Bueno, además, yo se lo dije, para que trabajara más aprisa y se equivocara, pues ya sabemos que él es muy bueno para esto.
— Pero no más que yo.
Ronald le dice a Miriam y a Carmen:
— Muchachas, sigamos ultimando los detalles.
El otro compañero, Salomón termina de comer un sandwich, y dice:
— Es muy bueno que Ángel se haya retrasado en el proyecto, este grupo tiene que ganar...
Aristóbulo y su amigo el español, recorren nuevamente el edificio. Mostrándole la arquitectura de su empresa, y luego de más de veinte cinco minutos en eso, se van para la gran oficina, y se sientan. Cuando el español le expresa:
— He quedado encantado, en este nuevo recorrido vi cosas que no vi en la primera vez que estuve en este edificio.
— ¿Cómo que cosas?
— La estructura, las columnas se ven muy fuertes, generalmente; este diseño esta fabuloso. ¿Quién lo hizo?
— Un hermano, ya no está con nosotros, pero quedo su diseño.
— Oh, mis sentidos pésame.
— Tranquilo, mi hermano Sami ya tiene cinco años de muerto.
Bizcaría mira alrededor de toda la oficina, diciendo:
— Pues, tu hermano era muy buen diseñador.
— El mejor... bueno, hablando de diseño, que es para lo que estamos aquí, ¿todavía estas firme en la compra del diseño del hospital de cuarto nivel?
— Claro amigo, pues, como te dije; he rechazado varios proyectos importantes solo por la fama de tu empresa, la cual tiene los mejores arquitectos de Bogotá.
Sintiéndose muy bien por ese comentario de Bizcaría, Aristóbulo se sonríe un poco, y le expresa a su amigo:
— Gracias por tus elogios, y gracias también por confiar en nosotros.
— Lo hago, porque todos los diseños que salen de este lugar, hablan por sí solos.
En ese instante, Aristóbulo recibe una llamada de su hijo, y se disculpa con su amigo, y le contesta a su hijo, diciéndole:
— Hola hijo, ahora te devuelvo la llamada, es que estoy atendiendo a Bizcaría que vino de España...
En seguida, Aristóbulo y su hijo quedan de acuerdo en hablar más tarde y cuelga su teléfono. Cuando Bizcaría le pregunta:
— ¿Todavía sigues con tu esposa?
— Si, hay estamos batallando cada día, pero ahí vamos, y tu; ¿cómo vas con la tuya?
— De maravillas, por poco se viene conmigo a Colombia.
Aristóbulo se sonríe bastante, diciendo:
— La fueras traído a pasear acá.
— No creas que ya tengo pensado pasar unas vacaciones acá con ella.
— Si, créeme que tu mujer le gustará mucho la estadía, tanto, que te dirá que se queden.
— Oh.
— Bueno, ¿ya quieres ver los diseños de mis trabajadores?