Minutos después, Ángel llega a Brunal, y se baja del vehículo junto a su esposa, quien le dice:
— Ya puedes volver a la empresa, yo me voy a encontrar con Macarena.
Por un instante, Ángel piensa en lo que le dice su jefe, y le dice a su esposa:
— ¿Segura? Yo puedo acompañarte un poco.
— No amor, vete a trabajar.
— Bueno, como tu digas.
De inmediato, Ángel le da un beso a su esposa, y se despiden, y se vuelve a subir a su vehículo...
Dentro del carro, Ángel piensa nuevamente en los dos veteranos que vio, y luego enciende su vehículo, mientras ve a Karla entrar a Brunal...
Ángel se acuerda de sus padres, y coge su teléfono y los llama para contarles que es el nuevo gerente de la empresa de arquitectos...
Corporación de Arquitectos, Rita recorre la oficina, y le expresa a su esposo, quien ya recogió todas sus pertenencias:
— ¿Seguro que no vas a extrañar esto?
— Te pregunto mujer, ¿qué es más importante, la empresa o mi salud?
— Por su puesto que tu salud. Y me gustó que hayas escogido a ese joven como gerente.
— Así...
— Lo que me quedo sonando, ¿es que le dijiste que lo vías como un hijo, es hijo tu yo o qué?
Aterrado por lo que piensa su esposa, Aristobulo se levanta de su silla con caja y todo, respondiéndole:
— Claro que no, deja de imaginarte cosas.
— ¿Seguro?
— Mujer, deja de molestar con eso y ayúdame, o manda a llamar el vigilante que nos ayude...
— Bueno...
Brunal Abogados, Karla le pregunta a un abogado que está hablando con un cliente de su amiga Macarena Landazuri, porque no la ve en ese piso, y este le responde:
— Ella está en el piso cuatro, oficina tres.
— Gracias señor.
— De nada.
En seguida, Karla sube al piso cuatro y llega a la oficina tres, y se encuentra con su amiga de sorpresa. Y se abrazan y se saludan una a la otra...
Karla le explica su situación a Macarena, que no consigue casos, y que solo su esposo trabaja, y esta le expresa que si le sale algo se lo da...
Corporación de Arquitectos, Ángel entra de nuevo al edificio, y es visto por Daniela, quien estaba montando guardia, para ser la primera de sus compañeros de trabajo en abordar al nuevo jefe...
Ángel le expresa a Jessica:
— ¿El jefe está en la oficina?
— Jefe, él ya se fue, la oficina es toda suya.
De no creerlo todavía, Ángel se sonríe un poco, diciéndole a la secretaria:
— Se escucha extraño.
— Para mí no, este puesto lo tiene más que merecido.
— Gracias Jessica.
Daniela corre a donde esta Ángel con una bolsa café en sus manos, diciéndole:
— Estaba esperando que volvieras, para darte algo.
Sorprendida, Jessica mira a Daniela. Cuando Ángel le expresa a la ex compañera de diseño:
— ¡Entremos!
En seguida, Ángel y Daniela entran a la oficina. Cuando Pizarro alcanza a ver que Daniela entró a la oficina de Ángel, y les dice a todos los arquitectos...
En ese instante en la oficina, Daniela le entrega en las manos de Ángel la bolsa café, diciéndole:
— Este es un regalo, para que siempre me recuerdes.
— Gracias Daniela...
— ¡Destápalo!
— ¿Y qué es?
— Son bolas de chocolate rellenos de arequipe.
— ¡Wau! Me encanta.
Muy alegre, Daniela le expresa a Ángel:
— ¿De verdad te encantan?
— Claro, a mi esposa y a mi nos gustan.
Daniela se desanima al escuchar de la esposa. Cuando todos los arquitectos entran a la oficina, excepto Miriam y Roberto, y Carmen que salió rápido a comprar un regalo.
Jackson y Ronald le compraron cada uno una camisa a Ángel, diciendo los dos:
— ¡Amigo y compañero!, espero que te guste.
Ángel les agradece a los dos. Cuando Francisco se acerca con un libro de diseños y se lo da a Ángel, diciéndole:
— Aunque eres el mejor y más experimentado en diseño, aquí tienes unos de mis libros favoritos de diseño.
— Oh Francisco, que lindo.
Los demás arquitectos se hablan unos a otros, diciendo que Francisco logró conmover a Ángel con ese regalo...
Armando mira su regalo y le da un poco de pena, y esconde su regalo. Cuando Pizarro se acerca a Francisco y a Ángel, y le dice a su nuevo jefe:
— Este es mi regalo, espero que te guste amigo.
— Gracias Pizarro.
— Ábrelo.
— Bueno.
Ángel abre el regalo, y saca un pantalón de jean color gris, y le dice a Pizarro:
— Gracias amigo.
— Espero que sea de tu talla.
— Así es, ¿cómo sabías?
Salomón le expresa a Armando:
— ¿Por qué escondes tu regalo?
— Es que tengo pena delo que le compre a Ángel.
— Que no te de pena, lo que importa es el detalle.
— ¿Sera?
— Dale, ve y dale el regalo.
— Bueno...
En ese momento, Daniela no quiere quedarse atrás, y le expresa a Ángel, para que todos vean que su regalo fue mejor:
— No has probado las bolas de chocolate con arequipe.
— Ah, ya mismo las pruebo, gracias Daniela.
Mientras Ángel coge una bola de chocolate, Armando se acerca y le da su regalo, diciéndole:
— Esto es para siempre estes diseñando.
— Gracias Armando.
— Si quieres no la abras todavía.
— Bueno.
Ángel prueba la bola de chocolate relleno de arequipe, y mira a Daniela, diciéndole:
— ¡Exquisito!
De inmediato, Daniela se da vuelta y les dice a todos sus compañeros:
— ¡Ya ven! ¡Ese fue el mejor regalo!
Salomón le dice a Daniela:
— Nadie está apostando aquí contigo.
Brenda le expresa a Daniela:
— Todavía falta mi regalo, pero voy a dejar que Salomón entregue lo que tenga que entregar.
Ángel les dice a todos:
— Muchachos, no hay necesidad de esto, yo los quiero a todos.
Francisco le expresa a Ángel:
— Déjanos, esta es la forma de demostrarte nuestro cariño.
Salomón se acerca a Ángel, y le da un sobre pequeño, diciéndole:
— Ábrelo, espero que lo disfrutes.