En la oficina, Carmen le da el regalo a Ángel, diciéndole:
— Es algo para endulzarte la vida.
— Oh... ¿qué será?
— ¡Destápalo!
De inmediato, Ángel destapa el regalo y abre la caja, y ve una especie de varias roscas con azúcar. Cuando Carmen le dice:
— Estas tienen mermelada por dentro.
— Interesante.
— ¡Pruébalas!
Miriam entra a la oficina. Cuando Ángel le da un mordisco a esa rosca y le gusta, y le expresa a Carmen:
— Están buenas, gracias Carmen.
Miriam saluda a Ángel, y luego le muestra un vaso con café amargo, diciéndole:
— No tengo algo espectacular quedarte, pero sé que esto te gusta.
Carmen le dice Miriam:
— Se ve provocativo ese café.
Ángel coge el vaso desechable, diciéndole a Miriam:
— Tranquila Miriam, lo que importa es el detalle, aunque yo les dije a los demás que no se molesten con regalos.
Miriam mira a Carmen, y luego mira a Ángel, y le expresa:
— No, no, no, esto no se ve todos los días, eres el gerente de esta empresa, mereces todos estos regalos y más.
Carmen le dice a Ángel:
— Miriam tiene razón, disfruta el momento, esto no es todos los días.
Miriam le expresa Ángel:
— Pero prueba el café, esta amargo como te gusta.
— Bueno...
En ese instante, Ángel toma un poco de café y pone el vaso en el escritorio, diciéndole a Miriam:
— Esta buenísimo, como me gusta...
Veinte minutos después, Roberto aprovecha que todos están ocupados, y entra a la oficina de Ángel, diciéndole:
— Hola Ángel, vengo a felicitarte por este puesto, este gran puesto.
Ángel se levanta y le responde a Roberto:
— Gracias compañero.
Roberto le da la mano a Ángel, diciéndole:
— No tengo regalo, pero te doy mis felicitaciones.
— Gracias amigo, se ve que todos ustedes me quieren mucho.
— Uf, muchísimo, eres nuestro ex compañero, ahora nuestro jefe.
— Yo todavía no lo puedo creer.
— ¿Y que estabas haciendo?
— Revisando de todo, los proyectos los pagos... todo.
— Oh, que bien... bueno, te dejo ara que sigas.
— Bueno...
Ángel habla con Aristóbulo por video llamada. Y le da muchas indicaciones de lo que tiene que hacer, y este trabaja todo el día poniéndose a la altura del cargo...
En la noche, barrio Chicó, Ángel entra al apartamento con todos sus regalos excepto la caja de lápiz y el café que le regalaron, y Karla lo abraza, diciéndole y viendo una bolsa en sus manos:
— ¿Como le fue a mi gerente preferido?
— Muy bien en mi primer día.
Karla mira de nuevo la bolsa, y le pregunta a Ángel:
— ¿Qué es eso?
— Los compañeros me dieron muchos regalos.
Karla alcanza a ver el reloj de Ángel, y le dice:
— Oye, oye, ¿que esto? ¿Tú no tenías esto?
— Me lo regalaron hoy.
— Pero este reloj debe ser muy costoso.
— Parece que sí.
— ¿Quién te lo dio?
Pensando rápidamente, para que su esposa no se vaya aponer celosa, Ángel saca la caja de bolas de chocolate con arequipe, diciéndole:
— ¡Mira esto! Chocolates.
— ¿Quién te regalo el reloj?
— Pues un arquitecto, ya sabes que trabajo con once de ellos... ya ahora soy su jefe. Y por eso me han regalado todas estas cosas sin yo pedírselas.
— Bueno, bueno, no te enojes, sola tenía un poco de curiosidad.
Ángel le da una bola de chocolate a su esposa, y esta se la come, diciendo:
— Esta muy rica.
En seguida, Ángel se sienta en el sofá, y le expresa a Karla:
— Mi primer día de jefe.
— ¿Cómo te sientes?
— Muy bien, hasta llame a mis padres para darle la gran noticia.
Karla se sienta al lado de su esposo, y le pregunta:
— ¿Cómo reaccionaron mis suegros?
— Casi les da algo de tanta alegría.
— Amor, es que es impresionante lo que te sucedió, tu jefe te escogió por encima de muchos para ser el gerente y jefe de esa empresa.
— No me esperaba eso.
Karla se come otra bola de chocolate rellena de arequipe, y le dice a su esposo:
— Ah, el que te regalo estas bolas de chocolate aserto un montón, que ricas que son.
— Si... ¿y qué tal te fue en Brunal?
— Mas o menos, macarena dijo que me iba a dar un caso, pero no me puedo esperanzar solo a eso. Y bueno; me toca seguir buscando.
— No te desanimes amor, vas a tener trabajo, mucho trabajo.
— Ojalá, porque necesito trabajar, para ayudarte.
— Yo te entiendo, ten paciencia... mira, tú te sientes que necesitas ser útil, pero yo te digo que con lo que gano, y más ahora que soy gerente; no necesitarías de trabajar.
— Pero yo no me voy aquedar sin trabajar.
— Claro que no amor, solo decía algo así, como que ganamos bastante, para que tengas paciencia en la búsqueda de tu trabajo.
Karla se queda pensativa un poco. Cuando Ángel le pregunta:
— ¿Qué piensas?
— ¿El puesto que dejaste quien lo ocupará?
— No sé, ¿porque lo preguntas?
— ¿Y si me enseñas a diseñar?
— Eh... Ah... si, pero demoraría bastante para que entrarás en ese puesto.
— Y demás, te daría otro trabajo más del que tienes como gerente, no, yo sigo buscando en lo que se.
Ángel le da un beso a su esposa, diciéndole:
— Tu tiempo de trabajo llegará, no te preocupes y no te desesperes.
— Gracias amor...
Quince días después, Aristóbulo no se hizo los exámenes que le mando su médico y amigo, para irse de viaje a España junto con su mujer de paseo, y para concretar otro negocio también importante, pero los dolores de espaldas le fueron más fuertes allá...
En Colombia, Ángel le da trabajo a Cilio, un arquitecto conocido de la universidad, y esta con un cliente que quiere que la empresa sea la que haga el diseño y construya un hotel de grandes proporciones para el...
Luego que Cilio se va al puesto que dejo Ángel, el cliente que está totalmente interesado en que Corporación de Arquitectos construya su hotel, le dice a Ángel: