Nunca Te Olvides De Dios

OTRA OPORTUNIDAD

Escuchando atentamente al taxista, Ángel mira que la marcha comienza a evacuar, y le pregunta al joven taxista:

— ¿Cómo te llamas muchacho?

— ¡Javier! ... ¡Javier Montero! ¿Y usted?

— ¡Ángel!

— Señor Ángel, como le dije, hay que buscar de Dios.

— Estoy de afán, y esta marcha no avanza rápido.

— Tranquilo señor, ya está avanzando.

En seguida, Ángel tiene una curiosidad al ver a Javier tan joven, y lo mira, y le pregunta:

— ¿Desde cuándo estas manejando este carro?

— Ah, desde que me convertí a Dios.

— Ah, ya veo.

— Y también; yo me convertí a Dios porque me pegaron cuatro tiros y sobreviví a eso, y entendí que Dios me dio otra oportunidad, porque yo era un hombre muy malo... yo hice cosas muy malas e hice sufrir a mucha gente, yo estaba realmente en muy malos pasos.

Un poco intimidado, Ángel le pregunta a Javier:

— ¿Y por eso lo de los tiros?

— Si, tenía varios enemigos muy bravos que me andaban buscando para matarme, y yo también los buscaba, pero uno de ellos me encontró desprevenido visitando a una novia, y alcance a ver cuándo este saco su arma de fuego y me disparó en el pecho en cuatro oportunidades, y cuando iba a seguir disparando, el arma se le trabó.

— Vaya... ¿y que paso después?

— Tengo muchas cosas confusas, entre esas, que yo pensaba que eso no había pasado, y llore mucho, y me despierto ya operado en una cama de hospital, y le di gracias a Dios... Dios me dio otra oportunidad de vida, y desde allí dije que iba hacer un hombre de Dios.

— Que bien.

Veinte minutos después, el taxista deja a Ángel en Corporación de Arquitectos, y este le dice:

— Gracias Javier.

— Con gusto, no olvide lo de Dios. Porque hay que buscar la salvación ahora que estamos vivos.

— Bueno.

Ángel se baja del carro y se despide del taxista, y a loque va caminando hacia el edificio; se le olvida todo lo que le dijo Javier, y cuando pisa suelo de la empresa, le comienza a doler el estómago...

En seguida, Ángel pone su mano en su estómago, y saluda al vigilante, quien se preocupa, diciéndole:

— Señor, ¿está bien?

Ángel no quiere preocupar más a nadie, y le miente al vigilante, diciéndole:

— Si, estoy bien, tranquilo...

En seguida, Ángel aguanta el dolor y sube al séptimo piso, y se encuentra con Jessica, quien lo abraza, diciéndole:

— ¡Jefe, lo extrañamos mucho! ¿Cómo esta?

Aguantando el dolor, Ángel vuelve a ocultar la realidad de lo que le está pasando, y le responde a Jessica:

— Estoy bien, y vengo a recuperar trabajo.

— Que bien.

— ¿Qué ha pasado por aquí?

— Don Facundo lo estuvo preguntando, y La señora Rita llamo diciendo, que don Aristobulo lo estaban operando en España.

— ¿Cómo? ¿Y el cómo esta?

— No lo sé, voy averiguar.

— Espera, yo mismo la voy a llamar, por favor, consígueme el número de ella.

— Ya se lo envió a su teléfono.

— Bueno, voy a mi oficina.

— Bueno...

De inmediato, Ángel entra a su oficina evitando que sus antiguos compañeros lo vayan a ver, y se sienta poniendo su mano derecha en su estómago, y se queja de dolor, mientras Jessica le da aviso a los demás arquitectos que su jefe ya está en la oficina...

En seguida, Jessica le envía el contacto de la esposa de don Aristobulo Ángel, y este lo guarda, y llama a Rita...

Ángel comienza a sudar en medio de su dolor. Cuando contesta Rita, diciendo:

— Hola, ¿con quién hablo?

— Buenos días señora Rita, habla con Ángel.

— Ah, hola Ángel, me dijeron que estabas muy enfermo.

— Estaba, ya estoy aquí al frente de todo, y en la oficina.

— Que gusto me da de escuchar eso, la empresa tiene que seguir como iba, muy bien.

— Si señora, hay varios proyectos pendientes, proyectos muy grandes.

— Que bien.

— Ah, yo la llamaba para preguntar por don Aristóbulo.

— Él todavía está en el hospital, porque se complicó mientras lo estaban operando de la hernia en su espalda.

— ¿Se complicó cómo?

— En un momento a otro se me estaba yendo mi esposo, pero gracias a los médicos tuvo otra oportunidad.

Al escuchar esa palabra de otra oportunidad, Ángel se acuerda del taxista, y le expresa a Rita:

— ¿Ya está fuera de peligro?

— Si, está en recuperación.

— Que bueno. Don Aristóbulo es un hombre fuerte.

— Pero todavía está en el hospital.

— Ah, esperemos que todo salga bien, y se recupere rápido.

Los arquitectos entran a la oficina de Ángel pidiendo permiso. Cuando este se despide de Rita y con su mano en su estómago; atiende a sus antiguos compañeros...

Luego de saludar y de conversar con Ángel un rato, todos los arquitectos se van a su puesto de trabajo, excepto Miriam, quien tiene en su mano derecha un café, y le expresa a Ángel:

— Que bueno verte mejor.

— Gracias Miriam, ahí voy alentándome, pero ya mejor.

— Ten, aquí tienes el café que te gusta.

— Gracias, siempre tan atenta.

Ángel coge el vaso de la mano de Miriam, y le pregunta:

— ¿Y cómo estás?

— Muy bien, entregando diseños por aquí y por allá... todos estamos trabajando duro por la empresa.

— Oh, que bien.

Ángel toma café. Cuando le dice a Miriam:

— Te ves muy alegre y radiante.

— ¿Sí?

— Claro, ¿acaso estas enamorada?

Miriam se sonríe bastante, y le responde a su jefe:

— Claro que no, todavía no me ha aparecido un pretendiente.

— Ah, Miriam, ¿cómo así?

— Así como lo oye.

Ángel toma otro poco de café, y le expresa a Miriam:

— Es raro que una mujer bonita como tu este sola.

— Gracias Ángel por lo de bonita, pero tuve una experiencia muy amarga con una persona... y realmente, necesito tiempo para estar con otra persona.

— Ya entiendo...

Ángel termina de tomarse todo el café. Cuando Cilio pide permiso y entra a la oficina nuevamente, y Miriam mira a Ángel, y le dice:



#2755 en Otros

En el texto hay: consejos, reflexión familia , espitual

Editado: 23.06.2026

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