Notando el rostro sudoroso y angustiado que ya tiene Ángel, Cilio se preocupa bastante, y le pregunta:
— ¿Se encuentra bien?
— Si, si... ve, y sigue trabajando, que yo estoy bien.
— Bueno...
De inmediato, Cilio se levanta de la silla y sale de la oficina muy preocupado, y va a donde esta Francisco y le menciona como vio al jefe...
En ese instante en la oficina, Ángel se retuerce de dolor, y descansa su cabeza en el escritorio, diciendo:
— ¿Qué es lo que me está pasando? ¿Por qué me está pasando esto ahora que estoy triunfando?
De un momento a otro, Ángel se recuesta de nuevo en su silla, y piensa:
"Karla se puede quedar sola... necesito que alguien... no, no debo de pensar así... cálmate Ángel, cálmate"
En ese instante, Francisco entra a la oficina cuidadosamente, y alcanza a ver a Ángel con las manos en el rostro, y le dice:
— ¡Ángel! ¿Qué te sucede?
De inmediato, Ángel quita sus manos de su rostro, y le responde a su amigo Francisco:
— Estaba pensando en mi esposa.
— Ah... pensé que te pasaba algo.
— Estoy bien Francisco, vete a trabajar.
— Como te parece que todavía no me voy a trabajar.
— ¿Por qué?
— Porque veo que no estas bien... si necesitas ayuda, dime...
Ángel mira a Francisco, y muy seriamente le expresa:
— Si yo te digo que estoy bien, es porque estoy bien, no me hagas que me enoje contigo Francisco.
— Está bien, está bien, ya me voy, pero cualquier cosa me llamas.
— Bueno...
En seguida, Francisco abre la puerta, y antes de irse, le dice a Ángel:
— Recuerda que puedes confiar en mí.
— Lo se...
Francisco se va a su puesto. Cuando Ángel sigue quejándose de dolor, y saca unas pastillas para calmar el dolor, y se toma una con agua...
Luego de pasar muchas horas con ese fuerte dolor, y atendiendo clientes y a sus trabajadores en todo el día, Ángel sale de la oficina. Cuando Jessica le pregunta:
— ¡Jefe! ¿Ya se va?
Ángel se pone fuerte para no mostrar en su rostro dolor, como lo ha hecho el resto de día, y le responde a Jessica:
— Si, claro...
— Fue un largo día y muy agitado.
— Si, bastante.
Ángel se despide de Jessica, y también de Brenda, Daniela y Carmen, quienes salieron juntas para hablar de sus diseños...
Luego de despedirse de sus trabajadores, Ángel se monta en su vehículo y pone su cabeza en el manubrio, y se toca su estómago, diciendo:
— Esa pastilla no me hizo nada... tendré que buscar otra pastilla que me quite este dolor...
De inmediato, Ángel enciende su carro y se va de ese lugar, y en el camino tiene bastante cuidado para no estrellarse con otro carro por causa de su dolor...
En la noche, Ángel entra a su apartamento e intenta no preocupar a su esposa, y dice en voz baja:
— Cálmate Ángel... aguanta el dolor...
Ángel entra a la sala y se sienta en el sofá, y llama a su esposa en varias ocasiones. Cuando esta entra al apartamento, y saluda de besos a su esposo, y este le pregunta:
— ¿Dónde estabas?
— Donde la vecina Marisol.
De inmediato, Karla ve bien el rostro de su esposo, y le pregunta:
— ¿Qué te pasa? ¿Te está doliendo el estómago?
Ángel miente nuevamente respondiéndole a su esposa:
— No, no, yo estoy bien.
En seguida, Ángel no aguanta más, porque el dolor sele multiplica, y comienza a sentir algo, que lo hace gritar fuertemente.
Karla se asusta bastante, diciéndole a su esposo:
— ¡AMOR!, ¡¿QUE TE PASA?!
Ángel sigue gritando, y luego le dice con gran desesperación a su esposa:
— Algo extraño me camina en el estómago.
— ¿Cómo así?
— Si, como si fuera un animal.
De inmediato, Karla le quita la camisa a su esposo con gran rapidez, y ve su estómago, y le pregunta a Ángel:
— ¿En qué parte sientes eso?
Ángel señala con su mano derecha el lado izquierdo del estómago, diciéndole a su esposa con gran dolor:
— ¡Por aquí! ¡Es como un animal!
Karla sufre de ver a su esposo así y toca su estómago, y le dice con gran desespero:
— ¿Pero cómo que un animal?
— Si, eso es lo que siento, algo extraño que me camina y siento mucho dolor.
De inmediato, Karla va por ayuda de sus vecinos del frente y de al lado, y todos concuerdan en llevarse de nuevo a Ángel al hospital...
Minutos después, Ángel es ingresado a otro hospital por urgencias, dado a todo lo que está sintiendo...
Karla decide llevarlo a otro lugar, para ver si en otro hospital logran dar con lo que tiene...
Ángel es atendido, pero esta vez todo lo que le daban y hacían, para calmar el dolor, no dio efecto, y el dolor solo calmó en la mañana...
Los médicos no comprenden que es lo que tiene Ángel. Cuando una enfermera le dice al médico por de aparte de todos:
— Doctor, el paciente me dijo en varias ocasiones que tenía como una especie de animal dentro, y que eso le caminaba.
— A mí también me lo dijo, pero se examinó y no tiene nada de lo que él dice.
— Qué raro, no había escuchado algo así.
En seguida, Karla se acerca al médico, y le pregunta:
— ¿Cómo está mi esposo? Ya no escucho más los gritos.
— Ya le pasó el dolor, y ya está estable. Pero es muy extraño lo que le sucede.
— Se refiere a lo que él dice del animal.
— Si, se examinó, y no tiene nada de lo que él dice sentir, e ha pasado muchas horas con él, y yo veo todo normal... es algo extraño.
— Si.
— Pero ya el dolor se fue.
— Que bien, voy a verlo.
— Siga...
Karla entra a donde está su esposo, y lo abraza, preguntándole:
— ¿Estas bien?
— Si, ya estoy mejor.
— No entiendo eso, de que dices que tienes un animal que te caminaba dentro.
— ¿No me crees lo que te dije? Yo no estoy mintiendo.
— Yo te creo, pero es que es muy extraño todo esto... hace unas horas te examinaron el estómago y el médico no vio ningún animal.