Nunca Te Olvides De Dios

UN VIAJE DE DESPEDIDA

Muy desconsolada, Karla piensa en su esposo y en todos los momentos que han vivido juntos, y luego piensa en su familia. Cuando Santiago le dice:

— Si gusta lo puede llevar a la casa.

— No lo voy a llevar todavía, ayúdenme a calmarle el dolor.

— No le está haciendo efecto señorita.

— Por favor, ayúdeme, ayúdeme por favor, no lo quero llevar así.

— Tranquila, tranquila... vamos a ver que más se le hace...

En ese momento, Santiago ordena dormir a Ángel, como ya lo había hecho la segunda vez que tenía a Ángel a cargo...

Horas después, Francisco, Cilio y Brenda, llegan al edificio donde vive Ángel y Karla, y les preguntan a varios vecinos, lo de Ángel, y todos quedan aterrados pensando en que su vecino murió, y llaman a Karla, pero esta desde temprano se le había descargado el teléfono...

Francisco, Brenda y Cilio, se quedan un rato esperando a que llegue alguien en el apartamento de Ángel, ya que los vecinos no saben nada, y pasando veinte minutos de espera; todos se van...

8:05 pm, Karla llega con Ángel al edificio, y es abordado por el vigilante, Klaus, Vilma, Marisol, y cinco vecinos más, quienes subieron a Ángel a su apartamento...

Semi dormido, Ángel fue acostado en su cama, y se duerme, mientras Karla habla con todos sus vecinos en la sala, y todos ellos le dan animo...

El día siguiente, Karla se da de cuenta de todas las llamadas que le hicieron a Ángel de la empresa. Cuando Ilma y Clemente llegan al apartamento...

En seguida, Ilma y Clemente abrazan a Karla y la saludan de besos, y luego de eso se van a ver a Ángel a la habitación. Cuando Karla les dice a sus suegros:

—Intenten no llorar, para que él no se sienta más mal de lo que esta.

Ilma mira a su nuera, y le dice:

— Ya me hiciste asustar muchacha.

Clemente le expresa a su esposa:

— ¡Vamos! Entremos.

— Si.

En ese instante, Ilma y Clemente entran a ver a su hijo, y este se alegra de ver a sus padres, diciéndoles:

— ¡Mamá! ¡Papá! ¡Qué bueno que estén aquí!

Ilma hace fuerza para no llorar, y abraza a su hijo en la cama, diciéndole:

— ¡Mi niño! ¡Tú te vas a mejorar!

Clemente le dice a su hijo:

— Aquí están tus padres, mijo, vamos a estar contigo, y como dice tu madre; ¡tú te vas a mejorar!

Ángel mira a sus dos padres, y les expresa:

— No se pongan tristes ni se preocupen por mí, se van a quedar aquí, hasta el tiempo que quieran, mientras yo salgo.

Ilma mira a Clemente, y luego le pregunta a su hijo:

— ¿A dónde vas a salir?

Ángel los mira a los dos, y dice:

— Llamen a Karla.

De inmediato, Clemente llama a Karla, y esta rápidamente deja lo que está cocinando, y entra a la habitación. Cuando Ángel ve a su esposa, le expresa:

— Necesito y deseo viajar a un lugar.

Muy extrañada por eso que dijo su esposo, Karla mira a sus suegros, y luego le dice a Ángel:

— ¿Viajar a dónde? Amor, vamos a estar aquí, todos juntos.

Ante la mirada de sus padres, quienes están muy tristes, Ángel le dice a Karla:

— ¿Ya no te acuerdas de que quiero conocer Santa Marta?

— Ah, sí, si... ya me acuerdo.

— Si... por mi fuera, viajaríamos hoy, pero mañana está bien... mis padres se pueden quedar en el apartamento, para que les des dinero, para muchos días.

— Bueno amor.

Ilma le dice a su hijo:

— ¿Y porque no vamos todos?

— No mamá, es mejor que se queden aquí, ya ustedes dos han tenido un viaje muy largo.

Clemente le expresa a su hijo:

— Eso no es nada, nosotros hemos viajado bastante largo, también podemos ir... al menos que quieras estar solas con tu esposa.

— Si, eso quiero, aquí van a estar bien.

Ilma le dice a su hijo:

— Bueno, nos quedaremos aquí...

En seguida, Ángel le expresa a Karla:

— ¡Amor!

— ¿Sí?

— Para que arregles algunas cosas del viaje... tu ropa, haz maletas.

— Bueno amor, ya comienzo a hacer eso...

Mientras Karla le hace caso a Ángel, y va hacer las maletas para el viaje, Ilma y Clemente se sientan en la cama y conversan con su hijo, hablándole de cuando él era niño y travieso...

Minutos después, y luego de llorar un poco, Karla termina de arreglar todo lo del viaje, y le da en las manos de Clemente y de Ilma, tres millones de pesos de parte de Ángel, diciéndoles:

— ¡Esto es de parte de Ángel!

En seguida, Clemente le dice a Karla:

— Esto es mucho.

Ilma también le expresa a Karla:

— Si hija, esto es mucho dinero.

Karla se sonríe, y les dice a los dos:

— Es dinero de su hijo, y él me dijo que les diera eso, para unos días, y si necesitan más, se les gira.

Ilma y Clemente le agradecen a Karla, y luego entran a la habitación y le agradecen a su hijo, quien los abraza, y les dice:

— ¡Yo los amo! ...

Horas después, Karla habla con Vilma de su caso, y también le habla de que se va a ausentar por unos días por un viaje inesperado con Ángel, y se disculpa con su vecina.

Vilma se alegra al escuchar que Ángel quiere viajar a pesar de tanto que está pasando, que le dice a Karla:

— Que buena noticia, Ángel necesita otros aires, no te preocupes Karla, cuando vuelvas seguimos en ese proceso.

— Gracias Vilma, de todas formas, seguimos hablando por teléfono hasta que vuelva.

— Bueno, ve, y cuida de Ángel.

— Hasta luego...

Karla entra a su apartamento, y cierra la puerta, y mira hacia el techo y en voz baja para que no escuchen sus suegros y Ángel, dice:

— Espero que todo salga bien, y el viaje le asiente a mi esposo...

El día siguiente, Clemente y Karla ayudan a bajar a Ángel al primer piso, y el vigilante los ayuda también, y lo meten al carro...

Ángel se despide de Ilma y de Clemente. Cuando Karla mete las maletas en el carro y se sube también al carro, y les dice a sus suegros:

— Se cuidan.

Ilma le dice a Karla y a su hijo:



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En el texto hay: consejos, reflexión familia , espitual

Editado: 03.08.2026

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