Cinco minutos después, Karla se detiene en una gasolinera Terpel, que queda cerca del barrio donde viven, y mira a su esposo que esta que se duerme, y le dice:
— Llegamos a una gasolinera, ya vuelvo.
— ¡Ve!
Ángel termina durmiéndose, mientras Karla se baja del carro, y ordena lleno total. Cuando recibe una llamada de Francisco...
De inmediato, Karla se aparta del joven que está llenando el carro de combustible, y le contesta a Francisco, diciéndole:
— Hola Francisco.
— Hola Karla, ayer estuvimos llamando y hasta fuimos al apartamento con varios compañeros de trabajo.
— ¿Y eso?
— Pues, lo de Ángel...
— Ah, sí, el sigue enfermo.
— ¿Cómo así? ¿Está vivo?
— Claro que sí, ¿qué es lo que ustedes están pensando?
— Nosotros pensábamos que había muerto.
Karla mira a Ángel durmiendo, y le expresa a Francisco:
— ¡Mi esposo está vivo! ¿Quién les dijo esas cosas?
— Qué pena contigo Karla... fue un vigilante de la empresa.
— Que irresponsable ese vigilante, mi esposo vive, y lo tengo cerca de mí.
— ¿Puedo hablar con él?
— Él duerme ahora.
— Ah...
— Cuando despierte le digo para que te devuelva la llamada.
— Bueno, quedo pendiente.
— Bueno, chao.
— Chao...
En seguida, Karla cuelga el teléfono y le paga la gasolina al joven, y vuelve a entrar al carro, y mira a su esposo, diciendo en voz baja:
— Duerme como un niño.
En ese instante, Karla enciende el carro y se van de la gasolinera...
Dos horas después, Karla sale de Bogotá y va por la ruta del sol. Cuando Ángel se despierta, y ve a su lado derecho el paisaje, y aguantando su dolor; le dice a su esposa:
— Vas muy bien, amor.
— Ah, qué bueno que despertaste, porque quiero hacerte una o dos sugerencias.
— Dime.
— Como ya comienzo a tener cansancio, vamos hacer algunos pares en el camino.
— Claro amor, debemos de buscar un lugar donde comer y descansar, y antes que nos vaya a coger la noche, buscamos un hotel, y al otro día llegamos.
— Si, eso era lo que te iba a decir, estaba preocupada por eso.
— No, ahora buscamos donde quedarnos.
— Ah, estuve hablando con Francisco.
— ¿Qué dijo?
Karla le oculta la confusión que tenía Francisco y los demás, y le dice a su esposo:
— Eh... preguntó que como estabas.
— Francisco es un buen amigo.
— Si, se ve que se preocupa mucho por ti.
En ese instante, los padres de Ángel llaman a ver porque lado van, y Karla les dice que ya salieron de Bogotá, y les dice que están bien...
En la tarde noche, después de a verse detenido tres veces para descansar y comer, Karla y Ángel llegan a un hotel de Aguachica, y allí Karla es ayudada por dos veteranos, quienes bajan a Ángel, y lo llevan al hotel...
Karla agradece a los dos veteranos por su gran ayuda, y después de pagar la estadía del hotel, se va junto a Ángel a su habitación, y acuesta a su esposo en la cama. Cuando este le dice con voz baja:
— Qué pena con los dos señores.
— Ellos fueron caballerosos, me vieron intentando sacarte del carro, y dejaron de arreglar el motor de su carro para ayudarnos.
— Si, pero te prometo que voy a sacar más fuerza, para poder caminar mejor, y entrar y bajarme del carro.
— Descansa amor, descansa.
— Bueno...
Ángel se recuesta. Cuando Karla mira por la ventana del hotel, y le expresa a su esposo:
— Tenemos una buena vista hacia la naturaleza.
— Que bueno.
— Ya me imagino el amanecer... bueno, voy a revisar algunas cosas...
Karla mira su teléfono, y mira una llamada de su mamá, y la llama para decirle que anda de viaje con Ángel, y que van para Santa Marta...
El día siguiente, Ángel saca fuerzas de donde no las tiene, y logra subirse al carro con un poco de ayuda de su esposa, y se van de Aguachica desde muy temprano...
En el camino, Ángel se duerme, y después de veinticuatro minutos ininterrumpidos; se despierta escuchando una voz que dice:
— ¡CLAMA A MI!
Rápidamente, y sin quitar su mirada, Ángel observa a Karla, quien está conduciendo y teniendo fijamente su mirada en la vía, y le pregunta:
— ¿Tú me hablaste?
Karla mira a su esposo, y le responde con mucha delicadeza:
— No amor, yo no he dicho nada.
— Escuche una voz como la tuya.
— No, yo no he hablado.
— Fue tu voz.
— ¿Y qué escuchaste?
— ¡Clama a mí!
— No, no, no, yo no he dicho eso, para nada, amor...
— ¿O será que te detuviste en la carretera, y alguien dijo así?
— Puede ser, porque me he detenido dos veces.
— Bueno, eso debe de ser...
Ángel mir el GPS, y luego dice:
— Ya vamos bastante avanzados.
— Si, vamos bien... vas a cumplir tu deseo de conocer Santa Marta.
— Si...
En ese instante, Ángel se vuelve a dormir, mientras Karla sigue manejando...
Horas después, Karla y Ángel llegan a Santa Marta. Cuando Karla se baja del carro a estirarse del tremendo cansancio que tiene, y entra de nuevo al carro, y despierta a su esposo, diciéndole:
— ¡Amor!, ¡amor! ... ¡amor! ¡Ya llegamos a Santa Marta!
Ángel se despierta, y le dice a su esposa:
— Que bueno, vamos; busquemos un hotel cercano al mar.
— Bueno.
Karla vuelve y enciende el carro y comienza a buscar un hotel cercano al mar...
Minutos después, Karla llega al Hotel Caribe Real Inn, y le expresa a Ángel:
— Este me gustó, ¿y a ti?
Ángel no mira el hotel, y le dice a su esposa con voz baja:
— Si te gustó a ti, está bien, yo solo quiero ir al mar... mejor llévame al mar.
— No, ahora no, voy a entrar al hotel y ya vuelvo.
— Bueno.
Karla se baja del vehículo, y entra al hotel. Cuando Ángel abre la puerta del carro, y haciendo mucho esfuerzo se recuesta en su carro...
Ángel pone su mirada para pasar la calle, y mira en la parte trasera de un carro que va pasando, el cual dice: "CLAMA A MI, Y YO TE RESPONDERÉ"