Nunca Te Olvides De Dios

EL TOQUE

Sin casi fuerzas, Ángel mira desde lejos el mar. Cuando varias personas que van pasando, turistas y de la ciudad, le preguntan que, si tiene algo, pero este no les responde, y luego se levanta y sigue caminando...

Ángel quiere morir viendo el mar, y llega a la playa y cae tendido en la arena, y al rato se mueve hacia su lado derecho, y queda mirando el mar, y dice con voz muy baja:

— ¡Qué bonito! ...

En ese instante, Karla vuelve al carro, y se lleva un gran susto al no ver a su esposo, y mira por todos lados, y no lo ve por ningún lado...

Desconcertada y muy asustada, Karla comienza a preguntar a uno y otro por su esposo, diciéndoles que este lleva una camisa azul clara, y de jean, pero nadie le da razón...

En la playa, un hombre se sienta al lado derecho de Ángel, y le expresa:

¡¿Tanto quieres morir?!

Viendo borroso todavía, Ángel abre sus ojos, y alcanza a ver las manos y parte del cuerpo del hombre. Cuando el hombre le pregunta:

¡¿Tienes fe, de que te vas a sanar?!

Ángel no puede ver el rostro del hombre, porque cada vez está más débil, y le responde:

— Ya me han hecho de todo, he ido a muchos hospitales de Bogotá para tratar esto, y nada... solo me queda morir. Porque ya me hicieron de todo.

Aún falta una cosa.

— ¿Qué?

¡Fe!

— ¿Cómo es eso?

Cree que serás sano, y serás sano.

En ese instante, Ángel se acuerda por un momento del taxista que le dieron los tiros, y dice con voz muy baja:

— Yo tengo fe... yo... yo... yo tengo ahora fe...

En seguida, el hombre pone su mano derecha en el estómago de Ángel, diciéndole:

¡Se sano!

De inmediato, Ángel comienza a vomitar algo muy oscuro sobre la arena, y vomita bastante sin parar...

En ese momento, Karla cae en cuenta que Ángel quería ir a la playa, y corre hacia ese lugar...

Karla llega a la playa y le sigue preguntando a uno y a otro por su esposo, diciéndoles de cómo iba vestido, pero nadie le da razón, hasta que esta sigue caminando, y desde lejos ve a alguien vomitando, y dice:

— ¡Ese tiene que ser Ángel!

Ángel reacciona y ve todo lo que vomitó, y se asusta, y tocando su estómago, se percata que ya no le duele su estómago, y mira a su derecha, y no ve al hombre...

Estupefacto, Ángel dice:

— ¿Qué se hizo el hombre?

En seguida, Karla llega a donde está su esposo, diciéndole:

— ¿Por qué me has hecho esto?

— Perdóname, amor, necesitaba venir acá.

Karla mira el vómito, y queda aterrada, y le dice a su esposo:

— ¡¿Qué es eso tan feo?! ¡¿Esto fue lo que vomitaste?!

— Si, pero lo más importante es que estoy curado, no siento nada de dolor apenas vomite todo esto.

— ¿Estas bien?

— Si, gracias a un hombre que apareció a mi lado derecho, y que me toco el estómago, y sucedió que de inmediato vomite esto.

— ¿Dónde está el hombre que te toco el estómago?

Ángel se pone de pie, y mira para todos lados, y le dice a su esposa:

— No lo sé, solo le vi sus manos, y un poco su cuerpo, pero nunca le pude ver su rostro.

— ¿Estabas despierto?

— Si, yo estaba despierto... ¿no me crees?

— Si te creo porque ahora te ves diferente, te ves como antes, de verdad; ¿qué te hicieron?

— El hombre me toco el estómago, y fui sanado al instante... no tuve tiempo de darle las gracias.

Karla toca el estómago de Ángel, y le pregunta:

— ¿No te duele nada?

— Nada, yo estoy sano, completamente sano.

— Fue un milagro, porque hasta tu rostro cambió, ya eres el mismo de antes.

Ángel se siente muy feliz por estar sano, que le dice a su esposa:

— ¡Vamos!

— ¿A dónde? Ya estamos frente al mar, esto era lo que querías.

— Quiero buscar al hombre que toco mi estómago y me sanó.

— ¿Y cómo lo vamos a buscar si ni siquiera le viste el rostro?

— Estaba vestido con una ropa que no es de aquí.

— ¿Cómo así?

— No lo sé, no sé cómo explicarte, pero busquemos a este hombre.

— Bueno...

En ese instante, Ángel y Karla caminan por todo el lugar viendo a las personas, y Ángel no logra ver a nadie con la vestimenta que alcanzo a ver...

Minutos después, Karla se siente muy cansada de buscar, y le dice a su esposo:

— Amor, paremos ya.

— ¿Qué pasa?

— Estoy cansada, vamos al hotel, porque el hombre que dices tuvo que a verse ido de hace rato.

— Por mi fuera, seguiría buscándolo, y buscándolo, pero entiendo que estes cansada.

— ¿No estas cansado? Llevamos bastante tiempo.

— No estoy cansado, parece como si nunca me fuese pasado eso, es como si tuviera nuevas fuerzas.

Sorprendida de escuchar eso, Karla le expresa a Ángel:

— Oye, ¡Ángel! Está bien que te sientas como nuevo, o con nuevas fuerzas, pero yo no doy más, estoy muy cansada, por que venimos de un viaje muy largo.

Ángel abraza a su esposa, diciéndole:

— Perdóname, amor, vamos para el hotel.

— Gracias, amor, porque sentía que ya no podía más.

En ese instante, Ángel y Karla paran de buscar al hombre, y se devuelve para el hotel, donde Ángel come, como si estuviera estrenando estómago...

Sorprendida, Karla le expresa a su esposo:

— Cálmate un poco, pareciera que nunca hubieras comido.

— Si, tienes razón... es que antes comía con mucho dolor y preocupación, y algunas veces no comía, pero esta comida me está sabiendo demasiadamente de rica, cocinan bien.

— Ah, ¿cómo así? ¿Es que yo cocino mal?

Ángel se sonríe bastante, y le responde a su esposa:

— No, no, no... no pienses eso, tu cocinas muy bien.

— Lo dices para contentarme.

— Te digo la verdad.

Karla se sonríe también, y le dice a su esposo:

— Hacía mucho tiempo que no te veía sonreír así, estoy muy agradecida por el hombre que te sano.



#994 en Otros

En el texto hay: consejos, reflexión familia , espitual

Editado: 03.08.2026

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