Ny Verden

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Dorian Black

Estoy siendo un imbécil, lo sé, pero todo es por su seguridad. Ella no entiende la gravedad de todo, no entiende lo pasa más allá de su castillo. Por eso debo mantenerla oculta. Si soy muy egoísta y no me arrepiento.

Solo un suicida idiota se atrevería a entrar en la montaña, es una fortaleza. El hecho que Mirana haya entrado tan fácilmente fue porque yo lo permití, había ideado un plan muy tonto de infiltrarse, además me entere del altercado que tuvo con esos inútiles, la verdad es que me sentí muy orgulloso, es muy pequeña y sus sentimientos a veces la gobiernan, pero es muy ruda a su manera, y no permite las faltas de respeto, eso es lo que siempre me ha gustado de ella, eso capturo mi atención desde el primer momento.

La montaña es una fortaleza que construí hace incontables años. Está rodeada de portales que solo yo puedo ocupar, eso me permite llegar a todos lados. Cree ese lugar para mi hijo, como un refugio después de que casi me lo arrebataran para siempre.

El arrepentimiento no es algo que sienta normalmente, pero ese momento me persigue todas las noches, el odio que siento a veces por mí mismo es más grande que cualquier otra cosa, son incontables las veces que puse mi espada en mi cuello con la intensión de acabar con todo. Siempre me arrepentiré de no haber buscado más. Si hubiera seguido buscándolos no habría perdido a mi esposa y mi hijo no hubiera sido torturado, pero no, me deje llevar por la tristeza y el odio, la desesperanza me consumió y los perdí.

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Anónimo

Siempre me ha gustado lo que no puedo tener

Es como una obsesión, lo prohibido

Por eso siempre la he querido a ella, tiene algo especial que aún no descubro.

Quiero tenerla y luego destruirla.

Quiero saber que la hace tan especial y porque siempre la escoge a ella.

Él lo niega, pero es igual de obsesivo que yo

Es igual o más retorcido que yo

Pero ella saca su lado sensible, es por eso que soy más fuerte, eso lo supe desde el primer momento, cuando lo vi llorar como un bebe sobre su asqueroso cadáver, fue conmovedor y a la vez muy revelador, ese día pude ver el poder en su total expresión.

Pero eso se hubiera evitado si él nunca hubiera abandonado su hogar, prefirió a la escoria humana, abandono su hogar por ellos, eso es humillante.

Mi plan está avanzando, la muerte volverá, pero esta vez será definitivo.

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Dorian Black

Hay un libro que fue muy conocido en el mundo antiguo que se llama “viaje al centro de la tierra” habla de un mundo dentro de otro mundo, es muy interesante y se acerca bastante a la realidad.

Mi vida antes de la humanidad.

Siempre hubo vida en el núcleo de la tierra, pero lo humanos ignoraron esto durante siglos, pero son curiosos y la curiosidad trae desgracia.

Yo vivía en la tierra hueca Ny Verden, un mundo diferente al exterior, vivamos apartados, pero éramos incluso peor que los humanos, la tierra hueca era gobernada por tiranos y desgraciados, vivíamos en un infierno.

Mi padre era el mayor desgraciado de todos, el gobernaba junto a su hermano gemelo. Eran los reyes y yo era el príncipe.

Odiaba mi vida, odiaba a mi padre, los odiaba a todos, estaba harto de todos.

Nunca había cruzados los portales que daban al exterior, a todos se les prohibía

“los humanos son malvados, la avaricia los gobierna”

Eso siempre me dijo mi padre y mi madre que también era una maldita loca.

Eso no me importo, yo quería cambiar mi vida. Yo iba a gobernar Ny Verden en su totalidad, pero iba a gobernar un mundo vacío e infeliz, así que, simplemente hui.

Mis poderes eran muy débiles y mi mente no soporto el trayecto del portal. Perdí mis recuerdos y perdí mi identidad. Desperté en un hospital, los humanos lo nombraron amnesia colectiva, era una mente en blanco, después de recuperarme, Salí al mundo, al principio estaba perdido, pero el humano es muy sociable, así que pude adaptarme rápidamente. Estuve en muchos lugares. me uní al ejército, peleé en muchas guerras humanas. No me quedaba en un lugar por mucho tiempo, mi inmortalidad me lo impedía, no envejecer era un problema aquí, aunque en mi mundo era muy normal. Me seguía sintiendo vacío, aunque encontré belleza en este mundo, nada me llenaba.

Pasaron muchos años, más de los que quisiera admitir. Hasta que llegue a Tromsø, vivía en una pequeña cabaña cerca de los ríos, me gustaba pescar. Conseguí trabajo como carpintero, en una pequeña tienda familiar en el centro de Tromsø, el Señor Harold me contrato, necesitaba a alguien con músculos, ya que la madera es pesada, así que era perfecto para el trabajo. Justo en frente de la tienda había una cafetería, también la administraba una familia, los postres siempre fueron deliciosos, no sabía quién los hacía, pero tenía una mano angelical. Pasaron unos días y la dueña del local apareció en la carpintería, uno de su mueble de harina se quebró y su cocina quedo hecha un desastre, necesitaban repararlo enseguida, así que, el señor Harold me envió, la señora Renata dueña de la cafetería junto con su marido, me hizo pasar a la cocina, había un delicioso olor a chocolate y a pastel recién horneado. Había música a tope y en el centro de la cocina una chica, llevaba un delantal de copos de nieve, su cabello era negro, pero tenía un flequillo blanco con dos mechones que sobresalían del mismo color, su figura de reloj de arena era perfecta. Ella era la hija de la señora Renata, Su nombre era Nora.




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