La Batalla de los Hermanos
El acantilado oscuro
Dorian Black
Desviar la atención de todo el mundo…ese siempre fue mi plan.
No puedo vencer a mi hermano, esa es la verdad, pero no lo quería aceptar, es más fuerte que yo en todos los sentidos. Aunque libere todo mi poder y mi oscuridad, aun así, no lo venceré.
Me desvié de todo apenas comenzó la batalla. Esto es entre mi hermano y yo…pero fue Tarion el que me encontró primero
- Hermanito…no esperaba verte tan pronto…y solo.
- Tampoco lo esperaba hermano.
- Me he vuelto más fuerte hermanito. En mi reino mi poder crece, pero eso ya lo sabias.
- Lo tenía contemplado.
- aun así, quieres enfrentarme tu solo.
- Tu habito idiota de subestimar a todo el mundo no se ha ido.
- Solo expreso lo evidente, hermanito.
Lo observo detenidamente. Solo hay diversión en su mirada. Sabe que no puedo vencerlo…
- Tu plan tiene muchas fallas hermano –le digo- nada te asegura que funcionara.
- Disuadirme para que no mate a tu pequeña muñeca es una estupidez, hermano. mi plan es perfecto, y lo llevare a cabo.
- Nunca nadie se atrevió a semejante estupidez ¿Por qué lo crees? Las probabilidades son más negativas que positivas y lo sabes.
- Eres patético, Dorian, y siempre lo serás –ríe fuertemente- sabes, si te rindes ahora, dejare vivo a tu pequeño hijo, y lo criare como mi mascota ¿Qué opinas?
- No tienes remedio, hermano.
- Por eso somos gemelos hermanito –ríe.
El primer ataque llega muy rápido. No mentía cuando dijo que su poder aumento.
Tiempo…
Debo hacer tiempo…
Los ataques de Tarion son brutales, uno tras otro, no hay descanso, tampoco misericordia.
Necesito tiempo…
Esferas gigantes de poder me golpean fuertemente. Apenas puedo cubrir mi cuerpo de sus ataques, son veloces y voraces. Mi defensa es débil…
Solo…necesito tiempo…
Las explosiones a mi alrededor complican el panorama. Mis heridas no sanan con la misma velocidad de antes. Trato de resistir…
El tiempo es la clave de mi plan…
Tarion se detiene abruptamente.
- No eres el mismo, hermanito ¿Qué demonios pretendes?
- ¡no sé qué mierda hablas!
- Te has debilitado. Nuestra última pelea fue diferente. Tu oscuridad ha disminuido.
- ¿ahora reconoces mi poder, hermano?
- Claro no –sonríe- pero, es claro que planeas algo. Podrás ser un debilucho imbécil, pero eres bastante astuto…
- Me sorprendes, hermano. es la primera vez que me dices algo tan bello.
Se mantiene callado. Medita. Claramente algo sucede, él lo sabe perfectamente. Al igual que yo necesita todo el tiempo del mundo.
- Ay hermanito –suspira- no sé qué planeas, tampoco me interesa, pero morirás de una forma u otra. Debes pagar con sangre tu traición hacia mi…
- Tienes razón hermano…
Se queda pasmado en su lugar. Sostiene fuertemente su arma, sus nudillos parecen quebrarse alrededor de ella…
- Lo que hice fue horrible, peor aún, traicioné a mi propio hermano, mi sangre, mi hermano. te pido perdón, pero jamás me arrepentiré de lo que hice –silencio absoluto- en ese momento no pensé en ti, tampoco pensé en mí, solo pensé en el pobre muchacho que agonizaba despierto. En ese momento te odie por tus acciones. Tenías a un buen muchacho a tu lado, al principio pensé que él te podría llevar por el buen camino, que tratarías de ser una mejor persona y un mejor monarca por él. Al final me odié a mí mismo por permitir todo tu abuso hacia él, así que, le ofrecí la única salida que yo encontré, y lo volvería a hacer una y mil veces ¡solo para ver cómo te transformas en esa bestia asquerosa!
- ¡Bastardo! ¡¡TE MATARE!!
Tiempo…solo necesito tiempo…
. . .
Magnus Black
¡Que carajos haces!
Mi padre mintió…
Este no era el plan ¿Por qué cambia las cosas?
Gunnar llego a nosotros. mi madre lo encontró. Esta ileso al parecer. Las explosiones son constantes. El poder que se esparce alrededor es abrumador, son ráfagas gigantes, sacuden a todos en el campo de batalla. Son auras muy amplificadas, chocan entre sí, no encontramos la fuente, y tampoco encontramos a mi padre.
Esto es malo, muy malo.
Buscamos kilómetros a la redonda, y no encontramos las fuentes de destrucción. No tiene ningún sentido, se sienten muy cercanas, ningún poder tiene esa magnitud de alcance.
- ¿lo encontraron? –pregunta Lucien-.
- No hay rastro de ninguno…
- No…por favor…no –llora mi madre.