ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ

Capítulo 19

Capítulo 19

Kai

La mañana amaneció más luminosa de lo normal, o al menos así lo sentía. Noah, que desde que abrió los ojos no paraba de dar vueltas por la casa. Lo escuchaba tararear mientras abría cajones, cerraba puertas y revolvía su mochila por tercera vez.

—¿Noah…? —dije asomándome desde la puerta, medio adormilado—. ¿Qué hora es?

—Hola, son las seis y media iré al Rincón del Expresso —respondió con una sonrisa tan grande que me hizo olvidar cualquier rastro de sueño—. Tengo que ir a ver cómo van tus hombres.

—Iré contigo

—No, no es necesario que vengas conmigo.

—Almeno déjame llevarte allí.

—Está bien. Entones vístete rápido. Iré a darle el desayuno a Timi.

Se aceró a mí. Me beso, quiso separarse, pero no lo permití, lo tomé de la cintura y lo pegué a mí para abrazarlo. El rio, pero me devolvió el abrazo con más fuerza. Me miró con esos ojos miel y tomé su cara con ambas manos. Lo besé en la frente, su nariz, sus mejillas, sus ojos y sus labios. Noah hizo lo mismo. Y nos separamos sin ganas de hacerlo.

Noah era seguido por Timi que movía la cola por el desayuno.

Me metí a bañar. Analizando como había yo cambiado en tan solo unos meses con Noah. Como me he vuelto más cariñoso, más auténtico, más detallista. Y la verdad estaba orgulloso de mi mismo.

Salí. Hoy había junta de accionistas. Me quedé quieto pensando en que perfumé ponerme. Noah apareció atrás mío, y me abrazó. Empujó su cabeza por debajo de mi brazo, con la intención de que lo abrazara. Y así lo hice. Miró los perfumes y se dio cuenta de cuál era el problema. Tomó uno que era más acido

—Este me gusta más.

—¿El perfume o yo?

—Ambos. El perfume combina perfecto contigo.

Bese su cabeza y bajamos las escaleras. En la puerta de la casa Timi movía la cola como si esperara que lo llevemos también.

—Lo siento, hoy debes quedarte. —Dijo Noah mientras acariciaba la cabeza del cachorro.

—No hagas muchas travesuras mientras no estamos.

Salimos dejando al pequeño dentro de casa. Y nos pusimos en marcha a la cafetería. Noah iba feliz mirando el paisaje de vez en cuando.

Estacioné el auto fuera de la cafetería y nos despedimos dándonos un beso cariñoso.

—Te amo nos vemos más tarde.

—Yo también te amo. No se si podré venir a recogerte temprano hoy. Tengo una reunión importante y espero que no se demoren mucho. Pero prometo avisarte.

—Ok, pero avísame cualquier cosa, pero… no pelees, si está tu padre no lo golpees. Haz caso a lo que te dice el abuelo. Si quieres hacer algo que sea cuando él esté acabado.

—Usas las mismas palabras del abuelo no es justo.

—Tonto —Me besó y salió del auto.

Estaba por arrancar, pero vi a Noah despedirme con la mano. Me puse en marcha a la oficina. Pensando en cómo deshacerme de mi padre. No dejaría pasar lo que le hizo a Noah. No me importan las palabras ni del abuelo ni de Noah.

Llegue a la oficina. Uno de mis empleados abrió la puerta del auto, salí y le di la llave para que lo estacione.

Al entrar a la sala escanee el lugar en busca de la repulsiva cara de mi padre. Estaba allí, sentido y los inversionistas, mi abuelo, me senté y comenzamos la reunión.

—Hemos recibido todos los informes del presidente Kim y ha malversado nuestro dinero. Ha causado más deudas y problemas al no saber controlar a sus prestatarios. La mayoría de ellos no han pagado ni el diez por ciento de sus deudas. También nos informaron que los paquetes a Estados Unidos y a Rusia han llegado incompletos de lo que prometimos —Mencionó uno de los principales inversionistas. Se le notaba el disgusto.

—Eso… eso no es verdad —mi padre lo decía con la voz en desespero y enojo, supongo que de ser atrapado. —¡Los retrasos en los envíos los proveedores son los responsables, todos lo saben!

Los inversionistas mantenían miradas de desagrado. El silencio se extendió por la sala

—Por favor deje de mentir Sr. Kim, tenemos todas las pruebas —Dijo nuestro abogado.

Mi padre solo pudo bajar la cabeza con cara de disgusto, sabía que estaría enterrado en poco tiempo.

—Concuerdo con el inversionista Miller. Mi padre, el presidente Kim, ha generado más complicaciones operativas que beneficios financieros para la organización. Esta situación podría derivar en tensiones con nuestros socios estratégicos y poner en riesgo alianzas clave. En el contexto actual del alza del dólar, una pérdida de dichas alianzas representaría un impacto económico significativo —Dije tranquilamente. Ignorando la cara de desesperación de mi padre.

—¡Kai! —la voz de mi padre sonó por la sal, era amarga y llena de odio

—Padre —Respondí con venganza en mis ojos.

—Tu, tu, —Me señalaba con el dedo— Tu no tienes idea en lo que te estás metiendo.

—Y tú, solo sabes esconder la cola, como el perro que eres.

Sus ojos llenos de furia me miraban.

—Tú, maldito desgraciado, ¡no estarías aquí si no fuera por mí! ¡El puesto que tienes es por mí! —Su voz sonó pesada.

—Te equivocas, estoy aquí por mi madre y por mis méritos.

Vi sus puños apretarse. Verlo así era gratificante para mí. Un paso más para mi venganza.

—La interrupción de las relaciones con nuestros principales mercados podría traducirse en una disminución sustancial de ingresos, y el proceso de recuperación para alcanzar los niveles de rentabilidad proyectados para este año podría extenderse para más de quince años —Soltó mi abuelo con tranquilidad calculada. Para evitar que la situación escale. Pero sus ojos había deleite, deleite de ver a mi padre comenzar a romperse.

—Señor Kim —Mi padre miró a mi abuelo. —Usted planeo esto verdad.

—No lo hice —Respondió el abuelo mirándolo directamente— Pero, todos aquí hemos visto que has cometido innumerables errores. Y la organización lo está pagando.

—Yo mejoré la organización desde que me casé con su estúpida hija. —Gritó mi padre golpeando la mesa.




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