ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ

Capítulo 32 Parte II

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Cuando el auto se detuvo, el viento helado se coló por la puerta abierta, cortándome la piel como cuchillas. El aire denso, el olor a metal, a pólvora vieja, a traiciones que aún respiraban en esas paredes.

Me sacaron a empujones, arrastrando mis pies entre la nieve ennegrecida por el aceite. No me importaba el dolor en mis costillas, ni las quemaduras en las muñecas. Solo quería ver a Kai. Solo necesitaba una mirada.

Lo bajaban del otro auto, sus ojos inyectados en sangre, pero con esa expresión… que nunca le había visto. Una mezcla de rabia contenida y de protección salvaje. Sus labios se movieron, inaudibles, pero yo entendí.

—Noah.

Mi nombre en su boca fue suficiente para que mi corazón volviera a latir.

Intenté acercarme, pero las manos que me sujetaban me obligaron a caer de rodillas. Vi cómo también lo empujaban a él, haciéndolo caer a mi lado. Fue entonces cuando escuchamos esa risa. Esa maldita risa.

—Vaya, vaya… qué hermoso cuadro familiar. —dijo un hombre mayor.

El hombre estaba sentado en una silla metálica, rodeado de hombres armados. Todo en él gritaba poder podrido, uno que no se limpiaba con dinero ni con balas.

—Déjalos en paz —gruñó Kai, erguido, desafiándolo aún con la cara golpeada—. Tu problema es conmigo, no con ellos. Te daré el acuerdo que quieras.

El hombre rio. Una risa lenta, burlona, venenosa.

—¿Tu creías que firmando un acuerdo te librarías?, pues adivina tu estúpido padre vino a verte, para destruirte y nosotros tomaríamos el lugar de jefes en la organización. Pero para eso teníamos que destruir tu punto débil —dijo con desdén—. Y este —me señaló con asco— este es tu punto débil.

Un golpe brutal en la cara me sacó de la conversación. La sangre me llenó la boca, pero no solté ni un quejido. No le daría el gusto.

Los peludos gruñeron desde su transportín. El hombre gruñó disgustado y se levantó acercándose a ellos. Una estúpida y desagradable sonrisa apareció en su rostro, pateó el transportín, logrando la reacción de mis niños. Su lloriqueo resonó por toda la sala.

—Déjalos idiota. —Gruñí.

—No te acerques a ellos. —Gruñó Kai con más fuerza.

El hombre nos miró triunfante, encontró nuestro punto débil. Se agachó, abrió el transportín, los niños gruñeron, Tempu se lazó sobre el para defender a sus hermanos. Pero… el hombre lo tomó y cerró la reja. La sangre abandonó mi cara y mi corazón fue a mi estómago. Miré a Kai quien tenía mí misma expresión.

El hombre se paró frente a nosotros con Tempu en la mano.

—¡Bájalo, te daré todo lo que quieras, la organización, la droga, el dinero! ¡TODO! Pero bájalo por favor.

—Por si no te has dado cuenta ya lo tengo todo Kai. O al menos lo tendré después de tú caída.

Todos rieron fuerte por las palabras de aquel desgraciado.

—¡BÁJALO POR FAVOR! —Grite con el corazón en las manos al ver a Tempu retorciéndose.

—¡Pequeño desgraciado no te atrevas a hablarle así al jefe! —Me pateo en la cabeza uno de los hombres.

—¡Oye tú, no lo toques! —Gruñó Kai en tono de jefe.

—¡Kai creo que aún no entiendes quién manda aquí!

—Solo déjalos ir. Si quieres solucionar algo hazlo conmigo. Te lo ruego.

—Lo solucionaré contigo, este simple barista y estos bastardos.

Apareció Lyra de las sombras.

—Esto pasa por haberme humillado Kai. Rompiste nuestro compromiso para irte con un maldito barista que lo único que puede darte es café. Yo pude poner el mundo a tus pies. Pero lo peor fue cuando la noticia llegó a los idiotas de la organización. Todos me humillaron y dudaron de mi control.

—Bien si lo que quieres es que me case contigo ¡Lo haré! Solo déjalos ir Lyra. Ellos no están metidos en nada de esto.

—Kai debiste pensarlo antes. La humillación no es algo que se resuelva fácil.

—Dime como quieres que me humille. Así estaremos a mano.

—Tengo varias ideas mi amor. Pero la venganza sabe mucho mejor que simplemente humillarte. Y la mejor venganza es la que te dejará roto de por vida.

El silencio se propagó por el lugar.

—Dime Kai a quien debo matar primero para romperte… Probemos con el pequeño Noah. —Me apuntó con la pistola y Kai saltó en seguida, pero sin moverse estaba sujetado por tres hombres. Pero yo ni me moví, solo la miré a los ojos a lo que ella hizo una mueca y me golpeó con el arma provocando que la sangre corra por mi cara. —Tengo una mejor idea, matar a Noah sería divertido, pero quiero que te rompas de a poco Kai. Quiero que agonices por dentro y tengo una mejor idea. Verdad padre. —Lo último dijo mirando a su padre con una sonrisa podría.

El jefe sonrió a las palabras de Lyra. Además, en sus ojos había una chispa de satisfacción por la situación. Él entendió a lo que se refería Lyra. Así que sacó su arma y… le disparó a Tempu, que aún lo tenía preso en sus brazos. Para después reírse al ver la cara de Kai y mía.




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