ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ

Capítulo 59

Capítulo 59

Noah

La casa olía a pavo recién horneado, a especias dulces, a hogar. Desde temprano había estado en la cocina, preparando el pavo. Kai me había ayudado a poner la mesa, aunque más bien se dedicó a robarme besos cada vez que pasaba cerca de mí. Timi, Mochi y Daifuku también habían estado rondando por ahí.

El abuelo llegó poco después del almuerzo, cargando una botella de vino.

La tarde transcurrió entre risas, música suave de fondo y pequeños juegos con los peluditos. Timi llevaba un gorrito de Navidad, que Kai insistió en ponerle. Daifuku jugaba con las esferas de adorno. Los cuales rompió dos, pero no dijimos nada. Y Mochi se acurrucaba en la alfombra, viendo todo como el emperador de la casa.

La mesa estaba servida.

—Vamos a brindar —dijo el abuelo, levantando su copa—. Por esta familia, por la vida… y por los nuevos contratos.

Chocamos las copas suavemente. Y la cena fue perfecta. El pavo quedó increíblemente y el pastel de frutas que hice en la mañana fue un éxito absoluto.

—Esto está mejor que en cualquier restaurante de lujo, Noah —dijo Kai, dándome un beso en la frente—. Me estoy malacostumbrando.

En el reloj comenzaba a marcar las doce.

Nos dirigimos al árbol, donde los regalos esperaban. Los peluditos disfrutaban con sus regalos. Fueron los más premiados. Kai con picardía y me extendió una caja, perfectamente envuelta en papel negro con un lazo rojo.

—Esto es para ti, Noah —Dijo mientras yo desenvolvía el regalo. Dentro, encontré un cuaderno y un bolígrafo, grabado con mi nombre… y también un collar de un grano de café.

—Es para que escribas todo lo que se te ocurra —dijo Kai, sonriendo.

—Es perfecto, gracias.

Luego fue mi turno. Saqué de debajo del árbol para Kai.

Dentro de la caja había una caja, con nuestras iniciales grabadas en la portada, y dentro, la primera nota escrita por mí. "Para el hombre que entró a mi vida con el sonido de un tintineo, gracias por cada recuerdo y cada te amo."

Kai se quedó en silencio, pasando sus dedos por la textura de la caja, como si fuese muy valioso. Luego me besó, sin decir nada más.

El abuelo nos interrumpió carraspeando fuerte. Y sacó dos cajas grandes y pesadas.

—Esto es para ustedes, —dijo. Cuando la abrimos, El de Kai una katana tradicional que gritaba autoridad. El mío portarretratos múltiple para llenarlo de fotos.

Después el abrió su regalo por parte de ambos. Un hermoso reloj que gritaba autoridad.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.