ʟᴀ ᴍɪꜱɪóɴ ᴅᴇ ᴄᴜᴘɪᴅᴏ ᴅᴇ ʟᴀ ᴍᴀꜰɪᴀ || ʙʟ || ᴏʀɪɢɪɴᴀʟ

Capítulo 67

Capítulo 67

Noah

Desperté antes que el sol. La emoción no me había dejado dormir, pero no me importaba, mi energía estaba a mil.

—Kai… —susurré, pero no se movió.

Sonreí travieso y lo sacudí un poco.

—Kai… amor… despierta.

—Mmm… hermoso, es muy temprano —refunfuñó, dándose la vuelta para esconderse bajo la almohada.

—Kai, despierta. Hoy conoceremos a nuestro hijo. ¡Kai!

Mis palabras surtieron efecto porque abrió un ojo, mirándome medio dormido, pero sonrió cuando vio la emoción en mi rostro.

—Eres peor que un niño en Navidad —rio, pero su tono era dulce, como si mi emoción le hiciera feliz.

—¡Hey TU me lo propusiste anoche!

Salí disparado de la cama, directo a la cocina. Mis pies descalzos sonaban sobre la madera mientras buscaba a mis peluditos.

—¡Timi! ¡Mochi! ¡Daifuku! —los llamé.

Me agaché, los abracé fuerte y besé a cada uno. Sentía que necesitaba su bendición.

—Hoy iremos a buscar a su hermanito —les dije.

Preparaba el café cuando escuché pasos en la escalera. Giré y allí estaba Kai, bajando… en puro bóxer, su abdomen marcado al descubierto.

—Me encanta ese hombre —solté sin pensar, mordiéndome el labio y suspirando fuerte.

—Y a mí me gusta ver a mi hombre con mi camiseta —dijo, acercándose y jalándome suavemente para quedar frente a frente, a centímetros.

—Buenos días, esposo —susurró, besando mi nariz.

—Buenos días, esposo Kim —dije, sonrojándome.

—¡Agh! —me quejé, girando la cabeza al sentir algo filudo en mi espalda.

—Mochi… —dijo Kai, atrapándolo antes de que pudiera trepar más alto. Me lo pasó con suavidad—. Aquí tienes a tu asaltante.

—Mochi… —dije en tono de regaño—. ¿Qué te he dicho de saltar a mi espalda?

Kai levantó mi camiseta que traía puesta y revisando mi espalda con detalle.

—Ninguna marca que no haya estado antes —susurró coqueto, mordiéndose el labio.

—¡Kai! —le empujé—. Tonto.

Él solo se rio, esa risa que me desarma.

Subimos al cuarto después de desayunar. Me acerqué a la cómoda y saqué las cajitas de nuestros anillos. Nos los quitamos con cuidado, uno por uno, colocándolos sobre la tela suave.

Entramos a bañarnos y, como siempre, terminé recostado con mi espalda pegada a su pecho. Sus brazos me rodeaban, como si temiera que me fuera a desvanecer.

—Amor como crees que sea nuestro hijo— pregunté apretando sus brazos.

—Espero que tenga tu hermosa sonrisa— respondió besando mi cuello.

—Tonto.

Rio pegándome más a su cuerpo, como si esperara a que se fundieran.

—¿Crees que lo encontremos? —Mi mirada bajó a mis manos.

—Claro que lo encontraremos, estoy seguro de eso Noah. O podemos buscar otros medios para construir nuestra familia si no lo encontramos en el orfanato.

—¿Otros medios? —pregunté dudoso.

—Si como talvez buscar un vientre de alquiler o algo parecido. Ambos somos hombres y por desgracia no podemos tener un hijo de forma convencional.

Mi silencio llenó la habitación, la frase “ambos somos hombres” puede sonar normal, pero sabía en mi interior que de cierta manera era una traba para nuestros planes futuros.

Kai notó mi silencio y sus manos tomaron con firmeza las mías.

—Amor no te preocupes, puede que ambos seamos hombres, pero eso no va a impedir que construyamos nuestra familia.

—Gracias Kai… —Lo dije, pero aún me sentía inquieto.

—Sabes amor. Tengo un buen presentimiento de que encontraremos a nuestro pequeño en el orfanato.

—¿En serios? —Giré mi cabeza hasta quedar de frente.

—Claro que sí. Y se que lo encontraremos cuando una flecha golpee nuestro corazón ya lo verás. Te lo prometo.

Su agarre se hizo más fuerte y cariñoso, regalándome esa calma y confianza que me faltaba en ese momento. Yo sabía que las promesas de Kai eran ciertas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.