O N L Y

CAPÍTULO 17

"Nuevos comienzos es lo que necesitamos y merecemos"

Tranquila—dijo Iker mientras se acercaba a él—Está vivo, aún respira.

Buscó el lugar donde le había disparado.

—¡Aquí está!—soltó un suspiro—fue en la pierna, solo vamos a llevarlo dentro.

Solo asentí y le ayudé a recargarlo en nuestros hombros. 
Mientras caminábamos no había sonido alguno, me sentía tan culpable.

—Él está bien, solo desmayó del dolor—sonrió para tratar de calmarme.

—No, no está bien, si no fuera tan impulsiva no habría pasado esto. De alguna manera u otra siempre tengo que hacer algo para dañar a los demás—dije culpandome por lo que había pasado.

Al llegar cerramos la puerta lo mejor que pudimos, entramos a la casa y lo recostamos en mi habitación. 
Vi a Iker sacar la bala de la pierna derecha de Mateo. 
Vi en su rostro que dolía aquel disparo, estaba sudando.

—Logré sacarla, ahora solo debemos esperar.

—Me quedaré aquí con él, quisiera estar aquí, cuidaré de él—Iker asintió y salió de la habitación.

Me acerqué a Mateo, tomé una silla y me senté a su lado, tomando su mano y acariciándole con la misma fue que le hablé.

—Perdóname, quiero que estés bien, fui una completa tonta al disparar. Espero puedas escucharme y entiendas que no quería hacerte daño, llevo meses intentando encontrarte.

Solo podía verlo en aquella cama, verlo sin que él pudiera hacer lo mismo, su rostro estaba pálido y sus labios parecían estar deshidratados. 
Su piel estaba sucia, así que fui por agua y un trapo para poder limpiarlo.

Suavemente limpiaba su rostro, mojaba aquel trapo lo exprimía y volvía a pasarlo por su rostro.
Sujeté sus manos y de igual manera las limpié.

Su ropa estaba sucia parecía que había sufrido bastante.

A las pocas horas Iker entró con comida me despertó ya que me había quedado dormida.

—Tienes que comer algo—acercó el plato a mi y lo tomé.

—Gracias—sonreí—Siempre terminas cuidándome a pesar de todo.

Él asintió y salió de la habitación. Comía aquello que Iker me había dado cuando noté que Mateo despertaba. 
Coloqué el plato en una mesa que se encontraba cerca.

Se sentó rápidamente mientras intentaba ponerse de pie.

—¡Mateo, Mateo!—lo tomé de la mano—Soy Xay.

Él se sentó nuevamente apretaba los ojos intentado verme.
Me miró y se quedó unos segundos sin creerlo.

—Xay—dijo con alivio.

Me abrazó con todas las fuerzas que tenía, estaba feliz de poder verlo nuevamente.

—Xay, por fin te encuentro—besó mi frente mientras me observaba toda—Es increíble que pudiera encontrarte.

Lo miré triste y bajé la mirada intentado tomar valor para decirle.

—Y-yo... lo siento mucho—tomé su mano— Fui yo quien te disparó.

Su sonrisa se desvaneció, quitó su mano de la mía y las puso en mi rostro, lo alzó para que pudiera verme.

—Fue un accidente—sonrió—No harías nada para lastimarme.

Le di un abrazo fuerte.

—Te extrañé tanto, de verdad que... pensé que te había perdido, pero ahora estás aquí y eso es lo importante.

—Me da mucho gusto que puedas estar bien. También Iker, estoy seguro de que te protegió cuando no estuve.

Solo asentí y le di un beso, el cual respondió y sonrió.

—Extrañé tanto esto—besó mi mano.

—Debes descansar, voy por comida, descansa en lo que regreso.

Salí de la habitación cerrando la puerta, bajé por las escaleras, y calenté algo de la comida que había hecho Iker.

—¿Cómo está?—preguntó Iker mientras caminaba hacia a mi.

—Ya le dije... está bien, pero aún debe descansar.

—¿Y tú?

Me miró sin perder detalle de mis expresiones.

—¿Yo?—asintió—Estoy bien, siento algo de paz en realidad, la preocupación ha disminuido al saber que él está bien. Ahora solo quisiera saber el paradero de mi hermana y de Valeria.

Él bajó la mirada.

—Siento que soy muy egoísta, he estado protegiéndote y a ella a penas la pronuncio no merece a alguien como yo.

Fui hacia a él y le di un abrazo.

—No es tú culpa, cuando la veas se honesto, dile lo que sientes realmente así evitarás que ambos se lastimen más.

Asintió para luego subir las escaleras con dirección hacia su habitación.

Serví aquel plato y subía con cuidado la comida. Abrí la puerta mientras sostenía con una sola mano el plato. 
Lo puse en la mesa y Mateo lo tomó. 
Comenzó a comer y yo solo podía mirarlo, era increíble volverlo a ver. 
Sonreía cada que lo veía.

—¿Por qué la sonrisa?

Alcé las cejas mientras lo miraba ya que no había entendido.

—¿Perdón?.

—Veo que sonríes mucho y me da curiosidad saber por qué.

—Es por ti—me sonrojé—te veo y lo único que puedo hacer es justo eso... sonreír.

El sonrió mientras continuaba comiendo. 
Luego de haber terminado me acosté a su lado.

—¿Por qué no respondiste cuando se me calló la lámpara?—pregunté

—Intenté buscarte pero ya no estabas ahí, escuché a Mel y a Valeria gritar y fui con ellas, pero ya no las encontré, no sabía por donde ir, y pasé la mayor parte del tiempo buscándote, pero fue imposible no tenía como ubicarme y eso hizo que me perdiera durante semanas en el bosque.

—El mapa lo tenía Iker, el fue quien me sacó de ahí, estuvimos un tiempo en los refugios hasta que nos alejamos y llegamos aquí.

—En cuanto me recupere saldremos de aquí, iremos a otro lugar, encontré un refugio no muy lejos de aquí.

Asentí luego de un rato se quedó dormido. Y decidí salir de la habitación.

Me quedé en la sala y poco a poco me quedaba dormida. 
Cabeceaba hasta que sentí que alguien me sostuvo. 
Miré con dirección hacia arriba y era Iker quien sonreía.

Me tapó con una sábana y se sentó a mi lado. 
Me recargué en su hombro y sentía que me acariciaba el cabello. 
Hasta que me quedé dormida.

—Vane, mírame, no te muevas de aquí. Voy rápido por algo y regreso.




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