O N L Y

CAPÍTULO 18

"Tenemos versiones de nosotros mismos y no las conocemos"

–¿QUIÉNES SOMOS?–

Asentí para luego tomar mis cosas y acomodarlas, mientras platicaba con Iker.

—He tenido varios sueños, creí que al saber la verdad de mi origen estos pararían pero no es así. Creo que estoy teniendo más de cuando era pequeña, cuando era solo una niña.

—Tal vez no toda la verdad se te dijo. Quizá haya algo más que no te dijeron.

—No sé quién soy en realidad y eso es lo que he buscado durante tanto tiempo.

Alguien abrió la puerta y vimos entrar a Mateo quién venía acompañado de un hombre de unos 50 años.

—Xay, te presento a mi padre.

Aquel hombre se acercó a mi y colocó su mano para estrecharla.

—Mucho gusto Xay soy Oliver Lennox.

Me quedé callada unos segundos y reaccioné de inmediato, estreché su mano y sonreí. 
Aquel hombre parecía muy educado y bastante refinado. A pesar del lugar en el que nos encontrábamos.

—Mucho gusto, le presento a Iker es mi amigo.

Aquel hombre se acercó a él y le sonrió.

—Mucho gusto Iker, alguien también me habló de ti.

Vi a Mateo ponerse nervioso.
Mientras que Iker trataba de disimular la incomodidad que esto le causaba.

—Un gusto señor Oliver, nos da gusto que pudiera encontrar a su hijo. Esperemos que puedan estar así por un tiempo más.

Él asintió mientras lo tomaba del hombro.

—Así será, pero fue un gusto conocerlos, los esperamos en la cena, queremos que se sientan bienvenidos y en casa.

Ambos asentimos y lo vimos salir.
Mateo se fue con él y cerró la puerta.

—Eso fue bastante incómodo—dije mientras tomaba la perilla de la puerta.

—¿Saldrás?—Preguntó Iker.

—Sí debo tomar un poco de aire esto...—observé todo el lugar—me vuelve loca.

—Entonces iré contigo—Sonrió.

Ambos salimos y coco salió corriendo. 
Vimos a lo lejos a Mateo con aquella chica cuyo nombre había olvidado. 
Estaban sentados riendo junto con su padre. 
Ella le tomó la mano y sonreía descaradamente.

Miré que Iker también los miraba.

—Sabes siento que he visto a esa chica, en alguna parte solo que no recuerdo en donde.

—Ahora será parte de mis pesadillas—Vi a Iker reír.

—Solo vayamos a otro lugar.

Al llegar la cena todos nos reunimos, y alguien más se nos unió. 
Estaba molesta, y pensaba seriamente en irme de aquel lugar, pero no podía hacerlo por más que quisiera.

—Adelante, espero que sea de su agrado.

Asentimos y decidimos cenar.

—Escuché que Ava es parte de tu pasado—dijo aquella chica mirándome.

—¿Perdón?.

—Sí, Mat me dijo algo de eso, debe ser difícil tener algo que ver con ella sobre todo cuando es la responsable de todo el caos que hay.

Miré a todos intentando no incomodarme pero estaba apunto de agotarse mi paciencia.

—Sí, creo que debió ahorrarse esa información. —dije sin antes pensarlo.

Ella sonrió mientras metía un poco de comida a su boca.

—Supongo que es difícil asimilar quién eres, perdón, no saber quién eres.

Me iba a levantar de la mesa pero Iker me detuvo.

—Muchas gracias por la cena, pero debemos descansar—Dijo Iker para evitar una discusión.

Mateo se quedó callado, no podía creer que estando en este lugar cambiara tanto. 
Ambos nos levantamos de la mesa y salí de ahí. 
Mateo nos siguió y me habló.

—Xay, debes escucharme.

Seguí caminando mientras Iker iba a mi lado.

—¡Xay!—gritó.

—Es mejor que la dejes un momento, no puedes simplemente disculparte así, para luego ignorar lo que los demás dicen frente a ella y quedarte callado—dijo molesto Iker.

—¿Ahora eres su protector?—rió—aprovechas cada segundo para poder estar con ella, ahora que sabes que no somos nada.

Él fue hacia a Mateo para ponerse frente a él.

—Chicos por favor, no es momento de estas estupideces. Es mejor que nos vayamos a descansar y pensemos todo mañana.

Ellos no escucharon y siguieron discutiendo.

—¿Qué pasó contigo Mateo?, estoy seguro de que este no eres tú.—habló Iker.

Mateo se quedó callado, mientras Iker regresaba conmigo a nuestra habitación.

—Hay algo mal en él, su actitud no puede ser así. Es imposible que él actúe de esa manera—habló Iker tomando asiento en la cama.

—Lo sé, siento que tiene que ver con su padre. No quiero ser pesimista pero... no creo que esto mejore.

Decidimos dormir después de tantos comentarios fuera de lugar me tenían cansada y aunque me daba gusto que Mateo encontrara a su padre no podía evitar sentirme mal por la actitud que recientemente tenía.

—Está es la salida—Apuntó con el dedo aquel viejo mapa en donde ahora nos encontrábamos.

—Pero, ¿Cómo no vendrás conmigo?—solté unas lágrimas.

—Iré detrás de ti, pero no te detengas voy a sacarte de aquí—sonrió para luego darme una palmada en la espalda.

—Max, es una mala idea, a los dos no irá mal.

—Prometí que te sacaría de aquí, no importa lo que pase debes irte—Me miró fijamente a los ojos.

Caminamos por unos pasillos estos se encontraban solos, íbamos sigilosamente evitando hacer cualquier ruido que pudiera alertar a los veladores.

—Vamos por aquí—señalaba con la mano mientras pasábamos por un puerta.

Al llegar vi a Max tomar una llave y abrir otra puerta que se encontraba cerrada.

Intentó abrirla pero la llave se quebró haciendo que no pudiéramos salir. 
Oímos unos pasos y una sombra que provenía de la habitación. 
Nos escondimos rápidamente donde pudimos.

Aquel guardia tomó la perilla de la puerta que previamente habíamos intentado abrir.

Trató de abrir y se dió cuenta de que la llave estaba rota. 
Tomó su radio transmisor rápidamente y alertó a todos.

—Acabo de ver una llave en una de las puertas principales, necesito que vean a todos los huéspedes no debe faltar uno solo.

Miré a Max muy asustada cómo haríamos para poder regresar. 
Vimos salir al guardia y salimos rápidamente, pude llegar a tiempo a mi habitación.




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