O N L Y

CAPÍTULO 31

–NO HAY OPCIÓN–

Nora frunció el ceño hasta que me miró directamente. 
Sus ojos reflejaron sorpresa, para luego acomodar una sonrisa en su rostro.

—Quién diría que aquí también nos encontraríamos—Entró y se colocó a mi lado—¿No dirás nada Mel? Pareces haber visto un fantasma—rió mientras oprimía el botón al último piso.

—Ya sabes, no acostumbro a decir mucho—. Hablé para evitar aquel silencio incómodo.

—Creí que estarías en los laboratorios principales, a mi ya me dieron mi nuevo puesto. Seré encargada de los niños del  último piso. Al parecer el científico que estaba acargo de ellos acaba de fallecer esta mañana.

—¿Quién se encargaba de ellos?—. Pregunté mirando hacia enfrente.

—EL científico Cooper, era un anciano ya, la verdad es que ya había dado todo de sí—hablaba mientras yo solo perdí el interés y dejé de escuchar.

Aquel hombre a quien yo había conocido había muerto, y así la vida se iba en cuestión de segundos, lamentaba su muerte pero sobre todo el no haber podido agradecerle.

—En fin, ¿Pero fue bueno no?—.Me miró al terminar de hablar, esperando una respuesta de mi parte.

—Sí claro, ya hacia falta—Dije titubeando un poco.

—Aún no puedo creer que pudieras traicionar a la tarada de tu hermana—rió mientras me miraba.

—Ni siquiera se lo esperó—dije fingiendo darme alegría.

—No sé cuál fue la mejor—hizo una pausa—El disparo con la flecha o que la trajeras a la boca del lobo. ¿Tú que dices?.

Me quedé callada, tragué saliva e intenté verme fuerte pero aquella noticia me llegó como un balde de agua fría.

—¿No me digas que ahora te sientes culpable?—rió mientras movía la cabeza negando—Eres igual o peor que yo, a tu propia familia le hiciste daño y lo has planeado desde hace años, no sé cómo Xay te pudo creer, incluso te amó, probrecita siempre quedará como la víctima ante todo, ciertamente me da mucha alegría saberlo, esa estúpida merece la muerte.

—Bajaré aquí —.dije mientras oprimía el botón.

El elevador se detuvo y salía de este.

—Entonces Xay... Debes sentirte tan traicionada—Me volví hacia a ella rápidamente y me dió un golpe en el rostro.

Caí al suelo y toqué mi rostro. Me puse de pie rápidamente mientras intentaba sacar el arma que ocultaba bajo mi suéter.

Ella sacó un arma y decidí correr a unas de las habitaciones de aquel piso.

Cerré la puerta y saqué el arma, oía su voz y el sonido de sus zapatos.

—Vamos Xay...que cobarde—disparó a la puerta haciendo que me moviera de lugar.

Disparé por el vidrio de la puerta, haciendo que Nora se escondiera.

Escuché el sonido de la puerta romperse.

Al entrar estábamos las dos frente a frente.

—Esto es sin arma—Arrojó el arma al piso haciendo que cayera lejos de las dos.

Hice lo mismo y ambas nos fuimos a los golpes. 
Se fue hacia a mi dándome un derechazo justo en la boca; provocando que diera varios pasos hacia atrás. Al retomar la vista hacia ella, le di otro golpe igual haciendo que ella cayera al piso, me subí en ella dando golpes repetidos hacia su rostro.
Ella me tomó del cabello haciéndome hacia atrás. 
Por la reacción caí al suelo, Nora comenzó a ahorcarme, trataba de quitarla de encima de mi pero el aire se me estaba agotando. 
Intenté ponerme de pie pero la fuerza se me estaba yendo.

Intenté buscar algo que estuviera al alcance de mis manos, sentí una de las armas; la tomé y le di un golpe en la cabeza, ella cayó a lado de mi. 
Llevó sus manos a su cabeza intentando para luego ponerse de pie.

Decidí darle un derechazo con mi pie, ella cayó inconsciente al suelo.

Conseguí unas cuerdas que se encontraban en el lugar, la até bastante fuerte. Dejándola amarrada a una de las mesas de bastante grosor. 
Terminé dejando un trapo amarrado en su boca.

Salí dejando cerrada la puerta. 
Le puse llave y decidí ir nuevamente hacia el elevador. 
Me dolía el rostro pero porfin me se me había dado la oportunidad de vengarme de Nora.

—Me duele el rostro—sonreí un poco provocando un pequeño dolor en el contorno de mi labio inferior—Pero a valido toda la pena, esa maldita porfín recibió lo que merecía. 

Escuché sonar el radio transmisor en el piso cerca del elevador, se había caído cuando Nora me golpeó. 
Lo tomé y decidí escuchar.

—Listo Xay—Reconocí la voz era de Iker—Ya puedes ir al último piso y a todos los demás, por cierto buena pelea con Nora, ya se lo merecía—rió un poco.

Solté una risa mientras me introducía en el elevador.

—Voy para allá les aviso de todo, ya saben que hacer después. Y en cuanto a Nora, estén al pendiente de que no se escape.

—Por cierto Mateo solo consiguió un autobús, y pudimos comunicarnos con los del laboratorio de nuestra Ava, vendrán a recoger a los chicos en cuanto salgan.

—Muy bien me encargaré de que todos salgan, por cierto, me avisas cualquier cosa, necesito que nadie suba por el momento.

—No te preocupes, acabo de parar el elevador y la puerta de las escaleras que lleva al segundo piso, máximo tienes 40 minutos para sacarlos a todos.

—Gracias, te veo después.

Dejé el radio y me dirigí al último piso. 
Al llegar fui directo a las habitaciones, coloqué mi tarjeta a la puerta y esta se abrió.

Había solamente mujeres, todas se encontraban sentadas en sus camas. Había desde niñas de 5 años a jóvenes de aproximadamente 17 años.

—Bien escúchenme, voy a sacarlas de aquí, necesito que la mayor venga hacia a mí.

De entre ellas se puso de pie una chica pelirroja bastante alta.

—Yo soy la mayor, ¿En qué puedo ayudar?.

—¿Cuál es tu nombre?—pregunté rápidamente.

—Elisa—dijo con un poco de timidez.

—Bien, Elisa necesito que reunamos a todas y salgan de aquí, bajaran por las escaleras, no tomen el ascensor ¿De acuerdo?—Ella asintió y continúe explicandole—Bien en cuanto todas salgan, cierren la puerta y lleguen al tercer piso, hay una puerta que conduce a un techo, saldremos por el otro edificio que está junto a este, cruzarán la puerta  que se encuentra en ese edificio y bajaran por las escaleras, saldran por la puerta trasera, ese edificio aún no está terminado así que no se preocupen, en cuanto lo hagan habrá un autobús, necesito que suban en el y se mantengan abajo, ¿Todo bien?—Elisa asintió nuevamente—Está bien, los llevaran a una salida, pero necesito que confíen en las personas que los llevarán. En cuanto lo hagan deberán ocultarse lo más que puedan alguien los recogerá y los llevarán lejos de aquí. Ahora me iré, confío en ustedes. 
 




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