Obertura

Capítulo 5

En las buenas y en las malas 
 

Nada mejoro mientras iban creciendo, pues a los catorce años, Summer había visitado el hospital por varios golpes graves recibidos a manos de su padre, su cuerpo siempre estaba cubierto de golpes.

Su padre seguía bebiendo y había perdido el buen empleo que tenia, logrando que el dinero se volviera cada vez mas justo para los gastos.

Ella estaba más delgada que la mayoría de chicas a su edad y tuvo un desarrollo tardío, ocultaba su cuerpo debajo de ropa que le quedaba muy grande, ya que su padre no se preocupaba demasiado por su ropa y siempre terminaba usando ropa que una pariente lejana de su padre enviaba para ella después de ser usada por sus hijas quienes eran más grandes que Summer.

No era un icono de la moda y los compañeros de su escuela se reían de ella, Azul siempre le decía que era fuerte y muy valiente, ella soportaba cosas que los chicos de su edad ni siquiera imaginaban.

"Viviendo con el enemigo" era esa la realidad que vivía Summer.

En el hospital ya la conocían,  una enfermera la apodo "la chica desastres" ya que su padre, cuando la llevaba al hospital siempre decía que fue un accidente. Summer no podía hacer nada más que decir que su padre decía la verdad y que todos eran accidentes, muchas veces estaba cansada de ir al hospital y cuando no era nada que debía ser atendido se atendía ella misma.

"A este paso seré enfermera"  pensaba cuando se descubrió leyendo libros de medicina para saber cómo tratar sus heridas.

La enfermera de cabello rubios bromeaba con ella cuando llego fingiendo que se  cayo de un árbol, como si ella supiera trepar uno, lo más seguro es que caería si trataba de hacerlo, pero nunca se lastimaría tanto.

―Tienes mala suerte chica, espero que nunca estés en un área donde los temblores o tornados sean muy frecuentes, porque no se qué pasaría.

"No entiendo su sentido del humor" pensó mientras fingía que sonreía al chiste que hizo. Suspiro pensado que ella solo intentaba que su "mala suerte" se tomara con humor, pero no era su mala suerte lo que provocaba aquellos.

Su padre la llevo de regreso a casa y sin bajarse del auto la miro entrar, para luego irse a trabajar, no dijo nada más, solo la dejo no le importaba si ella comía o asistía a la escuela, para él ella no era nada más que un cero a la izquierda, un error o la asesina de la mujer que amo.

Entro, siendo recibida por la Soledad de la casa que ya era tan familiar, se dirigió a su habitación y tomo el calendario que tenia donde contaba cuando le faltaba para tener la mayoría de edad y largarse de su casa. Summer solo debía soportar cuatro años más.

Ahora agradecía que tuviera catorce, falta tan poco para ser libre, ella saldría saldría de aquella casa, dejaría atrás todo sin ver atrás, nada la detendría.

Miro la foto de su abuela y la de su madre, soltó un suspiro mientras baja a fingir que nada sucedía y hacia la limpieza e ignoraba el dolor que tenía en el brazo dislocado.

***

La relación entre Azul y sus padres empeoro, cada día hasta que su padre se canso de los llantos de su madre por el bebe que habían perdido y solo a unos días del cumpleaños doce de Azul tomó sus cosas y las dejó.

―¡ESTOY HARTO DE ESTO! ¡HARTO DE TI, DE TUS LAMENTOS, DE TUS MALDITOS CELOS, YA NO PUEDO SEGUIR CONTIGO!― le gritó a su madre. ―No eres para nada la mujer que conocí, mírate estas todo el día en pijama, no te arreglas, no te duchas. No eres para nada lo que un día pensé que amaba.

―Deja de decir eso sabes que estoy mal por...

―¡Por el bebé! Pues te tengo noticias yo también sufrí esa pérdida pero sigo aquí.

―Pero tú no lo tenias en tu vientre. ― con ambas manos acuno su vientre. ― no es para nada lo que yo siento, aunque la culpa de seguro si es igual que mi dolor.

―Y empiezas con eso de nuevo ¿No?, sabes perfectamente de quien fue la culpa de que el bebé no se lograra.

―Deja de culparme por tu actos, sabes perfectamente que ese día pare en el hospital fue por ti y tu amante, con la que de seguro te reías de lo fea y gorda que me estaba poniendo.

―¡Ja! ¡Vamos Lisa estás loca! Bebería de meterte a al manicomio como pensé desde hace unos meses.

―No estoy loca, tu lo único que deseabas era sacarme de la casa para meter a tu  zorra a la casa y no tener que gastar en hoteles.

―¡Pues sabes que si! ¡Ya me cansé! No me importa lo que digas, estás loca. ―con uno de sus dedos golpeo su cabeza.

―¡YO NO ESTOY LOCA!

―Silencio, no quiero oírte nunca más, es por eso que me voy, me irrita todo de ti, tu cara, tu voz, ya no te soporto más.

―¡PUES LARGATE YA!

―Sí eso hare me voy, cosa que debí haber hecho hace mucho tiempo. ―Se dirigio a su habitación y mientras subía las gradas vio a Azul sentada en lo más alto de las gradas con pequeñas lagrimas en los ojos por lo que supo que tenía tiempo ahí, que escuchó todo.

Marion no sabía que decirle ahora que se iba, así que solo camino a la habitación tomo una maleta, metió toda su ropa sin mirar nada, Azul se había levantado y estaba parada en la puerta mirando como él empacaba.

―Papá yo...

―Azul por favor no te metas, sí.― suspiro desesperado. ―Ya no puedes hacer nada, me voy.

Termino su maleta paso por el umbral dejando a la niña en la puerta, ella corrió escalera abajo tras él.

―Mi abogado se comunicara contigo y espero busques un abogado también.

―No te daré el divorcio tan fácil como crees, después de todo me estas abandonado.

―Tienes razón lo hago, pero porque no te soporto. ―Ella lo miro― Y si siempre has tenido razón en algo si te engaño, pero no con muchas, si no con una sola. ―Marion no lo esperaba pero la mano de Lisa se estampo en su rostro descargado todos los años de dudas, dolor e incluso el amor que fue traicionado y un corazón partido ante la confesión, estaban contenidos en ese golpe.




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