Obertura

Capítulo 12

En el parque
 

Se levanto esa mañana con dolor de cabeza ya había olvidado lo que era pasar una noche de desvelos y excesos.

Se miro al espejo y notó las ojeras bajo sus ojos, los rastro del maquillaje que no fue retirado la noche anterior, solo tenía un arete, su ropa apestaba a alcohol y humo de cigarro, Azul no fumaba pero el chico con quien bailo durante la noche era una chimenea andante.

Tenía el vestido puesto, asi que se puso de pie y fue a el baño donde se desnudo y ducho, uso el agua fría para que su mente se despejara.

Salió envuelta en una toalla y se puso a buscar su ropa. Era sábado no tenía mucho problema en escoger que ponerse. Por lo cual se puso un jeans sencillo y una camisa con un estampado de mariposas y zapatillas bajas.

Bajo a desayunar cuando ya estaba vestida, su madre solía irse más tarde los sábados por lo que la encontró aun en la cocina con una taza de café en la mano y el periódico en la otra.

No se molesto en saludar a su madre, entro y fue directo al café, su cabeza gritaba por cafeína y una aspirina.

―¿Dónde estuviste anoche? ―preguntó su madre cuando se levanto a poner la taza en el lavado.

―¿Te importa? ―contesto en tono mordaz Azul.

―Azul, yo solo...

―No intentes ser la madre atenta que no te queda. ―soltó. ―Nunca te importa a donde voy ¿porque estas interesada ahora?

―Porque anoche, cuando volví me entere que golpeaste a...

Azul bufo y se giro para enfrentar a su madre.

―¡Oh claro! Te importa, por que estas molesta, ya que tu pobre mantenido fue agredido por mí, pero ¿le preguntaste a ese imbécil porque lo golpeé?

―No le digas asi, y si, se que él te asusto ayer en la mañana, pero no encuentro razón para que lo golpearas. Azul le debes una...

―Él no me asusto mamá el tipo quiso... él quiso tocarme... ―Azul sintió pánico de solo recordarlo y se sentó en la silla más cercana. ―No te has dado cuenta de lo que está pasando mamá, él me tocó. ―gritó.

―Eres una mentirosas, él nunca te haría algo así. ―Azul levanto la vista y miro a su mamá, no podía creer lo que estaba escuchando, aunque lo sabía.

Su madre no le iba a creer nada de lo que estaba diciendo, no sabia por qué se sorprendía de eso.

―Mamá no miento, esta no es la primera vez que él intenta tocarme. ―susurró ella. ―El me mira extraño y tú no te das cuenta de eso por qué nunca estás.

―Azul deja de inventar con cosas por favor.

―Mamá yo estoy inventando nada, tu debes creerme.

―Azul ¡Dios santo! Se que él no te agrada, pero podrías dejar de levantarle falsos, eres muy injusta con él, hija desde que tu padre se fue con esa mujer yo he estado solo trabajando para darte lo mejor, no crees que me merezco un poco de cariño de un hombre que me ame.

―Te mereces cariño, amor y todo lo que desees pero no con ese hombre mamá, él no me mira como debería hacerlo un buen hombre, no me mira como su hija.

―Porque tu no lo dejas tratarte como tal. ―Azul estuvo por hablar pero cerro la boca cuando su madre levanto la mano para callarla. ―No puedes pedir que él no te mires si tu vistes como una...

―Vamos dilo... ―Azul vio a su madre. ―¿Porque no lo dices? ―Azul estaba molesta se levanto y comenzó a salir rumbo a la puerta.

―¿A dónde vas? ―gritó su madre cuando ella estaba por salir.

Pero ella no contesto solo salió dando un enorme azoten a la puerta.

Tomo un desayuno en la cafetería, no tenía ganas de volver a casa y encontra a su madre o a él mantenido de esta, tenía la intención de ir a buscar a Summer pero no quería meterla en problemas, el padre de ella muchos veces salía trabajar los sábados en la tarde, ya que siempre se emborrachaba los viernes.

Cuando eran niñas, los sábados eran los días en que Azul se levantaba y corría a alistarse comer y marcharse a casa de Summer, ella esperaba afuera escondida hasta que el padre de esta salía, cuando estaba lo suficientemente lejos ella iba y buscaba a su amiga para pasar todo el día juntas. Ya que muchos sábados eran los días en los que Summer amanecía con sus moretones y no podía salir de la casa.

Las cosas ahora eran distintas Summer había aprendido a hacer todo para evitar que su padre estuviera molesto, incluso y como ella misma se lo dijo a Azul, aprendio a ser invisible los viernes.

Azul se quedo pensando en las cosas que le dijo a su madre sobre su novio, pero ella nunca iba hacerlo, el amor tenia ciega a su madre y nunca pensaría mal de él.

Después de terminar su comida pago y miro su reloj, ya su madre debía de estar fuera de casa al igual que su novio, pues los sábados era su día favorito para ir al campo de futbol y pasar el tiempo con su amigos.

Llego a su casa y se dio cuenta que tenía razón no había nadie, entro a la sala y miro que en la contestadora tenia un mensaje, presiono el botón y era de Summer.

"Hola Azul, bueno no sé si estés ocupada hoy, pero quería mostrarte el cuadro, lo he terminado, si quieres verlo puedes ir a el parque a las cuatro, creo que sería bueno que nos viéramos ahí. ¡Feliz sábado Evangeline!"

Bufo por el nombre, pero se dio cuenta que su amiga estaba de buen humor para bromear. Y ya que la citado era en el parque también estaba bien como para salir, lo cual era bueno porque eso le decía que el viernes fue bueno para su amiga.

Pensó en por qué quería verla en el parque, era un poco loco ir a ver un cuadro a un parque, pero se dijo que después de todo ambas quedaron en que no se verían en casa de Summer de nuevo, de todos modos la casa de ella queda muy lejos como para traer el cuadro a casa de Azul. Por lo que el parque era un intermedio entre ambas casas.

No tenía mucho que hacer antes de las cuatro, por lo que se puso a limpiar la casa y a escuchar música para estar relajada, pero no se relajo mucho porque su cabeza comenzó a dar vueltas sobre la llamada de Damián y sobre su madre, la idea de ir a vivir con su padre ya fue  descartada pues a ella no le agradaba la nueva esposa de su padre, ya que fue esta quien separo a sus padres. Pero sobre todo, no era capaz de ver a el hijo de su padre, pesar que en otras condiciones ese niño no sería su medio hermano, sería su hermano, él que sus papas un día esperaron. No había dejado de pensar en lo diferente que seria las cosas si su mamá no hubiera sufrido ese aborto.




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