Obliviate »draco Malfoy« //completa// [ar I]

Capítulo 1: Bienvenida, Akira

Era el día más esperado para la pequeña Akira: el Expreso de Hogwarts estaba a punto de partir y la emoción en la estación la llenaba de una alegría inmensa. El bullicio de maletas y voces, el olor a carbón y metal del tren y las risas nerviosas de los alumnos formaban un fondo que la envolvía; cada sonido le recordaba que estaba a punto de comenzar algo nuevo. Mirar a todas esas personas con la misma ilusión la hacía sonreír sin poder evitarlo.

El tren sonó; era la hora de abordar. La plataforma vibró con pasos apresurados y saludos, y Akira sintió que su corazón latía con fuerza, como si quisiera adelantarse al tren y llegar antes que ella al castillo.

No tenía a nadie que la despidiera; estaba sola en la estación. La ausencia de una figura familiar se notaba en el eco de sus propios pasos, pero no la llenó de tristeza en ese momento: había aprendido a convertir la soledad en determinación. La única persona que podía considerar familia la esperaba en el castillo, y esa certeza le daba un consuelo silencioso. También era la primera vez que tendría la oportunidad de hacer amigos, y solo con pensarlo su rostro se iluminó.

Subió al tren con una pequeña maleta de mano y un par de galeones en el bolsillo por si tenía hambre. Caminó por los pasillos buscando un lugar donde sentarse; observó compartimentos llenos de familias que se despedían y grupos de jóvenes que ya reían como si se conocieran de toda la vida. A lo lejos, una cabellera rubia llamó su atención; al acercarse descubrió que pertenecía a un chico que, como ella, empezaba su primer año.

— ¿Quién eres? —preguntó el chico, frunciendo el ceño.

Akira sonrió con naturalidad.

— Me llamo Akira. ¿Y tú? No te había visto antes.

El rubio arqueó una ceja, claramente ofendido.

— ¿En serio? ¿No sabes quién soy? —Cruzó los brazos con una expresión casi divertida.

— Eso sí que es nuevo. —Murmuran sus amigos.

— Draco Malfoy.

Akira reconoció el apellido y sintió un escalofrío: conocía al padre de ese chico y no era precisamente una buena persona en el mundo mágico; racista, arrogante y egoísta. Akira sabía perfectamente quién era Lucius Malfoy. Durante un instante pensó en seguir caminando, pero la curiosidad pudo más.

"Quiero saber cómo es él, no su padre" pensó antes de sentarse. Se acomodó junto al grupito de niños, la mayoría hijos de mortífagos, al igual que Draco, y prefirió no comentar nada.

Para su sorpresa, Draco resultó ser más interesante de lo que esperaba. Había en él una mezcla de arrogancia y algo que Akira no supo definir del todo; a veces su mirada imponía, otras parecía buscar aprobación. Ella lo observó con atención, sin dejarse llevar por las apariencias.

El tiempo pasó lento, pero pronto el tren comenzó a acercarse a su destino. Por la ventanilla ya se distinguía Hogwarts: la silueta del castillo recortada contra el cielo, las torres que se alzaban como dedos apuntando a las estrellas. La vista le provocó una mezcla de asombro y alivio, como si al fin hubiera llegado a un lugar donde podría pertenecer.

El tren desaceleró hasta detenerse. Todos se empujaban para bajar a la pequeña y oscura plataforma. Akira descendió en silencio; la multitud la envolvía y, a pesar del frío que calaba los huesos, sintió un calor interno que la impulsaba a avanzar. Observó a su alrededor y reconoció una melena rubia platinada entre la multitud.

Draco se acercó y le tocó el hombro.

— Pensé que te habías quedado en el tren. —Hubo un pequeño silencio— Será mejor que te quedes con nosotros.

— Gracias, Malfoy.

— Draco. —Le corrigió suavemente con una sonrisa, se habían caído mejor de lo que ella esperaba.

— Gracias, Draco.

La pequeña pelinegra bufó al ver que nadie se movía. El frío era evidente y los niños empezaban a quejarse; se veían manos enrojecidas y aliento que formaba pequeñas nubes en el aire. Entonces apareció una lámpara que se balanceaba sobre las cabezas de los alumnos.

— ¡Primer año! ¡Los de primer año por aquí! —Dijo un señor demasiado alto y barbudo, Draco y Akira se miraron confundidos.

— ¿Y ese quién es? —Preguntó él.

— Supongo que es Hagrid, pero no me acuerdo cuál era su cargo en Hogwarts.

— Vengan, síganme... ¿Hay más de primer año? Cuidado al caminar. ¡Los de primer año, síganme!

Resbalando y a los tropezones, siguieron a Hagrid por lo que parecía un empinado y angosto sendero. El camino estaba bordeado de árboles y el suelo crujía bajo sus botas; la caminata, aunque incómoda, aumentaba la expectación. Nadie hablaba mucho; todos intentaban seguir el paso de Hagrid.

— ¿Y a ti qué casa te gustaría? —Preguntó Draco intentando sacar conversación con Akira mientras caminaban.

— Slytherin. Mi padre siempre dijo que tenía una conexión especial con esa casa... aunque nunca quiso explicarme por qué. Así que supongo que quiero descubrirlo por mí misma. —Respondió ella— ¿Y tú?

— También me gustaría Slytherin, y es demasiado probable que me toque allí, toda mi familia estuvo en esa casa. —Le responde con superioridad— ¿Cómo se llama tu padre? Si tu conoces al mío supongo que yo conoceré al tuyo.

— Es... —Cuando ella estaba por contestar Hagrid habló.

— ¡En un segundo, tendrán la primera visión de Hogwarts! —Gritó Hagrid por sobre el hombro—, justo al doblar esta curva.

El sendero se abrió de repente al borde de un gran lago negro. En la cima de la montaña, al otro lado, con sus ventanas brillando en el cielo estrellado, se alzaba un enorme castillo con muchas torres y atalayas. La vista dejó a varios sin aliento; la luz del castillo se reflejaba en el agua formando destellos que los guiaban.



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En el texto hay: fanfic, hogwarts, dracomalfoy

Editado: 23.07.2026

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